jueves, octubre 12, 2017

‘¿Hacia dónde vamos, Esteban?’

La pobreza anula oportunidades a los mexicanos.
Fuente: Google.com

Por ROGELIO RÍOS HERRÁN

Una de las primeras preguntas que le hicieron a Esteban Moctezuma Barragán al terminar su plática en Monterrey en la cual presentó a ciudadanos y a la organización civil PROpuesta Ciudadana un breve panorama del proyecto de política social que prepara para la campaña de Andrés Manuel López Obrador, resonó fuerte en la sala de la Universidad Metropolitana de Monterrey sede del evento: en cuestión de desarrollo humano, ¿hacia dónde vamos los mexicanos? ¿Qué proponen ustedes para cambiar las cosas?

Fue en este punto que Esteban se salió del discurso técnico más centrado en cuestiones económicas y de políticas públicas (que como economista y ex funcionario federal maneja muy bien), para responder directamente y de manera más personal lo siguiente: todo el conjunto de las políticas sociales que se le propondrán al candidato presidencial de Morena tiene como punto de partida ubicar al ser humano en el centro de las políticas sociales.

De ahí tendría que construirse una relación de lo que él llamó “alianza” entre Gobierno y sociedad, no de confrontación o competencia como la que actualmente existe. A medida que – en su opinión- maduran la sociedad y las organizaciones del denominado Tercer Sector (conformado por ONGs de todo tipo sin fines de lucro, filantropistas, organizaciones de microcréditos, etcétera, que complementan al Primer Sector -Gobierno- y al Segundo Sector integrado por las empresas e iniciativa privada con fines de lucro), el cambio gradual de nuestra cultura política abriría el espacio para esa alianza que, de lograrse, me parece que sería inédita en México.

Se asocian las propuestas de López Obrador en la opinión pública casi exclusivamente con el tema de la lucha anticorrupción (la “mafia en el poder”), y no es un tema menor. Pero no es el único tema relevante, pues la presentación de Moctezuma reafirmó en nuestro ánimo que es en las políticas sociales en donde verdaderamente se empezaría a cambiar al país.

Combatir la corrupción que degrada a México es una tarea indispensable. Pero no lo es menos combatir la desigualdad y la falta de oportunidades para los mexicanos sumidos en la pobreza y excluidos de casi todo tipo de beneficios sociales que no alcanzan siquiera a vislumbrar una vida diferente a la que llevan.

Va a estar muy interesante conocer, a partir del 20 de noviembre, la propuesta social completa que se difundirá con el fin, nos explicó Esteban, de aceptar observaciones y críticas de los ciudadanos. Será una prueba de fuego para ese proyecto, la opinión pública mexicana es dura e incisiva y ya no hace concesiones de ningún tipo.

No son ajenos los mexicanos a los programas sociales que con todas sus virtudes y defectos se han implementado en otros sexenios para ayudarlos, pero si realmente se les presenta un modelo distinto a lo ya visto y que dé mejores resultados, podría ser ésta la marca distintiva del sexenio de AMLO -más que la lucha anticorrupción- en caso de que llegara a la Presidencia.

Que metan a un político a la cárcel le da gusto a muchos mexicanos, es verdad, pero no les acerca más comida a sus mesas ni incrementa las oportunidades de educación y salud para sus hijos.

En cambio, que reciban los mexicanos los beneficios de un nuevo modelo de política social tendría un efecto mucho más duradero en sus vidas y abriría oportunidades a futuro a sus hijos.

¿Qué padres de familia mexicanos no preferirían lo segundo? Me parece que hay en el área de la propuesta social un tema lo suficientemente sólido como para moverlo al centro de una campaña electoral. López Obrador -o el candidato que así lo hiciera- tendría de esa manera una plataforma para recoger los anhelos y las demandas desesperadas de los pobres, los marginados y "los olvidados" -por recordar la película de Luis Buñuel- que luchan día a día para meramente subsistir.

Alfonso Romo (izq.), AMLO (centro) y Esteban Moctezuma.
Fuente: Google.com
Hubo, además, en la sesión comentarios y criticas puntuales a la presentación: que se considere desaparecer a la Sedesol (una maquinaria para atraer votos), de la que alguna vez fue titular Moctezuma; que se incluya en el proyecto de manera más relevante a la población indígena; que si tendrán los amlistas la voluntad y capacidad para enfrentar a las mafias del poder y a los intereses creados; en fin, que es urgente empezar a cambiar a México, pero ¿tendrán los tamaños para hacerlo si gana AMLO?

