Dos americanos influyen poderosamente en el mundo.
¿Con cuál se queda usted?
Por Rogelio Ríos Herrán
Vivimos en un momento inédito de la política internacional.
Dos hombres nativos de Estados Unidos ocupan las posiciones de poder más altas en el mundo, como nunca había sucedido.
Su capacidad de influencia se proyecta a nivel planetario, por lo cual sus decisiones, omisiones, aciertos y errores afectan a la humanidad.
¿Cómo utilizan su poder los dos americanos?
Respecto al uso del poder, la divergencia entre ambos personajes es abismal y contradictoria.
Donald Trump, neoyorquino, presidente de Estados Unidos, es un hombre de guerra promotor de la destrucción de civilizaciones, según sus propias palabras.
Robert Francis Prevost, de Chicago, el Papa León XIV, es un hombre de religión, promotor de la paz, Jefe de Estado y líder espiritual del mundo católico.
El presidente Trump gobierna a aproximadamente 350 millones de estadounidenses.
El Papa León preside espiritualmente a aproximadamente mil 300 millones de creyentes católicos en el mundo.
Nunca antes en la historia, la imagen y el prestigio de Estados Unidos se había deteriorado tanto y llegado a niveles tan bajos como durante la segunda gestión presidencial de Trump.
Nunca antes en la historia había resultado electo un Papa de origen estadounidense, el cual con su temple de Jefe de Estado y mensaje apostólico ha dado al mundo una cara positiva de Estados Unidos.
El presidente Trump preside un mandato temporal de cuatro años en una nación que apenas cumplirá 250 años de existencia-
El Papa León tiene el mandato de por vida sobre una Iglesia Católica que ha existido desde hace dos mil años.
Cuando Donald Trump ya no esté en la Casa Blanca y haya perdido todo su poder temporal, Estados Unidos heredará la tragedia de haber perdido la democracia que alguna vez inspiró al resto del mundo.
Pasarán décadas antes de que la Unión Americana pueda, si eso es posible, recuperar su antiguo brillo de libertades democráticas y económicas que atrajo a millones de personas a su territorio.
El daño moral que Trump ha infligido a su nación es tan profundo que tal vez sea irreversible en algunos aspectos, entre ellos, en la cuestión del prestigio internacional.
No todo está perdido, sin embargo, para los Estados Unidos.
Robert F. Prevost, el “Papa Bob”, como le dicen cariñosamente en Chicago, permanecerá en El Vaticano y dará la mejor cara posible que un americano haya dado al mundo.
“La paz no puede reducirse a un eslogan”, dijo el Papa León durante su viaje en curso a Camerún y otros países de África.
“Debe encarnarse en un estilo personal e institucional que repudie toda forma de violencia”, agregó.
“Por eso reitero con fuerza: el mundo tiene sed de paz, ¡basta ya de guerras!”, concluyó.
Dos americanos influyen poderosamente en el mundo.
¿Con cuál se queda usted?
