sábado, junio 15, 2019

¿Habla español?


Fuente: Google.com

Por ROGELIO RÍOS HERRÁN

No tenga usted miedo de hablar español en Estados Unidos. Detrás de nuestro idioma natal hay una cultura que lo respalda, una tradición que ha vivido en estas tierras norteamericanas durante siglos, una raíz que volverá a dar fruto en la forma de mejores comunidades y personas.

Hablar español no nos hace superiores ni inferiores a nadie, nos hace diferentes. Nos da, además, una sensación de pertenencia al mundo hispano y nos nutre de confianza y autoestima de una manera que permite enfrentar la vida bien plantados.

¿Habla español? Basta de guiarse por estereotipos, no se deje acorralar por la discriminación o el odio. Quienes así actúen no podrán jamás salir de su postración moral porque lo que buscan es destruir sin tener una clara idea de lo que quieren construir.

Expresarnos en español, pensar en español, es una forma de vivir plenamente. No se pierda de una de las mejores experiencias de la vida: saber que pertenecemos a una herencia cultural, sentir la nobleza de hablar la lengua de nuestros antepasados sin estar cerrados a otras lenguas ni rechazarlas.

Sienta usted, como yo, el orgullo de hablar español en Estados Unidos. Es su bandera de identidad, es como llevar la camiseta de su equipo favorito puesta todo el tiempo, es la forma de decirle al mundo que usted es una persona de mente abierta y corazón grande: el corazón hispano.

Sienta, como yo, el gusto de aprender y hablar el inglés en Estados Unidos. No se quiebre la cabeza por no poder “hablar sin acento”, como muchos proponen; no les haga mucho caso, eso le puede quitar a usted el gusto por aprender el inglés y hablarlo como a usted mejor le plazca, claro, con tal de que lo entiendan.

No se trata de utilizar esa herencia cultural para alejarnos de los demás, sino para entrar en contacto con ellos desde una posición en la que sabemos perfectamente bien quiénes somos, qué queremos y nos sentimos apoyados por una herencia cultural hispanoamericana que nos respalda y nos da aliento.

Idioma, palabras letras. Ellas son los verdaderos ladrillos de nuestro universo. Ellas son la comunidad que nos acoge y nos nutre de un sentido espiritual, de un rumbo definido en lugar de navegar a la deriva.

Idioma, palabras, letras, todas ellas están a nuestro alrededor, como el aire que respiramos. Nadie, absolutamente nadie es dueño de las palabras, ellas son completamente libres, solamente aguardan a que alguien las quiera usar en una frase, un grito o un suspiro.

Sí, somos una especie de jardineros de las palabras. Si las cultivamos, las regamos y cuidamos de las plagas y los insectos, nos regalarán la plenitud de su belleza en flor. Somos lo que hablamos, la lengua española es una madre universal para los hispanos.

Cuando he visto los incidentes de personas que en tiendas o cafeterías en Estados Unidos le reclaman a los empleados o a los clientes por hablar español, lo que me da, además de coraje, es lástima por la infinita ignorancia y pobreza de espíritu de esas personas.

No vale la pena ni ocuparse de eso. Son incidentes menores de gente que jamás podrá ver más allá de sus narices. Y no deje que eso altere su disfrute del idioma español.

El idioma español es un puente hacia la paz, no un muro de intolerancia. Es una lengua que construye puentes y tiende caminos por los cuales uno puede andar seguro. Esa labor de unión y enlace que una lengua común nos permite tener a los hispanoamericanos, es un verdadero tesoro.

No dudo que el español está enriqueciendo, y a la vez se enriquece, de su contacto con el inglés en Estados Unidos. Simplemente, es una lengua que ya estaba aquí desde mucho antes que la lengua inglesa.

¿Habla español? La próxima vez que le pregunten, ¡ya sabe qué contestar!
Rogelio.rios60@gmail.com


*Publicado en la versión impresa del Periódico La Visión, de Atlanta, Georgia, el 14 de junio de 2019.




viernes, junio 14, 2019

Tomek: la calma del peleador


Tomasz Rios Turek, peleador de MMA.

Por Rogelio Ríos Herrán

Uno pensaría que un peleador de artes marciales mixtas (MMA por sus siglas en inglés), en la plenitud de su edad y su fuerza, se comporta igual dentro que fuera del ring de combate, desplegando la misma agresividad que lo lleva a inmovilizar y derrotar a su oponente.

