miércoles, mayo 25, 2016

Elecciones sin fin

FUENTE: Google.com
Por Rogelio Ríos Herrán

La cercanía de la jornada electoral en México, en donde el próximo 5 de junio se definirán 12 gubernaturas, y la precampaña electoral de demócratas y republicanos en Estados Unidos para definir a los candidatos que contenderán en noviembre por la Presidencia estadounidense, nos pinta nada menos que como un país de elecciones.

No bien termina un ciclo electoral cuando se viene otro encima para renovar a gobernadores, alcaldes o legisladores.

Las maquinarias electorales no descansan jamás en México. Si a ello sumamos las campañas presidenciales o legislativas estadounidenses que nos interesan a los mexicanos, entonces el panorama se completa: los ciudadanos vivimos para votar, ésa es la razón de ser en nuestra democracia, según los políticos y las autoridades electorales que administran miles de millones de pesos de presupuesto para organizar las elecciones.

Que los mexicanos seamos principalmente votantes en nuestro sistema político y que difícilmente traspasamos el umbral hacia una ciudadanía plenamente activa y participativa en la formulación de las políticas públicas y en las decisiones de gobierno es una realidad apabullante y desmotivadora.

Nos quieren en las urnas y ya. “Votas y te vas”, diríamos parafraseando a Vicente Fox, situación que por lo demás se da, aunque en niveles diferentes, en democracias maduras como la de Estados Unidos o las europeas: más allá del voto el día de las elecciones, pocos son los que se involucran, como ciudadanos, en la política de manera activa, casi todos vuelven a la rutina ordinaria de sus días, al trabajo y a la familia.

Al acudir a votar ejercemos un derecho fundamental como ciudadanos, pero a la vez los votos depositados en la urna dan vida e impulso al aparato electoral y a los presupuestos multimillonarios que manejan y que año con año, lejos de disminuir, se renuevan e incrementan con cada nuevo ciclo electoral.

Fuente: Google.com
En México y en Estados Unidos, aspirar a puestos electorales importantes requiere de quien lo haga que asegure un soporte financiero sustancial del orden de los miles de millones de pesos o de dólares, para ser competitivo en la arena electoral, un candidato “pobre” no tiene posibilidad alguna.

Por estas razones me entusiasman las jornadas electorales, pero no dejo de tener en cuenta en algún rincón de mi conciencia que, a la vez que ejerzo mi derecho ciudadano, sirvo de justificación a la danza de los millones que desatan y administran candidatos y autoridades electorales en un gasto efímero y vano que seguramente sería más útil y provechoso si aplicara a solucionar los problemas de quienes viven en la pobreza o son vulnerables en la sociedad.

Son los costos de tener una democracia, es verdad, siempre se paga un precio. Y pagamos con ello nuestra pasividad como ciudadanos, de nuestra apatía típicamente mexicana de no dar un paso más allá de las urnas, de limitarnos a hacer lo que le conviene más al sistema político en su conjunto: tener ciudadanos así de pasivos y auto limitados.

Mi generalización es injusta, lo reconozco, en vista del crecimiento reciente del activismo ciudadano, de organizaciones no gubernamentales y personajes que al levantar la voz y con su liderazgo nos inspiran y motivan a sacudir la modorra cívica.

Pero, en términos cuantitativos, siguen siendo una parte minoritaria de la sociedad frente a la gran masa que persiste en sus hábitos tradicionales de escasa o nula participación cívica.

Pongamos un grano de sal a nuestro entusiasmo electoral por los candidatos en México o en Estados Unidos: si no avanzamos más allá del voto, sólo les estamos entregando un poder desmedido y sin contrapesos para que hagan lo que quieran con él.

No es una fatalidad que no se pueda revertir, sin embargo, para encauzar los ciudadanos al sistema político hacia donde nos sea verdaderamente útil, no hacia donde los políticos quieran, es decir, hacia su propia con conveniencia desapegada de los intereses, anhelos, temores y deseos de la sociedad.


Podemos empezar a hacerlo este próximo 5 de junio.

rogelio.rios60@gmail.com

lunes, febrero 15, 2016

En lengua tzotzil



El Papa admira un tocado indígena en Chiapas.
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Por Rogelio Ríos Herrán

Justo cuando me enteraba de que en Canadá el recién llegado Primer Ministro Justin Trudeau promueve una política de reconciliación con los pueblos nativos o indígenas canadienses hasta el punto en que les pidió perdón públicamente en nombre de su Gobierno, veo por televisión la llegada del Papa Francisco a Chiapas el 15 de febrero.