Seguramente tomó nota de ello Esteban Moctezuma. Quien haya seguido su trayectoria no le negará su capacidad analítica ni su disposición a la negociación y al diálogo, ni su estilo personal mesurado que se agradece entre tantos políticos estridentes. No sé hasta dónde llegará su relación con AMLO y Morena, pero lo que está armando como propuesta de desarrollo social ya es un buen paso para elevar el nivel de la inminente campaña electoral presidencial: como dicen en Sinaloa, ¡topen eso!

rogelio.rios60@gmail.com


domingo, octubre 08, 2017

Se va 'El Bronco'

Jaime Rodríguez montado en su caballo.
Fuente: Google.com


Por Rogelio Ríos Herrán

No es una sorpresa la decisión de Jaime Rodríguez, “El Bronco” (o “El Brinco”, como le llama ahora el columnista regiomontano Ramón Alberto Garza), de contender por la Presidencia de la República como candidato independiente en el 2018; él mismo lo había manifestado en varias ocasiones y, por lo demás, el sistema político le ofrece más incentivos que barreras para lanzarse a una nueva aventura electoral. No veo cómo hubiera dicho “no” a sus aspiraciones presidenciales.

Deja atrás, por supuesto, la indignación de muchos nuevoleoneses que creyeron a pie juntillas en sus palabras y que aparentemente no tomaron debida nota de que el “chapulineo” llegó para quedarse en la política nacional y en la vida pública nuevoleonesa.

Eso es lo que más duele a los ciudadanos: que a pesar de que lo prometan una y otra vez, los políticos no hacen honor a su palabra y dan el salto de una posición a otra sin terminar lo que tienen ni cumplir con sus responsabilidades. ¿Para que prometen si no van a cumplir?

Tal vez seguimos siendo ciudadanos de corte tradicional, medio ciegos a un sistema político que ya se transformó -desde hace tiempo- en una máquina de candidaturas y elecciones, en la cual muchos políticos no piensan en cómo gobernar bien, sino en cómo ganar la próxima elección.

Hablo de incentivos del sistema para una candidatura independiente a la Presidencia porque las condiciones están dadas para que quien se lance por esa vía pueda dar una buena pelea. Además, en el camino, es decir, en la candidatura misma, se gana mucho -aunque se pierda la elección- en términos de exposición pública, recursos públicos y privados, currículum político, etcétera, y en lo que yo llamaría posicionamiento a nivel nacional: convertirse en una figura pública en todo México para seguir posteriormente en las lides electorales.

Jorge G. Castañeda, quien libró el mismo una larga batalla por las candidaturas independientes en México, lo señalaba desde inicios del 2016:

“Más allá del tiempo que falta y de lo esquivas que resultan las carreras de caballo a estas alturas, es evidente que por lo menos con el Gobernador de Nuevo León (Jaime Rodríguez), a dos años y medio de las elecciones, un candidato independiente es competitivo. Destaca, por cierto, un fenómeno vaticinado por varios. Entre agosto y diciembre de 2015, AMLO perdió 10% al figurar El Bronco en la boleta. Los 10% se van con él” (en su obra “Sólo así: por una agenda ciudadana independiente”. Penguin Random House Grupo Editorial, 2016, p. 75).

Los que hoy quizá no se vayan con él son el millón de nuevoleoneses que votaron por Jaime Rodríguez en el 2015, una masa indignada con justa razón por el despecho de quien enamoró a una novia, pero la abandonó después, por ponerlo en términos que gustan a los norteños.

¿Leyó “El Bronco” a Castañeda? ¿Sopesó a fondo los costos y beneficios de su decisión? ¿Valdrá la pena llevar en su persona, de ahora en adelante, la marca de un “chapulineo” que él siempre había negado que haría? ¿No le da pena dejar la Gubernatura de Nuevo León a estas alturas?

