Cuando nos llegue la noticia del hongo nuclear no podremos invocar el respeto a la autodeterminación de los pueblos. México no está prevenido para enfrentar la actual guerra mundial.
Por Rogelio Ríos Herrán
Mientras en México el gobierno nacional se sigue viendo el ombligo bajo el pretexto del respeto a la autodeterminación de los pueblos, la sombra de dos grandes conflictos armados nos va a pasar por encima.
Sin preparación alguna ni recursos para enfrentar las consecuencias para los mexicanos, la guerra de agresión de Rusia a Ucrania y el conflicto entre Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel en contra de Irán, la nación agredida, sacuden al mundo sin dejar ningún rincón seguro.
El fantasma de las armas nucleares está presente en ambas guerras.
Antes que aceptar la derrota del ejército ruso en los campos ucranianos, Vladimir Putin podría recurrir a sus armas nucleares.
Contra Irán enderezan americanos, israelíes y sauditas (quienes no poseen armas nucleares) sus intenciones de impedir que Teherán elabore uranio enriquecido y no dudan en destrozar al pueblo iraní bajo ese argumento.
Podríamos organizar apuestas sobre cuál líder en conflicto usará primero una bomba atómica “sucia”, es decir de menor poderío relativo, pero cuyas consecuencias serían cataclísmicas.
¿O cree usted que Putin, Trump o Netanyahu tienen todavía algo de cordura, estabilidad mental y escrúpulo moral para no cruzar la línea roja de las armas nucleares?
De continuar las tendencias actuales, es solo cuestión de tiempo que el dilema de una bomba nuclear se presente ante los líderes: ¿la uso o no la uso?
Al hablar de la guerra mundial me refiero a que estos dos conflictos, en Ucrania y Medio Oriente, repercuten en la economía y la geopolítica del planeta.
No son los únicos conflictos armados en el mundo, pero ellos sintetizan el fuerte vínculo que une a mercados y naciones y la fragilidad con que ese vínculo se rompe.
Tanto el gobierno como la nación mexicana son los grandes ausentes de las crisis mundiales.
Las voces diplomáticas mexicanas no se escuchan en los foros internacionales de Naciones Unidas o la Unión Europea.
No hay toma de posiciones, declaraciones, condenas y ningún tipo de activismo político que se sume a los esfuerzos internacionales por la paz.
En la opinión pública mexicana, por su parte, está prácticamente ausente la información, el análisis y los debates sobre las consecuencias de ambas guerras sobre el país.
Incapaces de ver al mundo más allá de la relación con Estados Unidos, a los mexicanos y su gobierno nacional (entretenido en censurar a los medios de comunicación) les caerá de sorpresa la noticia de un conflicto nuclear.
Si a usted le parece que estoy exagerando, le pido por favor que solamente observe durante un minuto las imágenes y videos de Putin, Trump, Netanyahu y los funcionarios iraníes.
¿Aprecia usted en ellos cordura, buen juicio y templanza, como corresponde a verdaderos estadistas?
¿O ve a individuos mentalmente desequilibrados, desconectados de la realidad y carentes de escrúpulos morales y sentimientos humanitarios?
Cuando nos llegue la noticia del hongo nuclear no podremos invocar el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
México no está prevenido para enfrentar la actual guerra mundial.