viernes, mayo 16, 2014

¿Qué va a hacer México ante Venezuela?


Jóvenes venezolanas se preparan para una protesta callejera.
Fuente: Google search.


Por Rogelio Ríos Herrán

Los acontecimientos violentos se precipitan en las calles de Caracas, San Cristóbal  y otras ciudades de Venezuela, las imágenes de la Policía Bolivariana y grupos paramilitares arremetiendo contra los opositores al Gobierno de Maduro, golpeando a discreción y deteniéndolos para someterlos a procesos judiciales que no ofrecen garantías de imparcialidad (como en el caso de Leopoldo López) son cosa ya de todos los días.

La situación económica del país araucano no tiene un horizonte de mejoría a corto y mediano plazos, la inflación sigue rampante, el control de cambios causa estragos en las empresas nacionales y foráneas (la línea aérea Alitalia anunció su próxima suspensión de vuelos a Venezuela, por ejemplo), el desabasto de productos de primera necesidad es grave.

El sostén del Presidente Nicolás Maduro y de su Gobierno cada día se reduce más a la mera fuerza policiaca y militar y paulinamente se sustenta menos en la legitimidad que le dio su triunfo duramente cuestionado en las urnas en las pasadas elecciones presidenciales, en las cuales derrotó al candidato opositor Henrique Capriles por un estrecho margen en medio de acusaciones de haber tomado ventajas indebidas en la campaña electoral al disponer para sí del aparato mediático controlado por el Gobierno venezolano, y de prácticamente excluir la imagen de su contendiente de los medios electrónicos.

Hasta ahora, los países de América Latina agrupados en organismos internacionales como la OEA y la Unasur han asumido que siendo el de Maduro un gobierno electo en las urnas, merece el respaldo de la comunidad internacional a pesar de que Caracas recurre a la fuerza y a la violencia en contra de sus opositores en niveles que ya han rebasado el punto crítico.

La mediación ofrecida recientemente por la Unasur, por ejemplo, para abrir una Mesa de Diálogo, resultó un fracaso: el Gobierno de Maduro no ha podido convencer a los opositores de sentarse a dicha Mesa cuando, por un lado, tiende una rama de olivo para el diálogo pero, por el otro, arrasa en plena madrugada contra los campamentos de protesta de los opositores en Caracas, y los acusa de tener armas y divisas en ellos, además de encarcelar a una decena de detenidos.

Es contradictorio, por decir lo menos, el tono del discurso de Nicolás Maduro y sus funcionarios de alto nivel cuando hablan de ‘defender la legalidad’ de su Gobierno y de ofrecer su ‘disposición al diálogo’, pero en sus discursos públicos acusan a los opositores de intentar un golpe de Estado, de recibir financiamiento externo y de ser terroristas y delincuentes.

Es prácticamente imposible para cualquier fuerza opositora venezolana creer que un Gobierno que les habla en esos términos, que los apalea y encarcela y que permite a grupos paramilitares asesinar a estudiantes en las calles, tenga realmente disposición al diálogo; no se puede menos que pensar, en esas circunstancias., que la invitación a la Mesa de Diálogo suena como a una emboscada ante la dureza del discurso oficial y la criminalización de la Oposición, como en el caso de las figuras de Leopoldo López y Corina Machado.

María Corina Machado, opositora y ex asambleísta depuesta de forma irregular de su curul en la Asamblea Nacional venezolana.
Fuente: Google search.


¿Qué va a hacer México ante el deterioro acelerado de la situación en Venezuela? La amplia difusión mediática de las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, de las restricciones a la libertad de expresión, del encarcelamiento sin el debido proceso a los opositores o su defenestración irregular de la Asamblea Nacional como en el caso de Corina Machado, no deja lugar a dudas de que la postura mexicana –compartida con la mayoría de las naciones latinoamericanas- de apoyo a un Gobierno electo en las urnas y de llamado al diálogo entre las partes en conflicto ya se ha visto rebasada por las circunstancias.

