Por Rogelio Ríos Herrán
Poco se recuerda hoy, pero además de al menos cien mexicanos muertos en el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 9/11 de 2001, México perdió la oportunidad de lograr un acuerdo migratorio con Estados Unidos.
Recordamos, a 25 años, a las tres mil víctimas directas de los terroristas islámicos que atacaron con dos aviones comerciales al World Trade Center, como si fuera ayer.
Sin ese ataque, el mundo no hubiera cambiado para mal.
Sin ese ataque, los presidentes George Bush y Vicente Fox hubieran alcanzado un acuerdo general en temas de lucha contra las drogas y la regulación migratoria.
Perdimos “la enchilada completa”, expresión que se atribuye a Jorge G. Castañeda para indicar un acuerdo general bilateral que se negociaba entonces.
Entre los días 4 y 7 de septiembre de 2001, el presidente Fox, su canciller Castañeda y una numerosa delegación de funcionarios mexicanos visitaron Washington.
Por cualquier medida que se le recuerde, la visita fue sumamente exitosa.
La camaradería entre dos presidentes vecinos con poco tiempo en el cargo fue palpable en eventos, almuerzos y cenas de gala al intercambiar mensajes presidenciales.
Se habló de confianza mutua institucional, de amistades y lazos personales y de la conveniencia de una cooperación estrecha en el conjunto de la relación bilateral.
El día 5 de septiembre, por ejemplo, en una visita a la Casa Blanca, Fox dijo a Bush:
“Queremos seguir avanzando hacia el establecimiento de un acuerdo migratorio que nos beneficie mutuamente.”
“Ha llegado la hora de dar a los migrantes y sus comunidades el lugar que les corresponde en la historia de nuestras relaciones bilaterales.”
“Debemos y podemos llegar a un acuerdo migratorio antes de fin de este mismo año (2001).”
“No habrá para entonces mexicanos indocumentados en Estados Unidos… y aquellos que ingresen a este gran país lo harán con papeles.”
Por si esto pareciera increíble, a 25 años transcurridos, no olvidemos que el presidente Fox se presentó el día 6 de septiembre (cinco días antes del ataque) a una sesión especial del Congreso de Estados Unidos.
A los congresistas americanos les dijo:
“Debemos dejar atrás la sospecha y la indiferencia que tan frecuentemente han sido el origen entre nuestros dos pueblos.”
“La relación entre México y Estados Unidos ha cambiado en una forma fundamental. La verdadera democracia en México ahora es una realidad.”
“México está buscando un acuerdo que ofrezca mayor seguridad y orden a los flujos migratorios entre nuestros dos países.”
“La cuestión más amplia no es si podemos darnos el lujo de confiar uno en el otro, sino si podemos darnos el lujo de no hacerlo.”
En la mañana del día 11 de septiembre, junto con el derrumbe de las Torres Gemelas, quedó enterrada en los escombros “la enchilada completa”.
Bush reaccionó al ataque terrorista con una nueva estrategia de seguridad sustentada en el combate al terrorismo islámico y la defensa de las fronteras norteamericanas.
A las palabras entusiastas del presidente Fox ante el Congreso americano se las llevó el viento de la guerra.
El acuerdo migratorio que parecía inminente entre los dos gobiernos pasó al olvido ante las urgencias del momento.
¿Qué perdimos en México con el 9/11?
Nada menos que la atención total de los Estados Unidos.
@Rios60H
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