Después de este año de temblores y desastres naturales, no obstante el desgaste en el poder de políticos como “El Bronco” que llegaron a su cargo rodeados de altísimas expectativas ciudadanas, y considerando el nivel de hartazgo ciudadano con prácticamente todo lo que huela a política y gobierno, aun así coincido con Castañeda en que la vía independiente será un factor importante en el 2018:

“Gane o pierda con un caudal de votos significativo, una candidatura independiente puede sacudir a la clase política, estremecer a la partidocracia, obligar a una reforma político-electoral y a reconfigurar el sistema de partidos, y devolverle confianza a la población en las elecciones, en las instituciones y en la política en general. Ya no es un acicate, sino un petardo; ya no es una competencia, sino un peligro de vida”. (Íbidem, p. 59).

Los partidos políticos, por su parte, no se van a quedar cruzados de brazos viendo como una o varias candidaturas independientes les dan la pelea o les arrebatan el poder. Falta ver su respuesta (como la del Frente Ciudadano Nacional que apoyan el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano) y la puesta en marcha de su experiencia y grandes recursos en la arena electoral. Nadie va a regalar nada en el 2018.

Así que no gastemos toda nuestra desilusión en la salida de Jaime Rodríguez de la gubernatura de Nuevo León, guardemos una reserva para lo que viene el próximo año en torno cuestiones que me parecen esenciales: ¿Quién dará realmente la cara por los ciudadanos y recogerá sus voces? ¿Quién le cumplirá a la sociedad lo que le promete sin bajarse a la mitad del camino? ¿Quiénes se olvidarán de lo electoral para ponerse a gobernar? ¿Los partidos o los independientes?

rogelio.rios60@gmail.com




viernes, septiembre 22, 2017

México a prueba

Una voluntaria ayuda en los rescates en la CDMX.
Fuente: google.com

Por Rogelio Ríos Herrán

Tiene mucho de reminiscencias prehispánicas el ciclo que desde el siglo pasado vive la sociedad mexicana en su relación con el Gobierno: cada tanto en tanto, a golpes de huracanes y temblores, de sequías e inundaciones, de migraciones y desplazamientos de refugiados, se rompe por unos momentos la subordinación tradicional de los mexicanos a sus autoridades y se libera el impulso enérgico y magnífico de los ciudadanos que toman el destino en sus manos.

Como en el renacimiento del fuego nuevo de los aztecas cada 52 años, el temblor del 19 de septiembre pasado, justo en el aniversario del terrible terremoto de 1985, nos hizo revivir las escenas de solidaridad desbordada de los habitantes de la Ciudad de México hacia sus congéneres en desgracia.

Igual que hace 32 años, la primera reacción fue la de los capitalinos mismos, ahora con una mayor coordinación con sus autoridades, pero sin dejar de criticar la imprevisión y la corrupción gubernamentales, así como sin escatimar su desdén hacia los políticos y funcionarios que aprovechan el suceso para lucirse en los reflectores.

Esta vez, sin embargo, siento que el contexto es distinto al de tres décadas atrás. Que el centro político y económico del país haya sido casi paralizado por el temblor es grave por sí mismo, pero a ello debemos sumar los daños en Puebla y Morelos y la más reciente devastación en Oaxaca y Chiapas.

Si consideramos además los daños de las tormentas tropicales y huracanes como el “Frankin” que golpeó en agosto a Veracruz, nos damos cuenta que México es un territorio sumamente vulnerable a los fenómenos naturales y que ni la mejor voluntad de sus autoridades ni la heroica resistencia de su sociedad civil bastan para aliviar totalmente la situación en el corto plazo ni nos permite pensar en una reconstrucción a largo plazo.

No alcanza para todo lo urgente, no son suficientes los recursos disponibles ni la capacidad de movilización del Estado para atender tantos desastres que se dan de manera casi simultánea y que dejan muchas víctimas. Es una triste realidad que es preciso enfrentar. Hoy se atiende a la Ciudad de México, pero ¿a costa de desatender a Oaxaca y Chiapas? Eso sería entendible, aunque inaceptable.

Vista de la CDMX tras el terremoto.
Fuente: google.com
Aplaudo la propuesta de Enrique Krauze sobre la formación de una Comisión Nacional de Reconstrucción con participación ciudadana y una contraloría internacional (ver en www.letraslibres.com) para los estados de Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos y la Ciudad de México, pues va en el sentido de que el horizonte de grandes desastres que enfrentamos demanda respuestas extraordinarias y la concentración de recursos en tareas útiles, no en dispendios electorales ante la proximidad del 2018.