El dilema para México en Venezuela es el de seguir o no apoyando formalmente al Gobierno de Maduro cuando éste no hace caso de los llamados diplomáticos a detener el uso de métodos violentos en contra de la oposición, garantizar los derechos y libertades fundamentales a todos los ciudadanos venezolanos y verdaderamente comprometerse a escuchar a la Oposición y a no criminalizarla, no nada más decirlo de dientes para afuera.

Por el contrario, el deterioro de Maduro y la debacle de su legitimidad a cada minuto que aumenta la violencia en las calles venezolanas podría arrastrar en su caída al prestigio de los gobiernos latinoamericanos que hasta ahora lo han apoyado en el plano formal. No se puede ayudar a quien no se ayuda a sí mismo.


Los mexicanos observan con horror a la distancia, a través de los medios de comunicación, la violencia con que el Gobierno venezolano trata a los ciudadanos opositores y las penurias que hace pasar a la población en general en el abasto de alimentos y por hacerles padecer una inflación tan elevada; no pasará mucho tiempo antes de que sea la misma sociedad mexicana la que se cuestione si realmente vale la pena y se justifica que su Gobierno siga apoyando -con el argumento de que se trata de un Gobierno electo en las urnas- al régimen de Nicolás Maduro: ¿Por qué comprometer a México con el apoyo a Gobiernos violentos e irrespetuosos de los derechos humanos?

@rogeliux

rogelio.rios60@gmail.com

jueves, abril 24, 2014

Periodistas y escritores

En una redacción de periódico como las de antes, como las de siempre..
Fuente: www.muypymes.com.



Por Rogelio Ríos Herrán 

Es una coincidencia irónica de la vida -un gesto muy literario, por lo demás- que escritores que han hecho la nota en estos días en México nos ayuden a poner bajo el reflector de nuevo, así sea por una semanas mientras pasa la efervescencia, el añejo e inacabable tema del cruce entre literatura y periodismo.

Cualquier joven reportero y sin duda todo editor maduro en las redacciones de periódicos y revistas tiene el anhelo íntimo de dar en algún momento de sus vidas el paso de periodista a novelista o escritor de cuentos, poeta, ensayista y crítico literario.

El gran Gabriel García Márquez, recientemente fallecido, pregonó durante su vida entera y lo probó con su propia experiencia vital, que el periodismo puede ser literatura, es más, que no tiene que haber distancia ni enemistad entre el rigor periodístico y la libertad en el manejo del lenguaje que es la esencia de la literatura.

Por ello, todo redactor, reportero y editor que se respete tiene una novela guardada en un cajón, una aventura literaria que lo excita más que un affaire amoroso, lo sublima, lo lleva por caminos que sólo la imaginación puede abrir y que le ayudan a sobrellevar el trabajo del día a día, rutinario y tedioso como pocos, y que sólo de tanto en tanto con la nota grande o los sucesos extraordinario puede elevarse a los niveles glamorosos que vemos en las películas sobre periodistas.

La muerte de García Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, el fallecimiento de Emmanuel Carballo, autor, crítico y periodista de gran nivel, y el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2014 a Elena Poniatowska, nos dan pie, y porque ellos mismos lo han dicho con sus palabras y su vida, a considerar que sí, en efecto, tal vez sea posible que la literatura y el periodismo no sólo se crucen sino que vayan de la mano en muchos casos y a través de tramos muy largos.

Elena Poniatowska dijo con claridad que el Cervantes se lo daban a una "reportera", se asombró de haberlo recibido y dio las gracias, pero seguramente sabía en su interior que ese premio era un reconocimiento a la audacia de una periodista de ser a la vez literaria y periodística en su oficio:

"Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, “ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas”. 

"Por todas estas razones, el premio resulta más sorprendente y por lo tanto es más grande la razón para agradecerlo" expresó en Madrid.



Es ciertamente un gran tema de reflexión para quienes están en el oficio periodístico cuestionarse cómo utilizar en su trabajo, en lo cotidiano y en lo extraordinario, el lenguaje como un poderosos instrumento de comunicación que sea igualmente preciso, claro, riguroso y, por qué no, literario.

