miércoles, febrero 11, 2026

SIN EMPATÍA PARA LAS VÍCTIMAS

Cada día me siento más decepcionado por la incapacidad del gobierno nacional de ofrecer un nivel mínimo de seguridad a las personas, además de su falta de rendición de cuentas ante la evidencia de la corrupción que aqueja al Movimiento de Regeneración Nacional.

Por Rogelio Ríos Herrán


La empatía es el bien escaso de nuestra época. Sin ella, el sufrimiento ajeno se hace normal para los gobernantes en medio de su complaciente indiferencia.

Las reacciones de las autoridades mexicanas, desde las nacionales a las municipales, son de cajón, es decir, estandarizadas para eludir responsabilidades cuando se presenta información ante los medios de comunicación.

También de cajón es la falta de información a las familias de las víctimas mortales de atrocidades, asaltos, desapariciones y secuestros colectivos: diez ingenieros y empleados mineros en Sinaloa; once personas asesinadas en un campo de fútbol dominguero en Salamanca, pero los familiares no merecen el respeto a su dolor y dignidad ni el cumplimiento de su derecho a la información.

En el púlpito nacional, la conferencia matutina presidencial en Palacio Nacional, el rito de la elusión de responsabilidades y de distorsión de la información de los gobernantes se cumple a cabalidad.

Los mineros fueron confundidos por los grupos criminales, nos dice un alto funcionario de seguridad pública, quien se pone a elucubrar con hipótesis en una investigación en curso, mientras los familiares siguen en la sombra de la desesperación y la desinformación.

Nula empatía, cero sensibilidad y carencia absoluta de decencia de quienes, desde el gobierno, se comportan y hablan con desparpajo burocrático.

¿Qué pasa con la presidenta Sheinbaum? No lo sé. Yo esperaba que, aun siendo crítico de ella y su forma de llegar al poder, como la mujer que ocupa por primera vez el cargo, habría de aplaudir que ella rompiera la muralla de la indiferencia con los mexicanos que sufren y se sienten abandonados por sus gobernantes, y mostrara empatía, calor humano.

Hasta el momento, mis expectativas no se han cumplido. Cada día me siento más decepcionado por la incapacidad del gobierno nacional de ofrecer un nivel mínimo de seguridad a las personas, además de su falta de rendición de cuentas ante la evidencia de la corrupción que aqueja al Movimiento de Regeneración Nacional.

La acción del gobierno federal no se aprecia en los hechos, más allá de lo que se habla y anuncian las conferencias matutinas en Palacio Nacional.

Bajo la espectacularidad de los anuncios de detenciones de criminales y extradiciones supuestamente irregulares de narcotraficantes a Estados Unidos, se oculta el hecho de que esos actos son apenas rasguños a una estructura criminal que sigue teniendo control territorial efectivo en regiones del país.

Los indicadores económicos revelan con crudeza el estancamiento de la economía y la inutilidad de la política económica seguida por el actual gobierno, lo cual echa por tierra el triunfalismo retórico del gobierno morenista.

El tono del ambiente político nacional es el de la cerrazón y el exclusivismo del partido gobernante, desde el cual no se dialoga con persona u organización alguna que no sea incondicional de Morena.

Tal como heredó de López Obrador la arrogancia de gobernar sólo para él y su movimiento político, Claudia Sheinbaum ha repetido fielmente la receta del partido único que sufre un caso severo de sordera autoritaria.

De la arrogancia política y la indiferencia al sufrimiento ajeno deriva la falta de empatía de los morenistas más duros, empezando por Sheinbaum, hacia una población mexicana que, a nivel del suelo, vive una de las épocas más violentas de que se tenga noticia en México.

Me duele constatar que la primera mujer presidente de la república no ha estado, después de un año de gobierno, a la altura del cargo ni ha llegado a la estatura de estadista.

Yo hablo de la arrogancia de los morenistas porque antes viví la arrogancia de los priistas y panistas que los antecedieron. Nunca, sin embargo, la soberbia del poder alcanzó antes los niveles y la extensión a los que llegaron López Obrador, primero, y Claudia Sheinbaum, después.