Tal vez tendría que convertirse, sin embargo, en una Comisión de carácter permanente. Seguirá temblando en el Eje Volcánico sobre el cual está montado el México central, vendrán cada año más tormentas tropicales y huracanes de fuerzas devastadoras, las sequías e inundaciones en nuestro territorio no cesarán.

Los mexicanos tendremos que aprender a vivir no sólo con la historia en mente, sino con la geografía. Recuerdo que el historiador y geógrafo Bernardo García Martínez -recientemente fallecido- proponía en sus “Consideraciones corográficas” sobre México (en la “Historia General de México” publicada por El Colegio de México, 1977) no separar las dos grandes dimensiones de la realidad humana: la histórica y la geográfica.

Para García Martínez, “las dos dimensiones deberían estar tan estrechamente unidas en el conocimiento como lo están en la realidad; por eso, algún día debiera la historia conquistar ese territorio de la dimensión espacial… no separar nunca más el tiempo del espacio”.

Solamente la plena consciencia de los mexicanos sobre nuestra realidad geográfica puede ayudarnos a enfrentar las adversidades naturales que seguramente vendrán. La orientación de todos nuestros recursos y buena voluntad sobre la consideración de nuestra vulnerabilidad ante la Naturaleza nos hará más fuertes y nos permitirá estar mejor preparados para lo que venga.

Me parte el corazón observar los esfuerzos titánicos de gente de la calle, soldados, marinos, rescatistas de todo el país y del extranjero, que salvan a personas atrapadas bajo los escombros en la Ciudad de México y de otras poblaciones. Ojalá que como nación lleguemos algún día al punto en que, en los próximos temblores, la planeación rigurosa de las construcciones evite al máximo el desmoronamiento de edificios y casas y la muerte de tantos mexicanos.

Frida, la perrita rescatista de la Marina.
Fuente: google.com
Somos “hijos de la tierra que tiembla”, como nos llamó el antropólogo Eric Wolf, y nuestro subsuelo volcánico no conoce el descanso, no tiene término su actividad subterránea. Al final de la quinta era, nuestra propia era según los antiguos mitos prehispánicos (después de terminadas las cuatro eras anteriores por el derrumbe del cielo sobre la Tierra, las tormentas, el fuego y las inundaciones, respectivamente), el final llegará en la forma de un terremoto cataclísmico.

Como hombres modernos que somos, plantemos frente a los mitos la racionalidad científica que nos ayude a romper la fatalidad de los ciclos de desastres. No separemos nuestra historia de nuestra geografía. No dejemos que México se nos vaya de las manos.

rogelio.rios60@gmail.com






jueves, septiembre 21, 2017

"¿Por qué con AMLO?"

Romo en la plática.
Fuente: fotografía propia.
Por Rogelio Ríos Herrán

Se puede conocer la sinceridad de un hombre cuando se le escucha hablar cara a cara, cuando se mete al ruedo de los encuentros presenciales con ciudadanos y líderes de opinión de los que no siempre sale todo mundo bien librado.

Los gestos no mienten, el tono de voz delata si alguien habla por hablar o porque trae una convicción profunda sobre lo que dice, la mirada de cada quien es un espejo de su alma. Nada de eso se puede ocultar en un “face to face”.

El Ingeniero Alfonso Romo invitó a platicar el 20 de septiembre en Monterrey a miembros de PROpuesta Ciudadana (que impulsa Verónica Sada) y a ciudadanos y líderes de opinión a una plática “en corto” sobre sus motivos para apoyar a Andrés Manuel López Obrador (dirigente de Morena) y su proyecto de nación en las elecciones del 2018.

Asistí con la esperanza de escuchar a una persona interesante decir cosas igualmente interesantes, y no salí decepcionado. Romo tiene una habilidad natural para exponer y hacerse explicar, producto seguramente de su larga trayectoria empresarial y de incontables juntas de negocios. Pero no se queda ahí, al hombre se le desborda la convicción sobre su apoyo político a un proyecto de nación que dará sustento a la candidatura presidencial de AMLO.