No es sencillo, ni se da en automático ni en todos los casos los resultados son afortunados. No garantiza, además, la buena presentación "literaria" de una pieza periodística que sea cierta, que esté hecha con rigor, que cumpla su cometido de revelar verdades que permanecían ocultas a los lectores de periódicos y revistas.

Además de las aspiraciones literarias, el periodista tiene que lidiar primero y antes que nada con la ética de su profesión, su compromiso con la objetividad, su obstinada crítica al poder y sus arbitrariedades y con darle voz y presencia en el foro público a todas las voces de la comunidad, al mayor número posible de puntos de vista, a cuidar la calidad del debate público.

Sólo entonces se dará un respiro para sacar la novela del cajón y tratar de terminarla. Su experiencia y buena o mala fortuna en el oficio cotidiano, en el 90 por ciento de tedio y rutina o en las inyecciones de adrenalina de los grandes sucesos y notas dramáticas, lo marcarán y le dará forma a su experiencia como escritor.

Se puede ser un magnífico periodista y ser un gran escritor por caminos separados, cada quien formado en lo suyo. Pero se puede también ser las dos cosas, intentarlo al menos, lo cual es muy bueno. Si sale muy bien el intento, mucho mejor. Pero tanto atrás del periodista como del escritor hay un mundo de trabajo lejos de los reflectores, de acopio, corroboración y de horas muertas e improductivas, de talacha informativa y creativa; una montaña de errores, intentos fallidos y resultados mediocres antes de alcanzar la excelencia. Un territorio en donde muchos quedan atascados viendo cómo apenas unos pocos logran avanzar.

Por eso da gusto ver a periodistas premiados como escritores, a escritores que se asumen con orgullo como periodistas, y que dignifican el oficio tanto como lo haría un periodista o un novelista que se ha dedicado exclusivamente a su campo de trabajo.
  
Al final, es a la imaginación a la que se premia y se reconoce, a la posibilidad de vislumbrar un mundo mejor desde un escritorio de la redacción o sobre la mesa de trabajo de un estudio casero, a concebir maneras distintas de decir las cosas, y a hacerlo con un toque de inspiración y genialidad.

Gracias, Gabriel, Elena y Emanuel y tantos otros antes que ellos, tantos otros hoy como ellos y muchos más que vendrán y que creen en lo que hacen y se vuelcan a realizarlo. Sus obras y sus vidas nos enseñan a mirar hacia las estrellas, a saborear las palabras y a abrazar la vida. En una palabra: a seguir adelante. 

rogelio.rios60@gmail.com
@rogeliux

viernes, marzo 14, 2014

'Fracking' en México

Perforación vertical y horizontal en el subsuelo para el 'fracking'.
Fuente: www.comambiental.com.ar



Por Rogelio Ríos Herrán

No todo es miel sobre hojuelas en relación con las inmensas posibilidades económicas que la explotación del gas shale puede traer a México.

El efecto que produce el ejemplo de Texas, en donde en la cuenca del Eagle Ford Shale que abarca a varios condados texanos se ha producido un boom extraordinario de extracción de gas shale y de ganancias para todos los participantes, es inevitablemente seductor para los mexicanos: ¿por qué no hacemos lo mismo en México, ahora que la reforma energética dará facilidades para ello?

Uno de los puntos cruciales del proceso de extracción del gas shale es la técnica conocida como “fracking” (fractura hidráulica), mediante la cual se inyecta a presión un compuesto químico en el subsuelo para romper y liberar los yacimientos de lutitas (shale) que se encuentran entre las rocas, el esquisto y las capas del subsuelo.

La técnica del “fracking” es de uso intensivo de agua y sus efectos en el subsuelo son objeto de debate: los críticos, enfatizan el gran gasto de agua y los impactos dañinos en el medio ambiente con los deshechos, además de las posibles repercusiones en el subsuelo: la aparición de vibraciones o temblores en zonas que no eran consideradas sísmicas (como en la ciudad de Monterrey, cercana a la Cuenca de Burgos) y que se atribuyen a los dañinos efectos del “fracking” en los territorios donde se aplica.

