Los mexicanos desiguales





Por Rogelio Ríos Herrán


Iguales ante la Ley, pero desiguales en la realidad. Hay abismos de educación, ingreso y oportunidades de vida entre los mexicanos, no a todos se les presentan las mejores condiciones para impulsar sus talentos y capacidades y prosperar en la vida.

Éste es el México de hoy: una nación cruzada por la espada de la desigualdad. Cuando se habla de “desventajas de vida” se comprende mejor por qué a unos mexicanos -muy pocos con relación al total de la población- les va muy bien en la vida y a la inmensa mayoría no.

Dejemos atrás las ideas añejas de que los mexicanos no prosperan por flojos, que son pobres porque no quieren trabajar o que están acostumbrados a que los “mantenga el gobierno”.

El problema de fondo es otro, muy puntual: a qué te enfrentas en la vida cuando naces en tal o cual parte del campo o la ciudad en México, cuando tu familia es de altos o bajos ingresos, cuando eres mujer o indígena o transgénero, etcétera.

El estudio “Desigualdades en México 2018”, presentado recientemente por El Colegio de México (ver en www.colmex.com), es un documento que desde ahora considero de suma utilidad para orientar la discusión nacional hacia la cuestión que los mexicanos enfrentan día a día: ¿cómo voy a salir adelante en un país que no ofrece las mismas oportunidades para todos?

En otras palabras, ¿cómo voy a superar los obstáculos a mi educación, tener una casa propia, contar con un empleo que me permita vivir dignamente junto con mi familia? Merecen estas cuestiones un lugar prioritario en la agenda pública.

Desde diversas disciplinas de las ciencias sociales, once investigadores del Colmex abordan las desigualdades, a las que definen como “las distribuciones inequitativas de resultados y acceso a oportunidades entre individuos o grupos”.

Para ellos, las diferentes dimensiones de las desigualdades se relacionan y se cruzan, las personas acumulan desventajas durante sus ciclos de vida y ahora enfrentan nuevos desafíos como la migración y el cambio climáticos, los cuales se suman a los retos tradicionales de ingreso y movilidad, educación y trabajo.

No deje de asomarse al informe, estimado lector, hay un Resumen Ejecutivo disponible en línea que le facilitará entrar al tema (se lo hago llegar si me lo solicita) y los especialistas que lo elaboraron han tenido cuidado de presentarlo de manera muy accesible al público no especializado.

Nos dejan ellos sentir un toque de optimismo al afirmar que “alrededor del mundo, hay evidencia para demostrar que las desigualdades pueden evitarse o subsanarse con una amplia gama de intervenciones públicas como impuestos o subsidios, cuotas de minorías en las asambleas legislativas o sistemas universales de protección social”.

El estudio aborda también las plataformas electorales de las tres coaliciones que compiten por la Presidencia de la República (tema que analizaré en la próxima entrega), su diagnóstico de la desigualdad y cuáles soluciones proponen.

Afirman los autores que “las mujeres, las personas con menores ingresos y la población indígena siguen enfrentando mayores dificultades que otros grupos para alcanzar objetivos cruciales en su curso de vida”.

Ni toda la voluntad del mundo puede ayudar a muchos mexicanos a salir adelante cuando en este país no hay condiciones favorables para todos. No es un problema nada más de cada individuo, es un problema del país entero.

Ayudemos todos, pues, a comprenderlo y a resolverlo. “Desigualdades en México 2018” es un buen comienzo, no se lo pierda, puede alternar su lectura con su serie favorita de Netflix.

(Investigadores de El Colegio de México participantes en el estudio: Melina Altamirano, Laura Flamand, Carlos Alba Vega, Emilio Blanco, Raymundo Campos Vázquez, Carlos Javier Echarri Cánovas, Claudia Masferrer, Reynaldo Yunuen Ortega Ruiz, Mauricio Rodríguez Abreu, Landy Sánchez Peña y María Fernanda Somoano Ventura).

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