martes, octubre 27, 2026

¡Qué pena con el INE!

¿Habrá tiempo para detener la degradación del INE y volver a confiar en él? ¿O terminaremos viendo en 2027 el fin de las elecciones confiables en México?


Por Rogelio Ríos Herrán


El daño mayúsculo ocasionado al Instituto Nacional Electoral por la mala gestión de Guadalupe Taddei no será reversible en el corto plazo.

Los señalamientos graves de corrupción en torno a la ahora ex consejera presidente de la institución comprometen un pilar de su existencia: la confiabilidad de los ciudadanos.

Llevo casi la mitad de mi vida con el IFE, primero, y con el INE actual, depositando mi confianza en las elecciones por el profesionalismo y honestidad de los consejeros generales.

Cuando en 2023 llegó Taddei arropada por AMLO y altos políticos morenistas, terminó mi esperanza de que fuera el INE, a través de las elecciones, el camino a la alternancia de gobierno en México.

Conservo mi primera credencial de electo,r emitida en 1978, como una pieza de museo de lo que era el manejo de las elecciones desde la Comisión Federal Electoral de la Secretaría de Gobernación.

Era una papeleta sin fotografía ni garantías de autenticidad. Mi nombre, fecha de nacimiento y domicilio fueron los únicos datos acreditables.

El día de mi primera votación en una casilla electoral me identifiqué con mi credencial de estudiante, nada más.

Así era la vida cívica del ciudadano antes del IFE.

No había defensa alguna contra las múltiples transas electorales de la época: relleno de urnas, votación múltiple, papeletas marcadas después de la votación, etcétera.

Con los recuerdos de esa época es que puedo calibrar lo que representó la aparición del IFE en 1990 como órgano constitucional y, posteriormente, el logro de su plena autonomía en 1996.

Fue un cambio del cielo a la tierra en la vida cívica de México.

El aspecto más visible para los ciudadanos fue la creación de una credencial de votar segura y confiable.

Se volvió después la credencial de elector el documento nacional de identidad para los mexicanos

Además, la organización de elecciones en las que el voto estuviera muy bien protegido contra fraudes y tranzas promovió una mayor participación de los ciudadanos en las jornadas electorales.

Entre otros mecanismos, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) permitió dar estabilidad y certeza al resultado de la votación.

Nunca dejó de actualizarse el IFE en vista de las demandas de ciudadanos, partidos y fuerzas políticas.

En el año 2014 cambió su nombre a Instituto Nacional Electoral como parte de la reforma electoral de ese año.

Doce años después, el Instituto se ha visto sacudido por un caso grave de presunta corrupción de la consejera presidenta, quien se vio forzada a renunciar al cargo. 

Más allá de las responsabilidades personales de Taddei y su entorno de funcionarios por las que deberán responder, ¿cómo se va a reparar el daño reputacional al INE?

Justo cuando en las elecciones intermedias mexicanas del año 2027 se requiere la mayor participación electoral posible de la ciudadanía, el INE sufre un golpe devastador.

No soy optimista.

Desde la calle, los ciudadanos ven con recelo la destrucción de su confianza en el INE por parte de los consejeros afines a Morena.

¿Qué caso tendrá acudir a votar el año próximo si el INE está capturado por el partido y el gobierno morenistas?

¿Habrá tiempo para detener la degradación del INE y volver a confiar en él?

¿O terminaremos viendo en 2027 el fin de las elecciones confiables en México?

¡Qué pena con el INE!


@Rios60H





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