Lo de hoy es inaudito: una combinación de ineptitud, arrogancia y corrupción que se refleja en una gobernanza mediocre de México en manos de los morenistas, la nueva aristocracia de la política mexicana.

¿Hacia dónde va México en este barco sin timonel?


viernes, febrero 06, 2026

San Antonio sin ICE

En “San Antonio sin ICE”, como escuché en la calle, cada viaje sirve para comprobar que la ciudad sigue creciendo, construyendo infraestructura vial, conservando limpias las calles y, en general, con ciudadanos y automovilistas respetuosos de la ley y el orden.

Por Rogelio Ríos Herrán


Me bastó un viaje familiar corto a San Antonio, Texas, durante la semana que termina, para constatar lo que he escuchado decir de amigos o conocidos que estuvieron de viaje, o vivieron en el extranjero, y vuelven a la patria con sentimientos encontrados.

Todos ellos, ricos, pobres o clasemedieros, han visto el mundo y, al regresar, no pueden evitar el sentimiento de desencanto al ver que, como país, nos vamos quedando atrás.

¿Atrás de qué?, me preguntarán algunos de ustedes con justa razón. Si México es nuestra patria y el hogar de nuestras familias, el sitio en que descansan en paz nuestros padres y familiares, ¿qué necesitamos andar comparando lo que tenemos con lo de otros países?

Antes de contestar, les describo, por si lo olvidaron o no quisieron ver, que el cruce fronterizo de Laredo, Texas, a Nuevo Laredo, Tamaulipas, es una escena de película de descenso a niveles inferiores de país.

Las instalaciones de la Aduana en el puente, las actitudes de los elementos de la Guardia Nacional, las extorsiones a la luz del día de quienes traen camionetas con equipaje o personas (no nos afectó a nosotros, afortunadamente), son el comienzo.

Sin seguir protocolos ni adoptar la actitud de servicio hacia el ciudadano, con mala cara y pésimo trato, los guardias nacionales intimidan y atemorizan con su sola presencia.

La salida inmediata de la Aduana es hacia una calle estrecha, llena de baches. Es una calle de barrio, sin vigilancia y poblada de personas y vehículos que, por lo menos, no inspiran confianza ni para bajar el vidrio de una ventanilla.

El bulevar conecta, después de unos kilómetros en los que el conductor debe cuidarse del acecho de los policías municipales que andan “taloneando el varo”, como dicen en la CDMX, y se arrojan sobre cualquier vehículo con placas foráneas.

Si usted libró todo esto sin daño alguno y ya va por la carretera federal hacia Monterrey, espere un momento. Todavía debe pasar, en el kilómetro 26, las instalaciones recientes, pero ruinosas (¿cómo le hicieron para deteriorarlas así en pocos años?), de lo que queda de la garita aduanal.

De nuevo, la Guardia Nacional parece, desde lejos, un piquete de facinerosos salidos de las películas de Mad Max, quienes ponen conos naranjas en el camino y, con sus armas pesadas en mano, te miran como si uno fuera el delincuente más peligroso de la región disfrazado de padre de familia.

Todo eso entre baches, bordos y desniveles en la carretera. A los costados de la ruta, decenas de camiones y tráileres bloquean los acotamientos y accesos a gasolineras y negocios, sin orden alguno y sin vigilancia a la vista.

Antes de llegar a la conexión a la autopista, es preciso tener una destreza como la de Checo Pérez para sortear las maniobras descuidadas de traileros y automovilistas que no respetan límites de velocidad, cambios de carril ni nada, sólo marchan al grito de “¡golpe avisa!”.

La cereza en el pastel del viaje de regreso fue un accidente de camiones (otro más) casi al terminar la autopista a Monterrey, a la altura de Salinas Victoria, que bloqueaba el camino. Para escapar del atorón vial, tomamos una carretera vecinal hacia Salinas Victoria y Escobedo, una que conecta con la carretera a Colombia.