Nuestro hermoso estado chiapaneco es la cuna de culturas y lenguas indígenas ancestrales, que habitaban estas tierras mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles, por ello la mera presencia del Pontífice ahí es un gesto que tendrá repercusiones en el mapa religioso y político de Chiapas y del resto del país.

La misa celebrada por Francisco, en San Cristóbal Las Casas, incluyó las lecturas de las escrituras y el evangelio en lenguas indígenas (tzotzil y tzeltal) por parte de párrocos, diáconos y misioneras de las regiones chiapanecas.

Como escuchar el canto de los pájaros, la fluidez y belleza de las lenguas nativas llenaron el aire y nos hicieron recordar a quienes, aunque suman millones de mexicanos en todo México, parece que no existieran para el resto de la sociedad mexicana, que no tuvieran voz propia y que, como muchos aún piensan, que no tuvieran ni siquiera capacidad de razonamiento.

Tomó nota el Papa seguramente, al igual que todos nosotros, de que una vida social y política plena e integrada de los indígenas a la sociedad mexicana no existe, lo cual es una realidad penosa para México y uno de nuestros asuntos pendientes como Nación.

El espacio que dio a los indígenas en la liturgia el Papa Francisco me parece que lleva un mensaje de inclusión y una llamada a sacar del olvido a quienes luchan por ser reconocidos como parte de una unidad religiosa y como miembros de un México con plenos derechos.

Cada indicador social y económico que utilicemos nos arroja luz sobre la exclusión de los indígenas de la corriente central de la vida pública de México. Ni siquiera ocupan un lugar clave en los debates o prioridades nacionales, se habla más de otros temas que de los pueblos indígenas; en particular, de Chiapas sólo queda el recuerdo de la rebelión zapatista.

Que el Papa haya incluido a Chiapas y el encuentro con sus pueblos indígenas en San Cristóbal y Tuxtla Gutiérrez es un signo de que para él, como misionero de la Iglesia católica, la lucha por la evangelización nativa es una de sus grandes batallas pastorales.

Por nuestra parte, bien podría este gesto papal servirnos a los mexicanos para retomar una de las batallas pendientes de la sociedad mexicana: ¿cómo integrar a la sociedad a los aproximadamente 11 millones de indígenas mexicanos? ¿Cómo saldar nuestra deuda histórica de explotación y exclusión hacia ellos?

En la misa del Papa.
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No dejo de notar la profunda devoción indígena, su vuelco a la fe católica o evangélica en Chiapas y el sentido de unidad y pertenencia que ellas les proporciona. Con una devoción similar y la actitud de entrega completa a una causa justa, la sociedad mexicana haría maravillas y quizá viviríamos en un país muy distinto, mucho mejor que el actual.


Bajo el hermoso cielo intensamente azul de los Altos de Chiapas, este encuentro del Papa con los tzotziles y tzeltales en la liturgia y en reuniones directas nos remueve en lo más profundo de la conciencia nacional: una vez que se marche el Papa, ¿volverán los indígenas al olvido social o esta vez las cosas cambiarán para bien?

Trudeau y el Papa Francisco nos pusieron una buena muestra.

rogelio.rios60@gmail.com

miércoles, febrero 03, 2016

¿Hillary o Donald?

Por ROGELIO RÍOS HERRÁN

Dada las repercusiones que tiene una elección presidencial sobre México en una amplísima variedad de sectores del gobierno y la sociedad, en verdad que nos gustaría a muchos mexicanos tener la posibilidad de influir en ellas como votantes.

Con el arranque de las elecciones primarias el 1 de Febrero en el estado de Iowa en la que simpatizantes demócratas y republicanos acudieron a apoyar a sus candidatos preferidos, y en vista de la intensidad de la batalla electoral, cuánto quisiéramos en México poder dar nuestro apoyo o castigo a Hillary Clinton o Bernie Sanders por el lado demócrata, o a Ted Cruz, Donald Trump, Marco Rubio o Jeb Bush por el lado republicano.

De las decisiones que alguno de ellos tome, si resulta ganador en el proceso electoral y una vez instalado en la Casa Blanca, dependerá en buena medida el avance o retroceso en nuestra economía, comercio exterior, petróleo, finanzas, etcétera.

Así que lejos de ser unos observadores desinteresados o simplemente curiosos por asomarnos a la batalla electoral que está en marcha en Estados Unidos, nuestro interés debe ser más bien equivalente al del ciudadano estadounidense común: ¿en qué medida me va a afectar, debemos pensar en México, directamente en mi bolsillo que sea Hillary la próxima Presidenta estadounidense o bien Ted Cruz o Donald Trump?

