Rubin confiesa que nunca hubiera imaginado escribir sobre la posibilidad de que Estados Unidos pierda su joya más preciada: el estado de derecho.
Por Rogelio Ríos Herrán
Leí recientemente un argumento impecable sobre cómo la falta de estado de derecho en un país tiene un efecto nocivo directo en la economía.
No, no estoy hablando sobre México, sino de Estados Unidos.
El ex Secretario del Tesoro durante el primer mandato del presidente William Clinton, el economista y abogado Robert Rubin, lo expresó en una espléndida columna invitada para el New York Times (21/10/2026).
Ante la probabilidad creciente de que el presidente Trump intervenga, encauce o tuerza la elección intermedia, Rubin sintió la necesidad de elevar su voz.
“Noviembre 3 podría ser una prueba definitoria para el estado de derecho (“the rule of law”) en este país, y tanto nuestra democracia como nuestra prosperidad están en juego”, escribió el prestigioso economista.
No está hablando a la ligera.
Rubin, nacido en 1938, se graduó en economía en la Universidad de Harvard (1960) y en derecho en la Universidad de Yale (1964).
Fue director del Consejo Económico Nacional (1993-1995) justo a tiempo para ocupar el puesto de Secretario del Tesoro (1995-1999) con el Presidente Clinton y aventar un salvavidas a México.
En ese entonces, derivado del “error de diciembre” y una devaluación devastadora, México se debatía en graves problemas económicos.
Al impacto internacional de esa crisis se le conoció como el “efecto tequila”.
Rubin armó, desde el Tesoro, un paquete de rescate financiero para la economía mexicana, durante el naciente gobierno de Ernesto Zedillo, de aproximadamente 50 mil millones de dólares.
Sin ese rescate, el flamante TLCAN hubiera quizá naufragado desde el inicio.
Menciono esto porque Rubin sabe de lo que habla cuando afirma que cualquier amenaza a la democracia y al estado de derecho pasará la factura a la economía e imagen de un país.
Ahora, Rubin se refirió a su propio país: Estados Unidos.
“Si la administración del presidente Trump arranca un esfuerzo para manipular el resultado de las intermedias, el impacto económico podría sentirse de inmediato y podría extenderse mucho después de finalizar la presidencia de Trump”, afirma Rubin.
La Federación Nacional de Negocios Independientes estima que la incertidumbre entre los negocios pequeños estadounidenses está 32 por ciento arriba de su promedio histórico.
La presencia de agentes federales de inmigración, por ejemplo, en Minneapolis a fines del año 2025, costó a la ciudad, sus negocios y residentes, una cifra estimada en 700 millones de dólares.
“El caos post electoral sostenido”, expresa Rubin, “de la mano con la intervención federal agresiva, “podría crear disrupciones similares a escala nacional”.
Las crisis políticas son efímeras por definición, pero el impacto económico persiste mucho tiempo después.
Para Rubin, la defensa de la legalidad de las elecciones intermedias contra posibles interferencias es importante por tres razones.
El estado de derecho, reforzado por la tradición de elecciones libres y la transferencia pacífica del poder, apoya las decisiones de negocios y atrae las inversiones de empresas foráneas.
La legalidad resalta la posición del dólar como la moneda de reserva mundial.
La legalidad incita la confianza de los inversionistas y su fe total en el crédito de los Estados Unidos y disminuye las tasas de interés de su deuda.
Robert Rubin confiesa en su artículo que, durante las seis décadas de estar dentro o alrededor de la formulación de políticas públicas, nunca hubiera imaginado escribir sobre la posibilidad de que Estados Unidos pierda su joya más preciada: el estado de derecho.
Lo que escribió Rubin me causó gran impacto.
Por definición, sobre la economía estadounidense he dado por sentado, hasta ahora, que es la referencia para el resto del mundo.
Las crisis políticas en ese país no han podido entorpecer totalmente su marcha económica, por lo menos en la medida en que estamos acostumbrados en América Latina.
“Si actuamos ahora”, dice Rubin, “podemos todavía proteger a nuestro gobierno, nuestra economía y nuestro pueblo”.
“Podemos preservar los beneficios que se acumulan para todos nosotros no importa por quién votemos, cuando las elecciones americanas son libres”, concluye.
¿Qué tanto falta para el 3 de noviembre”
¡Qué nervios!
@Rios60H
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