Es ciertamente Alfonso un ave rara en el horizonte empresarial: ¿Cómo a un gran empresario, y para colmo de Monterrey, se le ocurre siquiera dar su apoyo al Peje, el “peligro para México”?, se preguntan muchos en la Sultana del Norte. ¿Qué no sabe que nos va a convertir en otra Venezuela, que nos va a quitar nuestras propiedades, que cerrará las escuelas privadas?, repiten otros con un celo religioso según lo ven en las redes sociales.

De todo ello habló Romo de frente, sin rodeos. Las preguntas y comentarios de los asistentes no fueron complacientes, todo lo contrario. Hubo intervenciones muy críticas, cuestionadoras y desafiantes que el expositor recibió y respondió con buen ánimo. Al final, el hilo conductor de la conversación fue el de las posibilidades de una transformación real en México y de la capacidad de AMLO de “cambiar el rumbo del país” (como dijo Romo) si en el 2018 gana la Presidencia de la República sobre la plataforma de Morena.

El sentido de urgencia sobre hacer algo, participar e involucrarse a fondo en las tareas que se necesitan para aliviar a México y darle una nueva orientación al Gobierno, un sentimiento compartido por los presentes, fue el motivo central para que Romo y un equipo de trabajo (quienes no son miembros de Morena, sino que lo hacen como aportación externa) se dieran a la tarea de elaborar un plan de gobierno que será presentado a la opinión pública el día 20 de noviembre próximo.

Después, el 15 de diciembre, se darán a conocer los nombres de quienes integrarían el Gabinete de AMLO. Esto es importante porque se me ocurrió preguntarle a Romo cómo le van a hacer en Morena para evitar que la campaña presidencial de López Obrador gire exclusivamente en torno a su persona y no sobre su proyecto.

Es decir, cómo difundir ampliamente una propuesta de gobierno que vale la pena conocer cuando, por el carisma y fuerza de atracción del Peje los medios de comunicación y los ciudadanos se fijarían en lo cotidiano (la frase ingeniosa del día, las declaraciones banqueteras, su rancho La Chingada, el pleito verbal con fulano o mengano, etc.) por sobre sus propuestas de gobierno.

Una vez nombrado el gabinete, me contestó Romo, sus integrantes saldrán a recorrer el país, a presentarse en foros de todo tipo, a dar la cara a los medios, a hablar y difundir el proyecto de nación. Preparémonos entonces, pensé de mi parte, a recibir a los nuevos apóstoles que difundirán un “Gospel” duramente trabajado y pulido para capturar la atención de una ciudadanía severamente golpeada por la desconfianza hacia la clase gobernante y los partidos políticos.

Me interesa, por supuesto, escuchar esas propuestas y ver si López Obrador, en su último intento por ganar la Presidencia, puede llevar a cabo -si resultara vencedor- una buena parte del mismo en apenas seis años.

AMLO y Alfonso Romo.
Fuente: google.com
A partir del 20 de noviembre se establecerá una vara muy alta en cuanto a propuestas de campaña para cambiar a México, a ver qué otros contrincantes pueden no sólo saltar esa valla, sino ponerla más alto. Que sea una confrontación de propuestas, no de personalidades.

Por los nombres del equipo presidencial amlista que manejó Romo (los cuales se conocerán el 15 de diciembre), está claro que López Obrador mantiene un fuerte poder de convocatoria en torno a su liderazgo social. Más que demagogia y rollos electorales, lo que se presente será fruto de un trabajo de expertos no partidistas, ajenos a las lides electorales y profundamente preocupados por México.

Quienes compartimos esa preocupación esperaremos atentos. Mientras tanto, me resultó grato departir entre personas de distintos giros de la vida, con intereses sociales y políticos divergentes, pero que no pierden la capacidad de sentarse juntos a dialogar sobre México y que difícilmente nos hubiéramos reunido por nuestra cuenta en la calle, gracias a Alfonso Romo por una velada tan agradable.


rogelio.rios60@gmail.com

sábado, septiembre 16, 2017

USA: percepción negativa

Vista de un tramo de cerca en la frontera.
Fuente: google.com


Por Rogelio Ríos Herrán

No resulta sorpresivo constatar que el 65 por ciento de los mexicanos tienen hoy una percepción más negativa de Estados Unidos que en 2015 (29 por ciento), según la encuesta más reciente del Pew Research Center (ver en www.pewglobal.org).