Había oscurecido y, aunque a lo largo del camino había postes de alumbrado público durante varios kilómetros, ninguna, repito, ninguna de las luces estaba encendida.

Así que íbamos de noche por un camino lleno de baches, sin carriles ni señalamientos marcados, sin alumbrado público, lleno de camiones y autos con conductores fastidiados y, además, con desviaciones por obras de construcción de pasos a desnivel sin señalamientos ni avisos.

Las comparaciones no son odiosas, sino una forma de resistencia a la degradación de la vida de los mexicanos y sus ciudades; las considero absolutamente indispensables para ubicar en qué país vivimos en realidad.

En “San Antonio sin ICE”, como escuché en la calle, cada viaje sirve para comprobar que la ciudad sigue creciendo, construyendo infraestructura vial, conservando limpias las calles y, en general, con ciudadanos y automovilistas respetuosos de la ley y el orden.

Viajar y conocer el mundo, a cualquier nivel socioeconómico que se haga, es la única forma de rechazar lo inaceptable: quedar condenados a la mediocridad de la vida cívica, a padecer gobiernos ineficientes y corruptos, a que los policías, guardias nacionales y militares te vigilan desde las miras de sus fusiles.

No, nada de eso es normal, ni lo será jamás. Ay de nosotros si no nos damos cuenta y no hacemos, desde ahora, algo al respecto.

Hoy, la mediocridad y la corrupción tienen las siglas de MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional), como antes hubo otras siglas.

¿A esta clase de país incivilizado nos van a condenar los morenistas?



lunes, enero 26, 2026

La edad como tragedia

Con variantes y modalidades distintas, cada líder viejo e inmaduro propicia la desestabilización de la geopolítica mundial al inyectarle riesgo y azar, deliberadamente, a un comportamiento político que debería, idealmente, tender a la seguridad y la previsibilidad.

Por Rogelio Ríos Herrán


Una forma de entender por qué la política internacional se finca casi exclusivamente en la fuerza armada, el cálculo político y la potencia económica, es porque algunos de los principales gobernantes de países influyentes viven una etapa de deterioro físico y mental avanzado.

Pienso, por supuesto, en Donald Trump (79 años), pero también en Vladimir Putin (73 años), Xi Jinping (72 años), Ayatola Jamenei (86 años), Benjamin Netanyahu (76 años), Narendra Modi (75 años), Lula da Silva (80 años) y Andrés Manuel López Obrador (72 años), el poder tras el trono en México.

A lo largo del espectro político que va de la derecha a la izquierda, la edad se vive como una tragedia, no como la cumbre de la madurez que compensa el decaimiento del cuerpo.

“Breaking bad”, dicen los americanos de quienes pasan de la legalidad a la ilegalidad. “Aging bad”, diría yo, envejeciendo mal, de quienes pasan de la vida adulta a una madurez interrumpida o que algunos de ellos no tuvieron jamás.

El liderazgo de las grandes potencias se encuentra hoy en manos de personajes inmaduros, paranoicos, alejados de la realidad e incapaces de sentir empatía, no digamos de otros países, sino de sus propias naciones.

El frenesí de dominación política, conquista territorial e imposición cultural, como el desatado por Putin al agredir a Ucrania, es un mal generalizado, no la excepción a la regla.

Con variantes y modalidades distintas, cada líder viejo e inmaduro propicia la desestabilización de la geopolítica mundial al inyectarle riesgo y azar, deliberadamente, a un comportamiento político que debería, idealmente, tender a la seguridad y la previsibilidad.

Con sus vidas familiares rotas, lejanas o inexistentes, sus complejos, peores impulsos y desplantes de vanidad y autoritarismo no tienen freno.

No hay para ellos una tranquila chimenea frente a la cual leer, tomar café o platicar y jugar con los nietos.

No existe una compañera de vida que los modere, los haga entrar en razón, les recrimine sus desplantes machistas y los induzca a sentir una pizca de empatía al momento de tomar sus decisiones de política y de guerra.