Nada más lejos de la realidad. Los tipos del Centro Atlético de Varsovia (WCA o Warszawskie Centrum Atletyki) que entrenan duro, golpean, patean y gritan son, en realidad, de los más calmados de Polonia. No andan en los bares buscando peleas, no agreden ni hacen bully a nadie en las calles, y hasta para conducir sus automóviles son tranquilos.

¿Cómo es posible eso? Bueno, cuando le pregunté a uno de ellos qué era lo que lo motivaba a entrenar tan duro, a dedicarse de lleno a las artes marciales, a suspender incluso sus estudios universitarios en busca de su sueño de campeón, me contestó simplemente que las artes marciales mixtas “me dan mucha calma, mucha paz”.

Así me dijo Tomasz Ríos Turek ("Tomek"), el peleador mexicano-polaco residente en Varsovia, Polonia, y que representa al Berkut WCA Fight Team de la capital polaca en la Liga ACA-MMA (Absolute Championship Akhmat) de Rusia.

Y Tomek sabe de lo que habla: convive todos los días con tipos de aspecto muy rudo, llenos de tatuajes, pero que han adquirido una disciplina interior sólida y una capacidad de controlar las emociones a prueba de todo.

Por si alguno de ellos llegara a olvidarlo, en Polonia hay pena de cárcel de 3 años al peleador profesional que golpee a un ciudadano, aunque haya sido provocado. 
De padre mexicano y madre polaca, "Tomek" llegó a las artes marciales mixtas de una manera accidental. En realidad, él era jugador de futbol soccer, muy buen portero, pero un fuerte golpe en la cabeza lo obligó a estar 9 meses en rehabilitación, después de lo cual tuvo “un bloqueo mental para regresar al futbol”, según me dijo en entrevista.

Un amigo lo invitó a sesiones de Krav Maga, el sistema de lucha y defensa personal usado por las fuerzas de defensa y seguridad israelíes. Se metió con tal intensidad a esa disciplina que un día lo observó Anzor Azihiev, un peleador profesional de artes marciales de Chechenia, y lo invitó a entrenarse en las MMA.

Ahí encontró Tomasz su camino, tomó decisiones importantes en su vida, suspendió sus estudios (ya llevaba un año en la universidad) y salió de la casa  de sus padres para vivir más cerca del gimnasio donde entrena, todo con tal de ser de los mejores de esa disciplina.

La liga en que compite su equipo, la ACA-MMA (antes ACB League) es la más joven y de mayor expansión de las ligas europeas. Tiene presencia en 10 ciudades de Rusia y en Gran Bretaña, Polonia, Georgia y Tajikistán.

Hay más de 130 peleadores distribuidos en 8 categorías de peso. "Tomek" es peso ligero (lightweight), hasta 70.3 kilogramos. Como semiprofesional ha peleado en dos combates (peleas de 3 rounds de 3 minutos) con récord de 1 ganado y 1 perdido.

Como profesional empezará su récord en cero ganados y cero perdidos con combates programados para septiembre y diciembre próximos. Así empezará a subir en el ranking de la ACA-MMA y eventualmente llegará al nivel para competir con otras ligas como la de Estados Unidos o la ONE Fighting Championship de China.

“Soy el único mexicano en la Liga”, me dice con orgullo "Tomek", quien no olvida su herencia mexicana y tiene en su casa la bandera y el pasaporte mexicanos. En las visitas de la Selección Mexicana a Varsovia para partidos amistosos con Polonia, siempre lleva puesta la camiseta verde del Tri.

Seguiremos con atención la carrera de este joven peleador de artes marciales mexicano en Europa, a sus 22 años tiene la vida por delante y la posibilidad de hacer realidad su sueño: ser campeón mundial.

Un sueño de ese nivel se construye paso a paso, pelea por pelea, y después de muchos días de sacrificios para ir al gimnasio en lugar de quedarse dormido en casa o tomando cerveza. Tomek tiene lo que se necesita para logarlo y desde ahora recibe una recompensa a su esfuerzo en las MMA: “me dan calma y paz”.
rogelio.rios60@gmail.com 



 
Berkut WCA Fight Team, Polonia.




jueves, junio 13, 2019

¿Acuerdo sin consulta?