Ahora, un 55 por ciento de los mexicanos cree que las relaciones económicas con USA son buenas para México, contra un 70 por ciento en 2013.

Y un abrumador 94 por ciento de los mexicanos se opone a la construcción de un muro en la frontera, una de las más insistentes promesas de campaña del Presidente Donald Trump. Solamente un 5 por ciento de los encuestados cree que Trump hará lo correcto en la arena de los asuntos mundiales.

En fin, de los 37 países encuestados por el Pew Research Center, la baja más pronunciada en la percepción negativa de Estados Unidos la tuvieron los mexicanos. El 65 por ciento mencionado representa el punto más alto de desaprobación de Estados Unidos desde que se empezó a encuestar a los mexicanos en el año 2002.

El estudio del Pew menciona que “la erosión de la buena voluntad de México hacia Estados Unidos coincide con la baja aprobación del Presidente Donald Trump y de una de sus políticas estelares (la propuesta de construir un muro en la frontera que pague México)”.

No es tan sorpresivo, insisto, porque la hostilidad verbal de Trump hacia México por temas migratorios, de seguridad o de corrupción simplemente no podía pasar desapercibida en el ánimo de los mexicanos, quienes le cobran una alta factura al inquilino de la Casa Blanca.

Lo más curioso de la investigación del Pew Center, sin embargo, es que en la misma encuesta se preguntó a los mexicanos que si, a pesar de Trump y sus dichos hostiles, seguirían dispuestos a irse a probar fortuna a USA:  más de la mitad de los mexicanos con opinión desfavorable hacia Estados Unidos admitieron, sin embargo, que se vive mejor allá que en México. Si se les diera la oportunidad, más de un tercio de ellos se iría a vivir al norte de la frontera.

¿Somos así de incongruentes los mexicanos? No tanto, pues si bien hay mucho descontento entre nuestros paisanos hacia Trump, no es menor ese descontento hacia el Presidente Enrique Peña Nieto y el Gobierno de México.

Por ejemplo, otra cifra abrumadora: un 85 por ciento de los mexicanos no están satisfechos en general con la forma en que marcha su país debido al crimen organizado, la violencia de los cárteles, la corrupción de los políticos, el alza de precios, el bajo nivel de la educación y las diferencias de ingresos entre los mexicanos.

Contra el 61 por ciento en 2011 (el año anterior a su llegada a la Presidencia), la popularidad de Peña Nieto se ha derrumbado a poco más de un 25 por ciento. La insatisfacción se relaciona con su manejo de la economía, los casos de corrupción, crimen organizado y narcotráfico y las relaciones con Estados Unidos.

¿A quiénes ven más favorablemente los mexicanos? A los militares (79 por ciento), medios de comunicación (76 por ciento), las organizaciones de derechos humanos (65 por ciento) y a los líderes religiosos (63 por ciento), según el Pew Center.

No son los mejores tiempos para los mexicanos: se sienten insatisfechos y agraviados por el vecino del norte, pero también por su propio país y los gobernantes que lo conducen. Hablando coloquialmente, no tienen ni para dónde hacerse.

Los fuertes lazos que unen a mexicanos y estadounidenses ofrecen quizá la única salida posible a esta situación de gran insatisfacción general, pues en su cultivo cotidiano y estrecho (sean nexos familiares, culturales o de negocios) se forja realmente la solidaridad y fraternidad entre México y Estados Unidos más allá de los desacuerdos entre gobiernos.

Habrá que esperar al próximo relevo gubernamental en México (2018) y en Estados Unidos (2020) para ver si el “mood” de los mexicanos mejora tanto en su país como respecto a Estados Unidos. No es saludable para la nación mexicana vivir en una constante “depresión colectiva”, si se me permite usar esa expresión, que es fruto de lo que se percibe como gobiernos incapaces de satisfacer las necesidades de sus sociedades.