No tienen una fe o devoción que los cobije en sus momentos de duda y apremio, que les indique los parámetros morales de sus decisiones o les haga sentir remordimiento por las consecuencias terribles de sus actos.

No tienen temor de la ley, el prójimo ni de Dios.

Al lado de la indignación que me invade por sus actos absurdos y malvados, superando el coraje y la frustración en su contra, al final siento pena por ellos: la clase de tristeza que da al observar a personas que, al final de sus vidas, no encontraron la madurez en sus mentes ni la paz en el alma, después de una vida inútil de odio y ambición.

El mundo puede vivir otra guerra mundial si la chispa se enciende por la decisión errónea, absurda o disparatada de un gobernante, en cualquier parte del planeta, cuando los líderes no son mínimamente racionales ni ligeramente empáticos.

¿Qué nos espera en el futuro inmediato? 

El ciclo de sus vidas terminará cuando reciban el llamado divino final de la providencia. 

Si en vida no tuvieron temor de Dios, no quiero saber cómo les irá en el juicio final: cosecharán lo que sembraron.


@RiosH60





miércoles, enero 21, 2026

OBISPOS USA: UNA VISIÓN MORAL DE LA POLÍTICA EXTERIOR

El impulso coordinado entre el Papa León (de origen estadounidense) y los tres cardenales de diócesis importantes en Estados Unidos para recuperar el componente moral no sólo en las decisiones internas del gobierno, sino en su política exterior, es importante para que la reputación de Estados Unidos en el mundo no se derrumbe totalmente. 

Por Rogelio Ríos Herrán



El 19 de enero, un par de días antes del errático discurso del presidente Donald Trump en el Foro Económico Mundial de Davos en el cual confundió a Islandia con Dinamarca, se difundió a la opinión pública una declaración conjunta de los obispos de tres diócesis importantes de Estados Unidos (Washington, Newark y Chicago), en la cual tres cardenales fijaron la postura de la Iglesia católica americana sobre la política exterior de Estados Unidos.

La declaración conjunta de los obispos americanos adquiere una importancia crucial en un momento en que la política exterior del gobierno de Trump pretende enfocarse únicamente en las consideraciones de poder y estrategia, fuerza y capacidad militar, olvidando la columna fundamental de la promoción de los valores de la democracia, la ayuda internacional y la defensa de los derechos humanos, según establece la tradición estadounidense.

En su declaración, titulada “Trazando una visión moral de la política exterior estadounidense”, los cardenales Blase J. Culpich (arzobispo de Chicago), Robert McElroy (arzobispo de Washington), y Joseph Tobin (arzobispo de Newark), expresan que en 2026 “Estados Unidos ha entrado en el debate más profundo e intenso sobre el fundamento moral de las acciones estadounidenses en el mundo desde el fin de la Guerra Fría”.

“Los acontecimientos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia”, agregan los cardenales, “han planteado preguntas básicas sobre el uso de la fuerza militar y el significado de la paz”.

 Los cardenales mencionan en su declaración que se apoyan en el mensaje que días atrás, el 9 de enero, el Papa León dio al cuerpo diplomático acreditado en El Vaticano, en el cual advirtió que “la diplomacia que promueve el diálogo y busca consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados. La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”.

El impulso coordinado entre el Papa León (de origen estadounidense) y los tres cardenales de diócesis importantes en Estados Unidos para recuperar el componente moral no sólo en las decisiones internas del gobierno, sino en su política exterior, es importante para que la reputación de Estados Unidos en el mundo no se derrumbe totalmente. 

Resaltaré textualmente algunos de los puntos importantes de la declaración conjunta de los cardenales, para la reflexión.


  1. Los derechos soberanos de las naciones a la autodeterminación parecen demasiado frágiles en un mundo de conflictos cada vez mayores. El equilibrio entre el interés nacional y el bien común se está planteando en términos profundamente polarizados.