Presidente López Obrador y Marcelo Ebrard. 
Fuente: Google.com
Por Rogelio Ríos Herrán

Hasta donde sé, no solicitaron el Presidente López Obrador ni Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, asesoría en México a ninguna universidad, centro de investigación u organismos empresariales, sobre cómo y qué negociar con Estados Unidos en comercio y migración durante la estancia de la misión diplomática en Washington, de donde surgió el acuerdo anunciado el 7 de junio.

Curiosamente, en la relatoría del viaje presentada por el Secretario Ebrard el 11 de junio y enviada al Senado de la República, se hacen menciones a reuniones de los funcionarios mexicanos con académicos y directivos del Woodrow Wilson Center; con Tom Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos; y con Andrew Seele y Doris Meissner, del Instituto de Política Migratoria. También hubo una reunión con académicos del Instituto Brookings.

No he visto tampoco que los legisladores del Congreso de la Unión o los Senadores intervengan, exijan o por lo menos eleven la voz (quizá con la excepción de Porfirio Muñoz Ledo) cuestionando el reciente acuerdo entre México y Estados Unidos.

En vista de la importancia de los asuntos comerciales y migratorios negociados en Washington, es inexplicable la falta de acción legislativa y el desinterés de diputados y senadores en revisar lo acordado y ver si se apega o no al mejor interés de México.

No se solicitó previamente opinión alguna, por ejemplo, a los gobernadores de los estados por donde transitan con mayor frecuencia los grupos de migrantes.

Todos ellos, sin embargo, diputados, senadores y gobernadores, estuvieron presentes en Tijuana el sábado 8 de junio en la reunión convocada por el Presidente López Obrador, originalmente, para protestar contra la amenaza de imposición de aranceles del Presidente Trump, la cual terminó en un jolgorio político de celebración de “la victoria” mexicana.

Los asistentes al mitin en Tijuana celebraban sin saber bien a bien qué se había negociado en Washington, pues no fue sino hasta el lunes 10 de junio que el Secretario Ebrard empezó a informar con mayor detalle de lo negociado.

Ninguno de los presentes en la plaza tijuanense fue consultado con anterioridad sobre el tema. La negociación diplomática, al final, prescindió incluso de la presencia de Graciela Márquez, Secretaria de Economía, quien era parte de la misión diplomática mexicana.

La Embajadora Martha Bárcena jugó públicamente un papel discreto. Fue el Secretario Ebrard quien se dirigió principalmente a los medios de comunicación.

De Olga Sánchez, Secretaria de Gobernación, entre cuyas atribuciones está conducir y ejecutar la política migratoria, ni sus luces. No se le vio en Washington ni se le ha visto casi en la CDMX. No sé si su ausencia es deliberada, pero resulta incomprensible e injustificada cuando uno de los puntos principales de negociación es la migración.

Reunión de trabajo en la Embajada.


Todo indica que el modelo de negociación con Estados Unidos en la llamada “crisis de los aranceles” giró en torno a Marcelo Ebrard y el Presidente López Obrador casi exclusivamente.

Se consultó sobre la marcha, ya en Washington y con la negociación en puerta, a académicos del Instituto Brookings o del Woodrow Wilson Center, pero no a los de El Colegio de México (de donde es egresado Marcelo Ebrard), de la UNAM o el CIDE, por nombrar solamente algunos cuantos, cuyos equipos de expertos sobre política exterior y Estados Unidos hubieran aportado generosamente sus consejos.

Como haya sido, las decisiones tomadas en un reducido círculo entre el Presidente y su Secretario de Relaciones Exteriores, reflejarán en los resultados si fue o no atinado tomar el juicio propio, y el de unos pocos asesores, para negociar el acuerdo con Estados Unidos de vastas consecuencias.

Me pregunto cuánto más se hubiera ganado en el acuerdo de haberse aplicado un modelo de negociación de crisis más abierto a opiniones expertas de mexicanos y menos apresurado en su manejo: por lo relatado en el informe de Ebrard, la estrategia de negociación se armó apresuradamente en la Embajada mexicana cuando ya estaban en Washington, lo cual deja entrever que poco o nada existía de una estrategia preventiva elaborada con anterioridad en la SRE o en la Presidencia de la República ante la eventualidad de crisis como la de los aranceles, los migrantes o cualquiera que esté por venir (narcotráfico o armas de fuego, por ejemplo). Tal vez no la vieron venir.