Ya vendrán tiempos mejores.

rogelio.rios60@gmail.com




martes, septiembre 12, 2017

Frente Ciudadano: contrapesos al poder

Jesús Ortega expuso los términos de la alianza.
Fuente: El Horizonte


Por Rogelio Ríos Herrán

Lo primero que noté de la conferencia de Jesús Ortega sobre el Frente Ciudadano por México que expuso en Monterrey el pasado 11 de septiembre, fue el alto nivel de argumentación del experimentado político de izquierda forjado en el PRD, y la claridad de las razones que desplegó para sustentar y defender la alianza que bajo la figura legal del frente político constituyeron recientemente el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano.

Invitado por PROpuesta Ciudadana y Vertebra y por el Diputado federal perredista Waldo Fernández en la magnífica sede del Club Industrial, Ortega dio razones a las cuales difícilmente podría oponerse quien busca mejorar y perfeccionar nuestro añejo sistema político: poner contrapesos al poder centralizado excesivamente en la persona del Presidente de la República, incluir temas sociales y de grupos ciudadanos que no encuentran hoy suficiente eco en los partidos políticos o considerar que se dé el 50 por ciento de las candidaturas del Frente a personas ajenas a los partidos, en fin, sustituir al viejo régimen (“en fase terminal”, según Ortega) por un nuevo sistema abierto, incluyente y mucho más democrático (incluido el combate a la corrupción) que el actual.

Tal vez por eso, por la fuerza de esos argumentos de valor universal, fue posible ver sentados en la misma mesa a panistas, perredistas y miembros del MC en una convivencia que si bien reconocía la existencia de diferentes maneras de ver la política, no dejaba que esas diferencias impidieran el diálogo.

No sé si la vida política del Frente dure en efecto los siete años, de aquí al 2024, que tiene establecido en su documento constitutivo. No sé incluso si sobrevivirá el vendaval electoral del 2018 y a las pasiones políticas que inevitablemente se desatarán; lo que sí sé es que el simple hecho de intentar una acción política en conjunto entre partidos supuestamente irreconciliables y el reconocimiento de sus fallas y de la necesidad de incorporar integralmente la perspectiva de los ciudadanos en la tarea de gobierno, es ya un paso novedoso que merece nuestro aplauso.

En un país de desacuerdos perennes, cualquier atisbo de acción conjunta es una fuente de esperanza. Sobre todo, la apertura a las críticas y al debate, como se vio en la sesión de preguntas y respuestas, indica que quizá los políticos y los partidos están ya tomando nota del hartazgo ciudadano y reaccionando al mismo.

Insisto en el buen nivel de argumentación de Ortega porque no es común ver ese rasgo en la mayoría de los políticos y porque con polemistas de altos vuelos, estemos o no de acuerdo con lo que dicen, se eleva en consecuencia todo el nivel de un debate y se acostumbra al ciudadano a exigir a todos sus representantes legislativos y a sus gobernantes una mayor preparación, más información y rigor intelectual, además de conocimiento de los temas políticos que les incumben. No pedimos que se transforme cada uno de ellos en un Montesquieu, pero sí que puedan aprobar el riguroso examen ciudadano.

Por ejemplo, al mencionar uno de los ciudadanos asistentes al evento que la propuesta de un Jefe de Gabinete no había funcionado en Nuevo León cuando a la entrada del Nuevo Gobierno independiente el Gobernador designó a Fernando Elizondo como su coordinador ejecutivo (además de la existencia de un Secretario de Gobierno estatal), Ortega contestó que en realidad lo que se hizo en Nuevo León no era propiamente hablando un “Jefe de Gabinete”; lo que propone el Frente vendría armado de diferente manera y con atribuciones legales específicas que le darían fuerza y eficacia a esa figura.

Foro tras foro, evento tras evento, abrir los espacios al diálogo y promover las discusiones de altura son ya una labor largamente necesitada en Nuevo León. Bien hecho por PROpuesta Ciudadana y Vertebra al promover este tipo de eventos que dan voz a los que casi nunca son escuchados y permite contrastar quién es quién en el terreno del debate político. Todo sea por la democracia.

rogelio.rios60@gmail.com






jueves, agosto 24, 2017

Los “seis mandamientos” de Bier

Entrada a un garaje en New Jersey, USA.
Fuente: Google.com


Por Rogelio Ríos Herrán

Confieso que asistí hoy 24 de agosto al foro sobre Derecho a la Movilidad y Políticas de Estacionamiento, organizado por la Plataforma Urbana Monterrey (PUM), bastante intrigado por la conexión entre la idea de una ciudad sustentable, la movilidad ideal y los estacionamientos, ¿cómo encajaban éstos en la ecuación urbana?