En México ya existe una ONG dedicada a señalar los riesgos del “fracking” llamada Alianza Mexicana contra el Fracking” (nofrackingmexico.org) que es muy puntual al destacar los impactos ambientales: disminución de la disponibilidad de agua para los seres humanos y ecosistemas (un ciclo de extracción de gas de pizarra puede llegar a consumir hasta 19 millones de litros de agua, según sus cálculos); contaminación de las fuentes de agua; emisiones de gases contaminantes; y contribución al calentamiento global.

Por el otro lado, los defensores de esa técnica de extracción argumentan, como en el caso texano, que no se ha demostrado de manera concluyente y debidamente documentada en estudios científicos que el “fracking” provoque temblores, por ejemplo, o que el impacto en el medio ambiente o el uso intensivo del agua sean costos que superen a las ganancias o que no puedan ser remediados.

Agregan sus defensores que es mayor el impacto en las economías de las regiones en donde se explota, las inversiones y la creación de numerosos empleos que cualquier otra consideración. El gas natural es el combustible del futuro, limpio y barato, concluyen.

Zona de explotación del Eagle Ford Shale en Texas.
Fuente: www.eaglefordshaleoiljobs.com


Con el antecedente en México del nocivo impacto ambiental que el Sureste provocaron las décadas de explotación petrolera desde los años 70, con el pozo Cantarell, la sonda de Campeche o los pozos en Tabasco, se impone en México la realización de consultas y debates amplios e inclusivos sobre los pros y contras de la explotación intensiva del gas natural y, en particular, sobre la regulación en torno al “fracking” como técnica de explotación.

No hay prisa que valga en este sentido, y menos en una época en la cual las preocupaciones ambientales y los derechos humanos están entre las prioridades de la agenda pública, entre ellos, el derecho al agua y al aire limpios, libres de contaminantes y de amenazas de escasez para los seres humanos.

Por supuesto que es necesario aprovechar y sacar el mayor beneficio de las riquezas del subsuelo, y es conveniente apalancar el crecimiento en las décadas por venir en una plataforma energética formidable como la que ofrece el gas natural, pero no a cualquier costo, sino con la mayor inteligencia y sustentabilidad posibles.


Como ciudadanos, no somos ajenos a la reforma energética ni a la transformación que pueda traer a la economía y a la ecología de México, participemos de manera informada sobre cómo la riqueza energética puede ser explotada de manera benéfica para el medio ambiente y con ganancias que lleguen a la sociedad en su conjunto, no sólo a unos cuantos. Participemos como mexicanos del siglo 21, informados, activos y responsables.

@rogeliux

Para abundar en el tema, de Wikipedia, sobre el documental Gasland muy crítico sobre el fracking:

Gasland (2010) es un documental estadounidense escrito y dirigido por Josh Fox. El documental se centra en comunidades de los Estados Unidos que se han visto afectadas por la extracción de gas natural "no convencional" o "de esquisto", concretamente mediante un método de extracción denominado "fracturación hidráulica" (del ingléshidraulic fracturing o gas fracking).

Link para ver documental:
http://vimeo.com/75524062
(con subtitulos en español).

Argumentos a favor y en contra:

http://www.tecmovia.com/2013/03/24/fracking-la-llave-del-tesoro-energetico-sobre-el-que-vivimos/

http://www.forbes.com/sites/halahtouryalai/2012/05/21/fracking-is-midunderstood-its-the-key-to-energy-self-sufficiency/

jueves, marzo 06, 2014

Venezuela: Crisis de América Latina






Por Rogelio Ríos Herrán

Observar desde México los violentos acontecimientos en Venezuela, las protestas ciudadanas en las calles, la represión violenta del Gobierno del Presidente Maduro y su discurso maniqueísta y condenatorio a cualquier oposición a su mandato, es darse cuenta de que lejos de ser una crisis que afecte solamente a los venezolanos se trata de un acontecimiento que bien puede definir la cara de América Latina para la segunda década del siglo 21: ¿persistirá el discurso del gobierno duro y autoritario típico del siglo 20 latinoamericano; o bien, se abrirá la puerta a un nuevo modelo político en el cual convivan fuerzas sociales encontradas y prevalezcan los principios democráticos? 