El Colegio de México, la UNAM, el CIDE y otras universidades y centros de investigación mexicanos siguen ahí, a la espera de ser consultados sobre la política hacia Estados Unidos y dispuestos a participar, ¿cuánto más esperarán?

lunes, junio 03, 2019

La 'Morningera' en Washington



Por ROGELIO RÍOS HERRÁN
Tenía mucho tiempo de no escuchar una presentación bien armada, argumentada y explicada ante los medios de comunicación sobre las ventajas del comercio y la integración productiva entre México y Estados Unidos.


Esto lo vi en la conferencia de prensa matutina del 3 de junio o “morningera”, como la mencionó de broma Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores de México en su mejor espanglish, para referirse al evento que sostuvieron los representantes de la misión mexicana enviada a Washington, DC, por el Presidente López Obrador nada menos que para convencer al Presidente Donald Trump de no imponer tarifas arancelarias a México a partir del 10 de junio.

Acompañaron a Ebrard en la conferencia de prensa: Graciela Márquez, titular de la Secretaría de Economía, Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la SRE, y Martha Bárcena, Embajadora mexicana ante Estados Unidos.

Pocas veces se reúne a un equipo de tan alto nivel profesional en un mismo evento y enfocado a la solución de un problema de grandes dimensiones para México.

Lo que hicieron Ebrard, Márquez, Seade y Bárcena al argumentar tan brillantemente a favor del intercambio comercial sin barreras y de la integración económica entre México y Estados Unidos fue producto del intenso trabajo que desarrollaron los mexicanos desde su llegada a Washington el viernes 31 de mayo.

No dejaron nada a la suerte ni a la improvisación, se prepararon bien y eso se nota. Con la presentación de hoy se borra el mal sabor de boca que una presentación anterior de funcionarios mexicanos había dejado en la opinión pública estadounidense.

Me refiero a la tan comentada plática que un grupo de funcionarios de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y de la Secretaría Hacienda hiciera en Nueva York, en enero pasado, ante un grupo selecto de inversionistas y representantes de agencias calificadoras de inversiones, la cual fue calificada de “desastrosa” y “decepcionante” en los medios de comunicación.

Una nota de la agencia Bloomberg del 11 de enero lo resumió así: “Ejecutivos de Petróleos Mexicanos viajaron a Nueva York con un mensaje para analistas e inversionistas: la estatal mexicana vuelve a la normalidad luego de años de mala administración. Desafortunadamente, el mensaje no surtió efecto.”

Contra ese mal precedente se presentaban los funcionarios mexicanos, si bien ahora por un tema distinto al de Pemex, pero igualmente urgente como el de las inminentes sanciones comerciales a México.

Por fortuna para ellos, superaron con creces la dura prueba de dar la cara a los medios de comunicación en la capital de Estados Unidos, en donde todo lo que digas, bien o mal, tiene repercusión mundial.

Lo que vimos en este evento es quizá el mejor equipo dentro del Gabinete del Presidente López Obrador: gente preparada, profesional, seria y dedicada a lo suyo, y que tiene en mente no sólo la lealtad a un Presidente, sino el interés superior de México.

No se puede decir lo mismo de buena parte del Gabinete presidencial, en donde el perfil y el desempeño de los funcionarios es desigual e insuficiente, por decir lo menos.

No sé cuál va a ser el resultado de las gestiones de este “dream team” mexicano que se entrevistará con Mike Pompeo, Secretario de Estado, y si se cumplirá el objetivo de que el Presidente Trump (quien se encuentra de viaje por Europa) revierta su decisión de castigar a México con tarifas arancelarias, pues es un hueso duro de roer.

No todo depende de lo que ellos hagan. Tienen que darse otras circunstancias, sobre todo, que desde dentro de Estados Unidos crezca la presión de grupos y organizaciones para que la Casa Blanca los escuche, además de atender a los mexicanos. La US Chamber of Commerce, por ejemplo, ya empezó su tarea de presión sobre la Casa Blanca.