  2. La construcción de una paz justa y sostenible, tan crucial para el bienestar de la humanidad ahora y en el futuro, está siendo reducida a categorías partidistas que alientan la polarización y políticas destructivas.

  3. Como pastores y ciudadanos, acogemos esta visión para el establecimiento de una política exterior genuinamente moral para nuestra nación. Buscamos construir una paz verdaderamente justa y perdurable, esa paz que Jesús proclamó en el Evangelio. 

  4. Renunciamos a la guerra como instrumento para intereses nacionales mezquinos y proclamamos que la acción militar debe ser vista solamente como un último recurso en situaciones extremas, no como un instrumento normal de la política nacional.

  5. Buscamos una política exterior que respete y promueva el derecho a la vida humana, la libertad religiosa y el mejoramiento de la dignidad humana en todo el mundo, especialmente a través de la asistencia económica.

  6. El debate en nuestra nación sobre el fundamento moral para la política estadounidense está plagado de polarización, partidismo e intereses económicos y sociales mezquinos. El Papa León nos ha dado el prisma a través del cual elevarlo a un nivel mucho más alto. Predicaremos, enseñaremos y abogaremos en los próximos meses para que ese nivel más alto sea posible.


En vista del visible deterioro físico y mental del presidente Trump, como lo exhibió en su discurso en Davos, el contacto entre el Papa León y el vicepresidente católico Vance se vuelve crucial para que las actividades de cardenales, obispos y párrocos en Estados Unidos sean un factor de equilibrio y sensatez en medio del debate extremadamente polarizado y violento, tanto en la política interna como en la exterior.

No descarto que el Papa León esté considerando una visita a Estados Unidos, en el primer semestre del año, con la intención de aportar, mediante la autoridad religiosa y moral de su presencia, una buena dosis de prudencia y equilibrio en el debate público estadounidense.

Buena falta hace la presencia del “Father Bob” (como era conocido en su parroquia de Chicago) en su natal Estados Unidos para defender a los inmigrantes.


@Rios60H


martes, enero 13, 2026

MÉXICO: LA TRAMPA DE LA IDEOLOGÍA

¿Qué debe México a Cuba para que, disfrazada de fines filantrópicos, la “ayuda humanitaria” de López Obrador y Sheinbaum a La Habana sea económica y políticamente insostenible?

Por Rogelio Ríos Herrán


Quienes dan por descontado que, no importa lo que México haga o deshaga con Cuba y Venezuela, los Estados Unidos nunca romperán con nuestro gobierno y siempre estarán ahí presentes para los mexicanos, pueden estar cometiendo un grave error.

No es un mal exclusivo de los gobiernos de Morena. Desde López Obrador hasta Sheinbaum, la obsesión con el apoyo a Cuba y  Venezuela por el hecho único de tener gobiernos con ideologías de izquierda y a los cuales hay apoyar a cualquier costo, tiene antecedentes en el pasado.

El apoyo de México a Cuba no lo inventaron los morenistas, pues viene desde hace décadas por parte de los gobiernos priistas y, en tono menor, de los panistas.

Lo que hizo López Obrtador fue llevar ese apoyo que antes era casi puramente retórico y útil para que los presidentes en turno ganaran cierta legitimidad interna al presentarse como independientes ante el coloso del norte, a niveles demenciales.

Con el advenimiento de Hugo Chávez al poder en Venezuela (1999-2013) y la captura del poder por Daniel Ortega en Nicaragua (2007 a la fecha), la “relación fraternal y solidaria” con gobiernos latinoamericanos surgidos de leyendas revolucionarias dramatizadas (Cuba y Nicaragua) siguió su curso desde México.

El costo real de ese apoyo para los gobiernos de México era menor, considerando el margen de maniobra que se ganaba ante Washington: México mostraba a los americanos y al resto del mundo que podía concebir y conducir una política exterior independiente del influjo de Washington.

En el presente, a raíz de las posturas y actitudes de López Obrador, el costo político y económico de las relaciones con Cuba y Venezuela es elevado, irresponsable y contrario al interés nacional.