El deterioro grave de la economía venezolana, por cualquier indicador que se tome, es innegable e inexplicable en un país que cuenta con una inmensa riqueza petrolera, ¿a dónde han ido a parar los cientos de miles de millones de dólares del petróleo venezolano?

La degradación política del régimen de Caracas es todavía peor -si eso es posible- que el desastre económico que dejó como legado el chavismo: basta ver el nivel patético del discurso de Nicolás Maduro (al llamar "fascistas"y "nazis" a los opositores, e intento de "golpe de Estado" a las protestas ciudadanas) y la insensibilidad que exhibe hasta con un timbre de orgullo ante la muerte de jóvenes y estudiantes a manos de tiradores provenientes de las fuerzas de seguridad estatales, para darse cuenta no sólo de su escasa capacidad intelectual y educación, sino de su crueldad producto de la ignorancia de cómo funciona el gobierno y qué es la democracia.

Si sumamos a ello las erráticas reacciones de los gobiernos de América Latina, que van desde la tibieza en las condenas al régimen de Maduro hasta el silencio inexplicable, nos daremos cuenta de cuál es realmente el nivel de apertura y disposición hacia la democracia y las libertades civiles de gobiernos que incluso en su fachada se precian de izquierdistas o progresistas: para ellos, persiste la noción tradicional en el Continente de dejar que cada gobierno haga lo que quiera dentro de sus fronteras para que en el futuro no se metan con lo que cada uno hace al interior de sus naciones, hoy por ti y mañana por mí.

Las batallas ciudadanas en San Cristóbal y Caracas, los bastiones de la oposición venezolana, son luchas en las que está en juego un modelo de gobierno para las próximas décadas y generaciones venideras: ¿se mantendrá el autoritarismo y las maneras de los gorilatos latinoamericanos (aun con banderas "socialistas" como las de Maduro en Venezuela) de triste memoria; o de verdad se abrirá en la región una puerta a un nivel superior de gobiernos y líderes, uno en que la democracia, la legalidad y el respeto a los derechos humanos sea efectivo y pilar de la convivencia social?

Por lo pronto, las derechas latinoamericanas que antes detentaban el monopolio de los dictadores de lúgubre figura y mano sangrienta, ya no están solas en Venezuela. Qué trágico.

@rogeliux

martes, febrero 04, 2014

FEDERAL RESERVE: el turno de las mujeres




Por Rogelio Ríos Herrán

Fue un día importante el lunes 3 de febrero para la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos), pues asumió la presidencia de la institución una mujer: Janet Yellen, economista doctorada en la Universidad de Yale, la primera mujer en presidir lo que muchos consideran el verdadero Banco del Mundo por la influencia e impacto globales de las decisiones que ahí se toman sobre la política monetaria de Estados Unidos.

No es Yellen ajena a la Reserva, pues presidió durante tres años la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, como “brazo derecho” del anterior presidente Ben Bernanke, como la califica el WSJ. En su camino a la cumbre de la Fed, compitió nada menos que contra Larry Summers, ex Secretario del Tesoro.

Las opiniones abundan sobre su perfil y los retos que enfrenta: “Creo que es un juicio justo decir que ella es quizá más paloma que Bernanke, que está más preocupada por el desempleo y más dispuesta a tomar riesgos sobre la inflación”, declaró a la agencia EFE el economista Ken Roggof, de Harvard, al referirse a la baja inflación en el 2013 en Estados Unidos (1.2%, por debajo de un objetivo del 2%) y al descenso en la tasa de desempleo a un 6.7%, como cerró en diciembre, la más baja en 5 años.