Lo que si sé es que el equipo negociador mexicano está dando su mejor esfuerzo, su entrega total y su “expertise” hacia un objetivo que interesa a todos los mexicanos, no nada más a los simpatizantes del Presidente. El asunto es tan grave que rebasa las meras consideraciones partidistas o ideológicas.

Ya veremos en qué termina esta crisis comercial y política entre México y Estados Unidos. Por lo pronto, hay un buen equipo mexicano dando una gran pelea en Washington, y eso nos da muchas esperanzas, ¡buena fortuna!

rogelio.rios60@gmail.com











domingo, abril 28, 2019

Reporte Mueller para mexicanos


Fiscal Especial Robert Mueller.
Fuente: Google.com

Por Rogelio Ríos Herrán 

 La mayor lección que los mexicanos podemos apreciar de la divulgación del Reporte Mueller en Estados Unidos, el cual resume las conclusiones de un fiscal especial sobre actividades del Presidente Donald Trump presuntamente delictivas, es quizá que -independientemente de las consecuencias legales y políticas del Reporte en la política estadounidense- es el liderazgo político de una democracia insignia del mundo desarrollado el que ha sido puesto bajo un severo cuestionamiento: de hecho, se le puede considerar un fracaso.


“Si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, dice la cita bíblica. No será posible tal vez llevar a juicio al Presidente de Estados Unidos por tal o cual cargo si no hay evidencia suficiente para presentar un caso de “impeachment” en el Congreso o una querella ante un juez federal, pero no cabe la menor duda para nadie que lo que exhibe el Fiscal Mueller en torno a la conducta de Trump y su gabinete es suficiente para desacreditar su liderazgo político y, además, el de toda la clase política estadounidense.


No se limita a Trump y su Gabinete la culpa por el fracaso del liderazgo político en Estados Unidos. La responsabilidad es del sistema político en su conjunto y de todos sus actores, demócratas y republicanos por igual, sociedad civil y medios de comunicación.


¿Cómo fue posible que la democracia estadounidense llegara a este punto crítico? ¿Por qué no se frenó el deterioro de su vida pública desde el principio, es decir, desde que se percibió el rumbo que tomaría ese país si ganaba Trump la elección presidencial en el 2016?


En fin, ¿en dónde estaban los famosos “checks & balances” que los Padres Fundadores establecieron para evitar que sucediera algo tan grave como en el presente: la degradación de la vida pública estadounidense?


Por consecuencia, ¿a quién le va a convenir en México una posible reelección de Donald Trump en el 2020 bajo estas circunstancias? ¿Cómo se van a alinear las fuerzas políticas mexicanas en vista de las revelaciones del Reporte Mueller? 


Dicho reporte merece una lectura a fondo en México; es un espejo en el que podríamos reflejarnos.


En la figura presidencial de Trump, pero también en los perfiles de muchos republicanos y demócratas, se ve a políticos erráticos, temperamentales, caóticos que ya necesitan un reemplazo generacional. Trump incurrió posiblemente en obstrucción de la justicia y caminó sobre una delgada línea roja respecto a la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales del 2016. 


No me voy a quedar solamente en la superficie: no se trata de comparar crudamente a Donald Trump con Andrés Manuel López Obrador, sino de una cuestión de fondo: ¿Qué lecciones nos deja en México una investigación estadounidense que revela un liderazgo político rebajado al grado de poner en riesgo la estabilidad misma de la política y las instituciones en Estados Unidos? ¿Estamos los mexicanos más allá de todo riesgo político similar? ¿Se encuentra nuestra democracia a salvo si se derrumba la de nuestro vecino del Norte? 


En el término liderazgo político incluyo a la clase política mexicana en su conjunto, Morenos, aliados y opositores: a los Gobernadores todopoderosos que todos conocemos, a los presidentes municipales pintorescos (por ejemplo, los que nada más “roban poquito”), a líderes de partidos políticos, a diputados y senadores de todos colores y, por supuesto, al Presidente López Obrador. 


Difícilmente quedaría un político mexicano exento de no haber querido, en algún momento de su trayectoria, impedir o desviar de alguna forma la acción de la justicia cuando puso en peligro sus intereses políticos. Para todos ellos sus intereses o sus causas ideológicas justifican cualquier acto por arriesgado que sea. 