Hoy, es lícito preguntarse, como lo hacen muchos mexicanos, ¿qué debe México a Cuba para que, disfrazada de fines filantrópicos, la “ayuda humanitaria” de López Obrador y Sheinbaum a La Habana sea económica y políticamente insostenible?

¿Le debe algo México a Venezuela que valga la pena defender a Nicolás Maduro y condenar a Estados Unidos por su captura mediante una operación militar, a riesgo de provocar un distanciamiento con la Casa Blanca en el año en que se revisará la continuidad del TMEC?

Tanto Cuba como Venezuela son gobernados por regímenes autoritarios, inhumanos, corruptos y tan ineficientes en la conducción de sus gobiernos que millones de ciudadanos cubanos (cuatro millones, aproximadamente) y venezolanos (al menos ocho millones) han tenido que salir forzosamente de sus países?

La trampa de la ideología reside en que los gobernantes que cumplen impulsos partidistas, facciosos y afines al pensamiento socialista de raíces marxistas (la vertiente autoritaria e intolerante del socialismo), lo hacen sin consultar a nadie más en sus naciones, sin evaluar costos y beneficios y sin atender a las necesidades del interés nacional de México antes de volcarse al exterior.

Es una trampa que lleva a un callejón sin salida a la hora de tomar decisiones de gobierno que afectan a la nación entera, no nada más a los simpatizantes y militantes de Morena: con Cuba y Venezuela, cueste lo que cueste.

El problema es que esa manera de pensar y actuar sí cuesta mucho a México.

¿En qué cabeza sensata cabría ignorar las violaciones de derechos humanos, la vigilancia policiaca y la represión brutal de las fuerzas políticas que no comulgan con el socialismo en Cuba y Venezuela?

¿Por qué López Obrador y Sheinbaum voltean la mirada a otro lado para no ver la crueldad de Daniel Ortega contra sus disidentes y críticos, ni sus cárceles llenas de presos políticos?

No hay peor ciego que el no quiere ver porque la ceguera ideológica se lo impide.

El gobierno de Sheinbaum no tiene presupuesto suficiente para pagar puntualmente a más de mil empleados del Servicio Exterior Mexicano (rama técnico administrativa) que, en varias embajadas, no han cobrado sus sueldos últimamente, pero sí tiene dinero para la “ayuda humanitaria” millonaria a Cuba.

Primero Marx; luego, si algo queda, México. Vaya trampa de la ideología.


@Rios60H


viernes, enero 09, 2026

LA BATALLA DE LOS CUBANOS

En Washington, deben pensarlo dos veces antes de intentar una operación de comandos o una invasión militar a gran escala en Cuba, en vista de la determinación de los cubanos en la batalla del 3 de enero en Venezuela.

Por Rogelio Ríos Herrán


Lo que empezó como drama en Venezuela, parece convertirse velozmente en farsa con la increíble marginación que hizo Washington de Corina Machado, Edmundo González y la oposición liberal y, por otra parte, la continuación en el poder del chavismo más radical, pero sin Nicolás Maduro.

Mientras el polvo se asienta y salen a la luz los hechos e intenciones reales de los actores del drama, desde el principio llamó mi atención el enfrentamiento durísimo entre las fuerzas de élite de Estados Unidos y los guardias cubanos que resguardaban a Maduro y a su esposa en su casa de descanso.

Por un momento, la feroz resistencia de los combatientes cubanos y sus disparos certeros a un helicóptero americano estuvieron a punto de hundir la misión de captura del presidente venezolano.

Con algunos trozos de información del periódico The New York Times y del columnista Sergio Aguayo (Grupo Reforma, columna “Tromba caribeña”, 07/01/2026), les describiré lo que sé hasta el momento de la batalla de los cubanos.

Desde tiempo atrás, los corresponsales extranjeros de prensa asignados a Venezuela notaron que el círculo de seguridad personal de Maduro estaba integrado en su totalidad (142 elementos) por militares cubanos, algunos hasta con grados de coroneles o tenientes coroneles.