El WSJ simplemente plantea el primer desafío para Yellen como el de subir o no subir las tasas de interés para enfrentar el complejo problema del desempleo y cómo la tasa ha descendido tan rápidamente, tomando a la Fed “por sorpresa”:

“A Yellen y a otros funcionarios de la Fed les preocupa que la cifra esté ocultando grandes focos de presión que aún abruman al mercado laboral estadounidense, incluyendo millones de personas que desean trabajar pero que han abandonado la búsqueda de empleo y, por lo tanto, no son contadas como desocupadas”.

Sorpresa o no, el indicador crucial para la Fed, la tasa de desempleo, lo debe ser también para México y el resto de América Latina, pues los estímulos o inhibidores monetarios que la Fed aplica a la economía estadounidense pueden ser vivificantes o mortalmente depresivos para las economías latinoamericanas.

Es una realidad la dependencia de la economía mexicana respecto a la de Estados Unidos, el aspecto monetario no es la excepción. Mientras no logren los mexicanos cambiar esa situación, los cambios en la cabeza de la Fed los debemos tomar con mayor aprehensión aun que los cambios en la presidencia del Banco de México.

Por tanto, la contraparte en México de Yellen, nuestro presidente de Banxico, Agustín Carstens, seguramente estará atento a los cambios en el timón de la Fed, en particular de la orientación de Yellen hacia políticas que favorezcan el impulso al empleo al norte del Bravo, es decir, si se mantiene como “paloma” o comienza a mostrar signos de un “halcón” que pueda restringir la recuperación económica estadounidense.

Carstens, doctorado en economía en la Universidad de Chicago, podrá entender muy bien el lenguaje monetarista de Yellen y prever lo que será mejor para México de las decisiones que ella tome. A una inflación muy baja en Estados Unidos se contrapone una inflación que en México cerró a una tasa anual de 3,97%, según cifras del INEGI (aunque en las calles la gente la percibe mucho más elevada), con una tasa de desempleo al tercer trimestre del 2013 del 5.2% de la PEA: un mundo de diferencia, con las reservas del caso.

Se prevé en el manejo de la Reserva Federal por su nueva titular que haya continuidad en el manejo de la política monetarista respecto a Bernanke (baja inflación, combate al desempleo), si bien se habla del retiro gradual de los estímulos a la economía derivados de la crisis del 2009, lo cual puede servir de referencia en México y América Latina respecto a qué esperar del banco central estadounidense.

Greenspan, Bernanke y Yellen: los nombres de los titulares de la Fed se suceden con un gran impacto en América Latina y el resto del mundo. Desafortunadamente, no tenemos voz ni voto en ellos, quedamos solamente a la expectativa: ojalá la señora Yellen alce su mirada hacia más allá de las fronteras de Estados Unidos.

@RogelioRios13
Skype: rogelior220

martes, enero 28, 2014

Chomsky: crítica sin compromisos



Por Rogelio Ríos Herrán
Enero de 2014.


Más que reseñar, me permito compartir con ustedes la impresión que me produjo la lectura de un libro de Noam Chomsky que me pareció deslumbrante por varias razones.

La obra es "Estados Fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia". Barcelona: Ediciones B, 2007, 364 pp.

Mi punto de partida es el de un observador que si bien conocía al autor, no había leído -lo confieso- un libro completa de él, sólo fragmentos o escritos periodísticos. Tal vez por eso no esperaba encontrar en una obra de fondo, extensa y cuidada, documentada y pensada para el espacio de un libro, a un Chomsky tanto académico como militante, riguroso en sus argumentos, sólido en la documentación empírica de sus hipótesis y afirmaciones, y a la vez con una clara postura política y un compromiso intelectual a toda prueba.

Transitar por el pantanoso camino del activismo político sin perder no sólo el rigor intelectual, sino la credibilidad misma –el único tesoro de un analista político- es un difícil arte que Chomsky domina con sapiencia para a partir de ahí deshilvanar una devastadora crítica a las estructuras de dominación política contemporáneas que, bajo el disfraz de la democracia, en realidad la distorsionan para que se ajuste y soporte sus intereses de clase o particulares.