Lo novedoso del Reporte Mueller es que pone en evidencia una manera oscura de hacer política que se creía desterrada en Estados Unidos después del “affaire” Watergate en los años 70s. No es responsabilidad individual de Trump el que su país haya llegado a un nivel político tan bajo, más bien es una culpa compartida por todos los actores políticos: unos por acción; otros por omisión. 


Veo en concreto dos temas para reflexionar en México: 


1) Mentir se puede establecer como una forma de hacer política. Decir falsedades directamente o distorsionar la información se usa en el discurso público sin que haya consecuencias ni rendición de cuentas. Manipular sin freno se vuelve el parámetro para el manejo de la información que necesariamente debe influir desde el Gobierno hacia la sociedad. Los filtros, las censuras, los ataques a los medios de comunicación se vuelven cosas de todos los días, como si fueran de lo más normal, pero no lo son. 


2) Las necesidades prácticas del liderazgo, el afán del control político y la lucha por el poder derriban a la legalidad, a la cual consideran como un estorbo para los proyectos políticos y las transformaciones sociales. Las instituciones, los equilibrios de poderes y el apego a los principios democráticos de respeto a la ley y la tolerancia a los demás se vuelven irrelevantes: lo que cuenta en la arena política es la habilidad y la fuerza para barrer con los obstáculos e imponerse. 


Como observador mexicano, me preocupa mucho que el “efecto aparador” resulte irresistible para los mexicanos: si en las democracias avanzadas los líderes se comportan así y les da buenos resultados, ¿qué nos detiene de seguir haciéndolo en México, pensarán muchos políticos? Al cabo aquí no hay equivalentes al fiscal Robert Mueller y cualquier gobernante puede hacer y deshacer casi como le dé la gana. 


Al final, se vuelve tan atractivo ser “un chico malo” de la política que los demás caminos, como el de la legalidad, se quedan solitarios, ya nadie quiere caminar por ahí. 


La relevancia del Reporte Mueller en México va de la mano con la carrera electoral presidencial de nuestros vecinos hacia el 2020. Quien se la juegue en México a favor de la reelección de Donald Trump -político o empresario- debe saber que estará apostando también en contra de la democracia y sus preciados tesoros: la legalidad y la rendición de cuentas. 


La manipulación la democracia es un juego en el que perdemos los ciudadanos de todo el mundo. La defensa de la libertad de expresión no es una bandera de periodistas solamente, sino de todos los ciudadanos porque es la última trinchera democrática: quien la derribe, toma la plaza sitiada. 


Con todas sus limitaciones, el Reporte Mueller nos deja una seria advertencia a los mexicanos: ninguna democracia está a salvo en el mundo de hoy. Los malos ejemplos se replican. Dime a quién admiras y te diré quién eres.


Si queremos ser un poco civilizados, veremos que el fin no justifica los medios. ¡Aguas! 

  




jueves, abril 25, 2019

Alfonso Reyes: diplomático por convicción


Alfonso Reyes en su biblioteca. Fuente: Google.com

Por Rogelio Ríos Herrán
Bajo una tormenta primaveral aderezada con situaciones externas e internas pasan en estos tiempos los diplomáticos mexicanos del Servicio Exterior Mexicano sus días y tareas. Casi siempre es así para ellos: lidiar con situaciones imprevistas, crisis que surgen de la nada, la presión mediática, la vida familiar, las críticas por cualquier cosa y las muy ocasionales palmadas en la espalda que los mexicanos les damos. Pero, como se dice en la calle, nuestros diplomáticos “aguantan vara”.

Les comparto a ellos, a manera de palabras de aliento, un par de párrafos que recogen las frases de uno de los incansables diplomáticos mexicanos de antaño: Alfonso Reyes, el regiomontano universal, recogidas en un libro que es una verdadera delicia: la vida diplomática del maestro Reyes con un prólogo de Bernardo Sepúlveda Amor (ver referencia bibliográfica al final).