“Es útil recordar”, dice Sergio Aguayo (profesor de El Colegio de México), “que los servicios de inteligencia cubanos adquirieron fama por su disciplina y eficacia. Tanta, que derrotaron todos los intentos de Estados Unidos por asesinar o desprestigiar a Fidel Castro durante varias décadas”.

Agrega Aguayo que Manuel Piñero “Barbarroja”, jefe de los servicios de inteligencia cubanos, “creó una institución tan prestigiada, que fue utilizada por La Habana como instrumento diplomático y como fuente de divisas”.

A las 2:01 am del día 3 de enero, narran los reporteros Eric Schmitt y Greg Jaffe (New York Times, “A close call for US commandos and an emboldened Trump”, 07/01/2026), llegaron los helicópteros americanos a la casa de Maduro y descendieron más de 80 comandos, los cuales se enfrascaron de inmediato en un fuego intenso con los guardias cubanos.

En el helicóptero principal, un Chinook de doble hélice, venía el comandante líder de la misión, el cual recibió, antes de aterrizar, tres heridas de bala en una pierna que, durante unos minutos, amenazaron con su posible incapacidad o muerte que hubiera abortado el asalto.

Con ayuda del copiloto, el comandante líder pudo desembarcar a los comandos y retirarse a distancia segura en la aeronave severamente dañada.

Los comandos ingresaron al área de la residencia, volaron con explosivos una puerta y llegaron al área de la recámara de Maduro y su esposa, justo cuando se disponían a buscar refugio en un cuarto blindado con paredes de acero.

Una vez capturado Maduro, el combate intenso con los cubanos continuó hasta las 4:29 am, cuando los helicópteros de apoyo acudieron a recoger a los comandos, a los prisioneros y regresaron al portaaviones Iwo Jima.

El saldo para los cubanos fue de 32 elementos muertos durante la batalla de poco más de un par de horas, además de un número bastante mayor de heridos de gravedad.

El comandante líder, quien sufrió heridas severas, y otros cinco comandos heridos fueron trasladados a un hospital en Texas para su recuperación.

¿Qué movió a los militares cubanos a enfrentar hasta la muerte a los comandos americanos por defender al dictador Maduro?

¿Por qué estuvieron dispuestos a morir por una causa ajena, lejos de su suelo natal y abandonados a su suerte por los militares venezolanos?

¿Fue por la afinidad ideológica? ¿Por los dólares que les pagaban? ¿Tal vez por las cuentas pendientes que, desde siempre, ha tenido la Cuba castrista con Estados Unidos?

No tengo la respuesta a esas preguntas, pero en Washington deben pensarlo dos veces antes de intentar una operación de comandos en la isla caribeña o una invasión militar a gran escala, en vista de la determinación de los cubanos en la batalla del 3 de enero: una bala más al Chinook, y todo hubiera acabado en desastre militar para Estados Unidos.

Homero decía en La Ilíada que, después de cada batalla, solo quedaba la gloria para el vencedor y el honor para los vencidos por morir en el campo de batalla.

Con su venia, señores, aquí termino de cantar este corrido.


@Rios60H 

 




 


viernes, enero 02, 2026

GOBERNADORES DE LA 4T

La sumisión de los gobiernos estatales morenistas al poder presidencial central no es un modelo sostenible en el mediano plazo. En el pecado llevarán los gobernadores morenistas la penitencia. 

Por Rogelio Ríos Herrán


Es a nivel de los gobiernos estatales morenistas en donde se perciben con mayor claridad las fallas fundamentales del Movimiento de Regeneración Nacional, cuando sus militantes ejercen las funciones de gobernar y administrar los recursos públicos.

Los gobernadores de la 4T viven a la sombra, en su mayor parte, de la sombrilla mediática del gobierno nacional de Claudia Sheinbaum que los protege de la atención intensa de los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Hay excepciones, por supuesto, cuando algunos gobernadores deciden brillar con luz propia al mundo exterior.