El objeto de estudio de Chomsky es la democracia en Estados Unidos y las amenazas que enfrenta, pero sus observaciones se aplican realmente al universo de las democracias occidentales de finales del siglo 20 y principios del 21, es decir, difícilmente alguna de ellas escapará a lo que el autor conceptualiza como un gran esquema de manipulación de la opinión pública para servir a los objetivos políticos de quienes detentan el poder, todo ello a nombre de una sacrosanta seguridad nacional.

Al enfocarse al intercambio de información entre gobierno y sociedad en Estados Unidos, Chomsky aborda un dilema de las sociedades modernas: ¿cómo evitar ser conducidas –“pastoreadas” como rebaños- por la maquinaria informativa generada desde el Gobierno estadounidense y replicada puntualmente por los medios de información? ¿De qué manera evitar que los asuntos que realmente interesan a los ciudadanos comunes y corrientes –su empleo, su educación y su salud- se vean excluidos de la agenda pública que tan convenientemente establecen los políticos a su beneficio?

Una declaración esencial que encontré en el texto nos puede dar la clave del pensamiento chomskiano:
“No es tarea fácil adquirir cierta comprensión de los asuntos humanos. En algunos aspectos, la tarea resulta más difícil que en las ciencias naturales. La Madre naturaleza no ofrece las respuestas en bandeja de plata, pero al menos no se desvive por imponer obstáculos a la comprensión. En los asuntos humanos, esas barreras son la norma. Es necesario desmantelar las estructuras de engaño erigidas por los sistemas doctrinales, que adoptan un abanico de artimañas que emanan con gran naturalidad del modo en que el poder está concentrado” (p. 124),

A eso dedica Chomsky sus afanes intelectuales en “Estados Fallidos”, a exhibir la enorme distancia que media entre los ciudadanos y sus gobernantes, a sacar a la luz la falla esencial de la democracia al no servir al pueblo, sino a sus gobernantes, por obra de un aparato de dominación que controla y domina la información pública; y finalmente, el papel de los medios de comunicación, los cuales francamente no salen muy bien librados balo la lupa de Chomsky, incluso los conocidos como liberales en Estados Unidos (The New York Times) o el rol de intelectuales y académicos prestigiados como Robert Pastor (recién fallecido), quien fuera asesor de seguridad nacional para Latinoamérica del Presidente Carter, a quien le dedica unas líneas muy ácidas al ubicarlo en el extremo liberal de las “palomas” del espectro político:

“Él (Pastor) explicó por qué la Administración tenía que apoyar al régimen sanguinario y corrupto de Somoza en Nicaragua y, cuando esto se demostró imposible, intentar al menos mantener la Guardia Nacional adiestrada por Estados Unidos incluso mientras ésta masacraba a la población ‘con una brutalidad que una nación suele reservar para su enemigo’, a la que sucumbieron unas cuarenta mil personas. El motivo era el de siempre: ‘Estados Unidos no quería controlar Nicaragua o el resto de las naciones de la región, pero tampoco quería que los acontecimientos se salieran de madre. Quería que los nicaragüenses actuaran con independencia, salvo cuando al hacerlo afectaran de manera adversa a los intereses estadounidenses” (p. 292-292), (tomado por Chomsky  de Pastor, Robert, Condemned to Repetition. Princeton, 1987).

Ése es el tono del análisis de Chomsky: duro, incisivo, hipercrítico con instituciones, gobernantes y personas, como si todos fueran parte del mismo universo político que utiliza y distorsiona a la democracia para sus propios fines, mientras mantiene en la sociedad la ilusión de que vive en un régimen democrático y de libertades:

“Estados Unidos se parece mucho a cualquier otro estado poderoso. Persiguen los intereses estratégicos y económicos de los sectores dominantes de la población, al son de una fanfarria retórica sobre su dedicación a los valores más elevados. Se trata prácticamente de un universal histórico, y es el motivo por el que la gente sensata presta escasa atención a las declaraciones de nobles intenciones de los dirigentes o los elogios de sus seguidores” (p. 303).