“En la trayectoria diplomática de Reyes”, narra Bernardo Sepúlveda, “es reiterada la idea de su compromiso y responsabilidad en defensa de los intereses mexicanos, razón en la que funda el ejercicio de su función. En un banquete de bienvenida que la revista Nosotros le ofrece a su arribo a Buenos Aires en 1936, Reyes pronuncia un discurso explicando los motivos de su vocación:

¿Qué me arroja, qué me impele a esta vida que tiene tanto de vagabunda? ¿Qué fuerza, qué sed me lleva y trae en el torbellino de esta gitanería dorada de la diplomacia? Yo era un hombre de libros, hombre para estudio recogido, para el retraimiento de las musas bibliotecarias. Pero el mundo no se estaba quieto: se oían gritos en la calle y ¡mal haya el que cierra sus puertas cuando alguien, afuera, llora o ríe! ¡Mal haya el que pueda vivir contento o cómodo siquiera cuando al lado sufren los suyos! Mi país necesitaba de todos, hasta del más humilde discípulo de las letras.

En otra ocasión, en una carta dirigida a Luis Alberto Sánchez y fechada en la Ciudad de México el 7 de agosto de 1940, Reyes se defendía de señalamientos, comunes e inexactos contra los diplomáticos, de que sus vidas en el exterior son “confortables y voluptuosas”:

El resultado es que al retirarme, porque sin duda ya se cansaron de mí y porque nadie me debe manejos en servicios políticos interiores, me he quedado pobre y sigo luchando. Pero nunca viví fuera de la pobreza en la realidad cotidiana de mi vida. Nunca viví fuera de la lucha. La diplomacia mexicana no se parece a la de otros países sudamericanos. No somos privilegiados, arrastramos ante el mundo el deber de demostrar que no somos caníbales, en medio de sacrificios constantes. Por eso no creo que deba usted considerarme como un hombre que ha vivido sobre un camino de terciopelo. Me abstengo de explicarle ciertos hondos motivos patéticos por los que mi alma ha tenido que transitar para alcanzar la independencia de criterio que ilumina mi vida. Sólo debo decirle que muchos de mi país no me perdonan el que yo no sepa vincularme a las vendettas del odio, y que muchos otros que desde fuera aparecen como grandes luchadores han vivido aquí en un ambiente de delicias y gozan y han gozado siempre de gran bienestar que dista mucho de parecerse a mi pobreza. Guárdelo en su corazón y hágame justicia…

Fuente: Reyes, Alfonso. Relaciones Internacionales/ Alfonso Reyes; pról. de Bernardo Sepúlveda Amor. -México: FCE, Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey, 2010. 331 pp.




miércoles, abril 17, 2019

México: el dilema de Nielsen


Kirstjen Nielsen en una visita a la frontera antes de su renuncia.
Fuente: Google.com
Por Rogelio Ríos Herrán
El “Dilema de Nielsen”, por llamarlo de alguna manera, llegó a México más pronto de lo que yo creía. La reciente renuncia a principios de abril de Kirstjen Nielsen al cargo de titular del Homeland Security Department de Estados Unidos (una vasta maquinaria burocrática en la cual se concentran los recursos del Gobierno estadounidense para enfrentar sus problemas de seguridad) lanzó a la opinión pública una discusión relevante en ese país: Nielsen renunció porque las instrucciones que le daba el Presidente Donald Trump, de cumplirlas, la llevarían a violar las leyes norteamericanas.


No nos engañemos: la señora Nielsen era de línea dura en cuestiones migratorias. Bajo su mano implacable, por ejemplo, se implementaron las políticas de separación de niños y sus padres migrantes, de la cual derivaron las crudas escenas de niños migrantes encerrados en jaulas en centros de detención que conmovieron a los norteamericanos.

Todo tiene límite, sin embargo, incluso para Nielsen. Ese límite llegó cuando, no obstante argumentarle intensamente al Presidente Trump que sus instrucciones implicaban violar la ley, el Ejecutivo estadounidense le insistía en que cumpliera sus órdenes. Colocada entre la espada y la pared, Nielsen optó por la renuncia.

Un último escrúpulo personal salvó a Nielsen del juicio que seguramente vendrá en el futuro para la Administración Trump sobre su forma de proceder ante las leyes. No rebasó la línea roja, prefirió dejar uno de los puestos más poderosos en el Gabinete estadounidense antes que convertirse en cómplice del Presidente Trump en posibles ilegalidades.