Layda Sansores, en Campeche, decidió emprender una embestida en contra del periodista local Jorge González Valdez, apoyada en una jueza estatal cuyas decisiones derivaron en la imposición de censura al periodista.

Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa, ha declarado públicamente que él se ha reunido con personajes del crimen organizado estatal.

En Puebla, Alejando Armenta, titular de la gubernatura, arremetió judicialmente en contra del periodista Rodolfo Ruiz con el propósito de intimidar y frenar las investigaciones periodísticas sobre posibles actos de corrupción en su contra.

En el Gobierno de Baja California, Marina del Pilar Ávila fue notificada por el gobierno de Estados Unidos sobre la cancelación de su visa de turista, junto con la de su esposo Carlos Torres, por lo cual ella no podrá cruzar la frontera. En su defensa, alega que no necesita una visa estadounidense para gobernar su estado fronterizo con la Unión Americana. Vaya defensa.

En un caso reciente, el gobernador Salomón Jara tardó 36 horas en aparecer en público después del descarrilamiento del Tren Interoceánico en una localidad de Oaxaca el 28 de diciembre, sobre el cual reportes periodísticos señalan deficiencias en los materiales y el trazado de la vía ferroviaria que apuntan a negligencia y posible corrupción de los funcionarios involucrados en su construcción.

Los anteriores ejemplos son apenas algunos casos, pues la lista de gobernantes morenistas con notorias deficiencias para encabezar un gobierno estatal no se agota ahí.

En una primera explicación, señalaré algunos rasgos comunes a todos ellos.


  1.  En la agenda de un gobierno estatal morenista, la preocupación principal es la relación con Claudia Sheinbaum, de cuya presidencia dependen para mantener intacto su capital político a nivel local.

  2. El flujo de recursos públicos a las arcas de los gobiernos morenistas será mayor o menor, según la disposición del gobernador de mantener en su territorio las redes de apoyo político que lleven votos a las urnas en cada elección en que compita Morena.

  3.  Los gobernadores morenistas no parecen detenerse en consideraciones éticas ni escrúpulos morales en sus operaciones políticas. Todo se vale, con tal de que gane su partido en la entidad que gobiernan.

  4. En un plano distante, los ciudadanos y habitantes del estado gobernado por morenistas observan cómo las necesidades locales son relegadas para que prevalezcan los intereses nacionales morenistas. Esto crea una sensación de abandono, ante el deterioro palpable de las ciudades y la infraestructura de varios estados morenistas.

  5.  A nivel estatal, el periodismo crítico y de investigación libra batallas cotidianas y desgastantes en vista de la propensión de los gobernadores morenistas a no rendir cuentas y a poner candados y cerrojos al acceso a la información pública.


La sumisión de los gobiernos estatales morenistas al poder presidencial central no es un modelo sostenible en el mediano plazo. En el pecado llevarán los gobernadores morenistas la penitencia.

La ineptitud, intolerancia y actitud autoritaria que los gobernadores morenistas muestran al sentirse respaldados desde Palacio Nacional trae la semilla de su propia destrucción.

En la memoria de la sociedad mexicana persisten los recuerdos de gobernadores de leyenda negra, caciques de mano dura y bandidos legendarios que fueron azotes de sus terruños natales.

Si a los gobernadores morenistas se les ocurre revivir esas leyendas negras bajo la creencia de que con el apoyo presidencial les basta para sobrevivir, políticamente hablando, a las consecuencias de sus ineptitudes y corrupción, van a chocar con la dura realidad.

En 2026, veo que será a nivel de los gobiernos estatales en donde empezará a oscilar el péndulo político en dirección contraria a Morena.

La ciudadanía tiene un límite ante la destrucción de su terruño.

Varios gobernadores morenistas hace rato que cruzaron la raya roja.


@Rios60H

  



SIN EMPATÍA PARA LAS VÍCTIMAS

Cada día me siento más decepcionado por la incapacidad del gobierno nacional de ofrecer un nivel mínimo de seguridad a las personas, además ...