Publicada la obra en el año 2007, antes de la llegada de Barack Obama a la Presidencia de Estados Unidos, el ángulo crítico de Chomsky se sostiene hoy, sin embargo a pesar de la alternancia demócrata en la Casa Blanca. La polémica levantada por las revelaciones de Edward Snowden al filtrar una montaña de documentos de la Agencia Nacional de Seguridad que revelan las actividades de vigilancia y espionaje a todas luces ilegales (aunque haya jueces de distrito estadounidenses que sostienen lo contrario), y que le costaron el exilio en Moscú al ex contratista de la Agencia, le dan al libro de Chomsky una vigencia completa respecto a las amenazas a la democracia, reales y tangibles.

Puede uno no estar de acuerdo total o parcialmente con las opiniones de Chomsky, pero es innegable reconocer la contundencia de su argumentación, siempre basada en evidencia documental. Pero esa misma fuerza de argumentación que intenta demoler al adversario lo lleva a terrenos en donde parece alejarse de la serenidad digamos académica que le permitiría matizar o cambiar algunas de sus críticas, por ejemplo, en lo referente a los medios de comunicación, a Pastor o a otros comentaristas y analistas a los cuales mete en el mismo saco que los políticos y los trata sin piedad intelectual.

Noam Chomsky
El enfoque intenso de Chomsky en la democracia tal como se entiende y practica en Estados Unidos es analizada en lo grueso y se extraña que el autor no matice sus afirmaciones ni sus verdaderos obuses críticos a personajes diversos. Se ve que, por decirlo en otros términos, tira con escopeta cuando sería eso precisamente de lo que un académico se cuidaría en primer lugar. La línea tenue entre académico y activista, entre el intelectual despegado de su objeto de estudio y el intelectual militante que postula y defiende una postura y no concede nada a los contrarios, se cruza muchas veces a lo largo de los seis capítulos del libro:

1) Descarnada, espantosa e ineludible.
 2) Estados forajidos.
3) Ilegal pero legítimo. 
4) Fomento a la democracia en el extranjero. 
5) Pruebas acreditativas: Oriente Medio.
6) Fomento de la democracia en casa.

Claro que su solvencia intelectual y moral le permite a Chomsky darse esos pequeños lujos, pero es inevitable al leerlo levantar de vez en cuando alguna bandera sobre cosas que dice o perfiles que dibuja sobre los cuales nos gustaría ver más detalle, más balance y menos “punch” dirigido al nocaut y más al equilibrio del debate, una tarea que correspondería a sus editores llevar a cabo en primer lugar.

Al final, el propio autor se defiende de éste y otros tipos de señalamientos:

“Es frecuente oír que los críticos machacones se quejan de lo que va mal pero no ofrecen soluciones. Existe una traducción fiel para esa acusación: ‘Ofrecen soluciones, pero no me gustan’” (p. 303).

Chomsky es un referente indispensable en el debate público en Estados Unidos, no se puede acabar de entender la vida intelectual que gira alrededor del escenario político de nuestro vecino del norte sin su presencia, su aguda inteligencia y su figura de intelectual comprometido, radical, que no acepta compromiso ni condescendencia en la crítica, una especie de Sartre norteamericano de nuestro tiempo. Hay que leerlo siempre, se los recomiendo ampliamente.

@rogeliux

De Wikipedia:

Avram Noam Chomsky (FiladelfiaEstados Unidos7 de diciembre de 1928) es un lingüistafilósofo y activista estadounidense. Es profesor emérito de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Es, asimismo, reconocido por su activismo político, caracterizado por una fuerte crítica del capitalismo contemporáneo y de la política exterior de los Estados Unidos. Se ha definido políticamente a sí mismo como un anarquista o socialista libertario. Ha sido señalado por el New York Times como "el más importante de los pensadores contemporáneos".

http://es.wikipedia.org/wiki/Noam_Chomsky

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