Recordé este caso cuando en México el Presidente López Obrador, en un memorándum girado a sus Secretarios de Hacienda, Gobernación y Educación Pública, les instruye para que no cumplan (“dejen sin efecto”, según las palabras presidenciales) las disposiciones legales y constitucionales enmarcadas en la Reforma Educativa aprobada en 2013.

A los Secretarios Carlos Urzúa, Olga Sánchez Cordero y Esteban Moctezuma la instrucción presidencial los coloca en el dilema de Nielsen: ¿cumplo la ley o le hago caso al Presidente?

¿A qué está obligado un Secretario de Estado? ¿A quién debe su lealtad última? ¿Por quién y hasta qué punto va a arriesgar su reputación personal y profesional en aras de hacer lo que se le ordena?

Me resulta muy difícil entender la acción del Presidente López Obrador respecto a la reforma educativa después de haber observado su mesurada participación en el US-Mexico CEO Dialogue celebrado apenas el viernes 12 de abril, en Mérida, frente a un grupo selecto de capitanes de empresas americanas y el Secretario de Comercio Wilbur Ross.

Ante los empresarios extranjeros presentes, quienes tienen en sus manos decisiones de inversiones de gran escala en México, reiteró el Presidente López Obrador que México era un país de leyes, que los compromisos y los contratos se cumplirían cabalmente por parte de su Gobierno y que los inversionistas podían tener plena confianza en su gobierno. Cosechó muchos aplausos, fue un buen evento.

Si creemos que, puesto que los CEOs ya se regresaron a su país, lo del memorándum será solamente un tema de consumo interno o uno de esos pleitos recurrentes entre el Gobierno y la Oposición, no será así. No pasa desapercibido en el exterior todo acto y declaración del Presidente mexicano, sobre todo cuando están en juego miles de millones de dólares en inversiones.

¿Cómo percibirán sus palabras los mismos CEOs que acudieron a reunirse con él en Mérida: “si hay que optar entre la ley y la justicia, no lo piensen mucho, decidan en favor de la justicia”?

Sobre la legitimidad de lo que pretende hacer el Presidente mexicano a través de su memorándum se han pronunciado ya voces críticas expertas, juristas destacados y políticos de oposición. No tengo más que agregar a lo dicho.

Lo que sí espero con ansiedad es la reacción de Carlos Urzúa, Olga Sánchez Cordero y Esteban Moctezuma ante el memorándum presidencial (al momento de escribir este texto no he hallado ninguna reacción). La llegada de cada uno de ellos al Gabinete se la deben por completo al Presidente López Obrador y, además, creo que los mueve su afinidad ideológica sincera con el proyecto de la Cuarta Transformación para aportar su mejor esfuerzo al nuevo Gobierno.

Hasta ahí todo está muy bien, es perfectamente legítimo e incluso loable. La cuestión es cómo van a responder al tener frente a sí el Dilema de Nielsen: ¿cumplo la ley o le hago caso al Presidente?
Olga Sánchez y Carlos Urzúa
Fuente: Google.com
Al buen entendedor, pocas palabras. Ni qué decir que cada uno de los Secretarios mencionados en el memorándum es inteligente, capaz y con trayectorias profesionales destacadas, vaya, son dueños de un alto prestigio producto de una vida de trabajo.

¿Van a echar todo eso por la borda si el Presidente López Obrador les insiste que ejecuten sus instrucciones al pie de la letra sin importar las consecuencias?

¿O van a tomar la salida de Nielsen: renunciar antes de arriesgarse a una posible ilegalidad? ¿Es posible que el propio Presidente López Obrador -una de las 100 personalidades más influyentes en el mundo en 2019, según la revista Time- no vea las implicaciones de sus actos y recapacite? ¿Quién lo asesora que lo coloca en estos callejones sin salida en los que no hay ganancia posible?

Qué raros deben ser los días en Palacio Nacional. Cada jornada trae algo distinto, los temas no se agotan, sólo cambian uno tras otro. Todo pasa y nada queda. ¡Qué chamba la de Secretario de Estado en México y en Estados Unidos!


Link a la carta de renuncia de Kirstjen Nielsen:


Link al texto del Memorándum del Presidente López Obrador:




 
Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Fuente: Google.com


México: fecundidad a la baja

El cambio demográfico importante en el siglo 21, sin embargo, está en marcha: de un país de jóvenes empezamos a pasar a un país de adultos, ...