viernes, julio 24, 2026

'Ruffo Mandela'

Ernesto Ruffo es un punto de quiebre para el gobierno de Claudia, quien cometió el error estratégico más grande de su carrera política al encarcelar, sin el debido proceso, a un hombre de honor.

Por Rogelio Ríos Herrán


Gracias a su tenacidad, Verónica Ruffo pudo visitar a su papá en la cárcel del Altiplano en donde está recluido.

En las redes sociales, Verónica contó que otros internos en esa infame prisión lo empezaron a llamar “Ruffo Mandela”, en referencia al legendario opositor sudafricano.

La andanada judicial que bajo la batuta de Claudia Sheinbaum desató el gobierno morenista en contra de Ernesto Ruffo me hizo recordar a viejos luchadores panistas a manera de Mandelas mexicanos.

Vinieron a mi memoria nombres como Salvador Nava y Luis H. Álvarez y, por supuesto, Manuel Clouthier, “El Maquío”.

Como ellos en su momento, Ruffo es víctima de un gobierno vengativo y desesperado por alejar los reflectores de la corrupción de sus funcionarios.

Nava, recordemos, fue protagonista en San Luis Potosí de una gran batalla opositora de la coalición PAN, PRD y PDM en defensa de su candidatura a gobernador en las elecciones estatales de 1991.

Ante la manipulación electoral que dio el triunfo a Fausto Zapata Loredo, candidato del PRI, el movimiento navista inició la Marcha de la Dignidad hacia la Ciudad de México.

El presidente Salinas no daba su brazo a torcer hasta que la resonancia nacional e internacional de la marcha navista y la tozudez del Dr. Nava, enfermo de cáncer, llevó a un desenlace imprevisto.

Fausto Zapata había tomado posesión como gobernador en octubre, pero se retiró del cargo en diciembre, antes de que la marcha pudiera alcanzar la Ciudad de México.

Se nombró a un gobernador interino y se formó un órgano electoral estatal que se encargaría de supervisar las elecciones.

Nava murió el mes de mayo de 1992, pero su ejemplo perduró.

Unos años antes, en Chihuahua, en las elecciones estatales de 1986, los gobiernos estatal y nacional priistas, bajo la batuta de Manuel Bartlett (hoy un ilustre morenista) operaron un fraude electoral de proporciones gigantescas.

Al candidato de oposición, el panista Francisco Barrio Terrazas, le fue arrebatado el triunfo para entregar la gubernatura a Fernando Baeza, candidato priista.

Recuerdo vivamente las imágenes y despachos que los corresponsales del periódico regiomontano El Porvenir enviaban a la redacción envuelta en una atmósfera electrizante.

Muchos corresponsales extranjeros cubrieron las marchas de protesta y los bloqueos carreteros.

Me consta  porque en esa época me encargaba de traducir para el periódico los reportes noticiosos del New York Times que llegaban por telefax.

La respuesta panista al fraude electoral fue masiva y bien coordinada.

Francisco Barrio y Manuel Clouthier, entre muchos otros, organizaron protestas masivas silenciosas en plazas y avenidas, bloqueos a caminos federales y el cierre de puentes internacionales.

Don Luis H. Álvarez inició una huelga de hambre en la plaza principal de su Chihuahua querida de la que había sido alcalde.

Como un acto de resistencia civil pacífica, por 41 días Don Luis (entonces de 66 años) sostuvo la huelga de hambre con un riesgo altísimo para su salud.

Al final, el gobierno federal impuso a su candidato como gobernador, para vergüenza de Baeza, pero Francisco Barrio (fallecido en 2025)  contendió de nuevo en 1992 y ganó con el apoyo de la sociedad civil chihuahuense.

Ernesto Ruffo tiene la madera, el carácter y la experiencia (a sus 74 años) para encabezar simbólicamente -como preso político- la indignación contra la corrupción de Morena que no ha encontrado aún a quien encarne la resistencia.

No se trata de Baja California, Marina del Pilar y Rubén Rocha.

De lo que hablo es algo superior.

Ruffo es un punto de quiebre para el gobierno de Claudia, quien cometió el error estratégico más grande de su carrera política al encarcelar, sin el debido proceso, a un hombre de honor.

En la persona de Ernesto convergen muchos mexicanos que -con o sin militancia partidista- buscan al campeón que los represente ante el autoritarismo.

Yo lo considero un preso político del gobierno nacional.

En su caso no se trata quizá de un “fraude patriótico" como en Chihuahua, sino de un “juicio patriótico” al estilo de dictadores como Díaz Canel y Daniel Ortega.

Aquí tenemos a nuestro Nava, Álvarez y “Maquío” juntos: Ernesto Ruffo.

No hay prisión que pueda encerrar a un hombre justo ni barrera que detenga a su hija Verónica. 

Ella nos entregó la imagen perfecta de su padre digno: “Ruffo Mandela”.



No hay comentarios.:

'Ruffo Mandela'

Ernesto Ruffo es un punto de quiebre para el gobierno de Claudia, quien cometió el error estratégico más grande de su carrera política al en...