Uno de los expositores del foro, Leonard Bier (director ejecutivo de la Redevelopment Agency & Parking Authority de Nueva Jersey, Estados Unidos), me abrió los ojos, sin embargo, a una dimensión urbana que francamente yo no había considerado con la debida importancia: ¿qué papel juegan los estacionamientos públicos y privados en la promoción de vecindarios y ciudades prósperas?

Pues juegan nada menos que una función fundamental, de acuerdo con Bier.  El caso es particularmente importante para los estacionamientos públicos impulsados por los gobiernos municipales.

De la experiencia de su trabajo de décadas sobre el tema, Bier nos proporcionó varios puntos -una especie de tablas de la ley- a resaltar sobre los estacionamientos:

1.- Juegan un rol vital en el desarrollo económico urbano.

2.- Impulsan el valor de los bienes raíces adyacentes.

3.- Permiten a los desarrolladores la maximización de la densidad de sus proyectos.

4.- Pueden ser utilizados de manera compartida, es decir, con usos mixtos (residencial y oficinas) por el público y los desarrolladores.

5.- Tienen la capacidad de estabilizar a los vecindarios.

6.- Incluso pueden crear nuevos vecindarios.

En Nueva Jersey, ciudad cuyo servicio de trenes conecta a muchos “commuters” de la región con destino a la ciudad de Nueva York, la promoción de estacionamientos públicos ha funcionado muy bien cuando, por ejemplo, la construcción de garajes públicos liberó terrenos que se usaban como estacionamientos privados para que los desarrolladores los aprovecharan y se apoyaran en los “parking lots” públicos para estacionar vehículos de residentes y empleados de oficinas y comercios, un esquema ganar-ganar para el gobierno municipal, los empresarios y los ciudadanos.

Claro que para lograr eso es preciso que se establezca que los ingresos generados por los estacionamientos se reinviertan en su mantenimiento y en la promoción de nuevos garajes públicos, es decir, que los recursos provenientes de esa área se utilicen escrupulosamente en ella misma, no en otras cosas.

Bier habló con un entusiasmo contagioso de cómo un estacionamiento, cuando está bien planeado y ejecutado en concordancia entre los intereses públicos y privados, es verdaderamente un detonador de la actividad económica y del mejoramiento del entorno urbano al liberar más espacios para usos residenciales, comerciales o recreativos.

Leonard Bier
Un punto clave a considerar es que para cada cajón de estacionamiento se consiga el financiamiento suficiente para encuadrarlo en la perspectiva más general del proyecto sobre una ciudad sustentable que todos soñamos. No hay lonche gratis, dicen por ahí, así como no hay estacionamiento gratis, pues su existencia y mantenimiento requiere de recursos continuos para cumplir su papel de motor de la economía urbana.

 De inmediato, los presentes en el evento pensamos en cómo podría suceder algo similar en Monterrey y otras ciudades de nuestro país. ¿Cómo aplicar “los seis Mandamientos de Bier” sobre los estacionamientos en el área metropolitana regiomontana? ¿Cómo saber si nuestras autoridades municipales, desarrolladores urbanos y automovilistas tienen la suficiente altura de miras para tomar conciencia sobre la importancia de los estacionamientos en una metrópoli saturada de automóviles?

Supongo que la respuesta vendrá del lado del usuario más importante de los estacionamientos: el ciudadano automovilista. Tenemos derecho -porque soy uno de ellos- a una mejor movilidad y a estacionamientos planeados y que cumplan la función estratégica que tienen, así que empecemos a solicitar con firmeza a la autoridad que comience a implementar las soluciones ganar-ganar que los regiomontanos nos merecemos. Menos ruido y más nueces, señores.

Por lo pronto, ¡gracias por sus consejos, Mr. Bier!

rogelio.rios60@gmail.com



Mexicanos con bandera nacional

Siempre me pongo de pie al escuchar el Himno Nacional y para saludar a la bandera: son los símbolos incorruptibles de la conciencia cívica d...