Viendo así las cosas, claramente nos damos cuenta de que somos altamente vulnerables a los procesos electorales en nuestro vecino del norte y que más nos valdría estar bien informados sobre el mismo y sobre las posturas, aciertos y desatinos de cada candidato.

La volatilidad de los mercados financieros alrededor del mundo, los “crashes” constantes en las principales bolsas de valores, la caída de los precios del petróleo, los atentados terroristas, el conflicto inacabable en Siria y en Medio Oriente, todo ello se suma a la incertidumbre en el terreno de la política y de la seguridad mundiales.

Las economías nacionales no están, de ninguna manera, exentas de sufrir los efectos de la inseguridad. Los vaivenes financieros en México por factores que parecerían tan alejados de nosotros como lo está China demuestran, por si hiciera falta hacerlo, que la economía va de la mano de la política y que, por definición, un evento como el proceso electoral en Estados Unidos para el relevo de su Presidente tiene un carácter universal por sus amplias repercusiones más allá de las fronteras norteamericanas.

Así que si a usted le simpatiza Hillary Clinton o más bien se inclina por tipos duros como Donald Trump o Ted Cruz, siga con atención no sólo sus discursos y ataques contra otros candidatos, sino qué proponen en concreto, cuáles problemas consideran como más importantes en este momento, qué visión de estadistas tienen (si la tienen) y cuáles son sus programas para llevarla a cabo.

Es decir, hay que quitarles a cada uno de ellos la envoltura para ver qué tan bueno es el contenido del candidato o si, como suele suceder, comprobar que no hay nada más allá de la envoltura.

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Estados Unidos, el país con el que más negociamos y comerciamos, con el que compartimos 3 mil kilómetros de frontera, al cual queremos y odiamos por igual, es todavía muy poco estudiado y analizado a fondo por los mexicanos.

Por eso sucede que nos sorprendemos de sus procesos electorales y candidatos estrambóticos, por ejemplo, cuando deberíamos conocerlos ya al dedillo. Nunca es tarde para empezar a hacerlo, sin embargo, y más cuando, de aquí a Noviembre, se pone en juego nada menos que la Presidencia norteamericana: ¡qué lástima que no podemos votar en estas elecciones!

rogelio.rios60@gmail.com


viernes, diciembre 25, 2015

2015: Crisis de migrantes

Una balsa sobrecargada transporta migrantes en el Mar Egeo.
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Por Rogelio Ríos Herrán

Si hay un fenómeno en el que se expresen los mejores y los peores aspectos del año 2015 que termina, sin duda, que ése sería el de la crisis de migrantes en Europa.

No es el único gran flujo migratorio en curso en el mundo que nos mueva a reflexión y ponga en jaque al statu quo, como lo atestiguan los migrantes africanos que cruzan el Mediterráneo rumbo a Europa o los “espaldas mojadas” centroamericanos y mexicanos que atraviesan el Río Bravo rumbo a Estados Unidos.

Pero sí es el flujo de migrantes y refugiados proveniente de Oriente Medio, del conflicto de Siria principalmente, pero también de Iraq, Afganistán y Paquistán, el que refleja los peores dilemas de nuestro tiempo: ¿abrimos o cerramos nuestra casa –el país y la cultura- a los migrantes?

Al abrirles la puerta, ¿nos involucramos en su cultura e idiosincrasia o les exigimos una total y absoluta integración –vía el sometimiento- a nuestra cultura y valores?

 Con los 206 mil demandantes de asilo registrados en Alemania hasta Noviembre del presente año, sumaban ya 964 mil los migrantes llegados a ese país, según informó a la AFP el Ministerio del Interior germano.

Antes del último día del 2015, el migrante un millón habrá cruzado alguna frontera alemana en busca de refugio.

Hemos visto en fotografías y videos estrujantes el drama que compaña a estos peregrinos forzados del siglo 21 a lo largo de sus rutas de traslado. No hay quien no se conmoviera con las muertes de niños ahogados al naufragar las frágiles balsas que los llevaban a través de mares embravecidos.

Aún así, ante el desafío que representa un flujo tan grande de refugiados en el corazón de la Unión Europea, las reacciones de rechazo y control de parte de gobiernos y sociedades europeas no se han hecho esperar y se expresan en acciones de hostilidad y desdén ante los recién llegados.

La amenaza del terrorismo fundamentalista islámico que aprovecha ese flujo migratorio para tratar de infiltrar a sus agentes, no hace más que echarle leña al fuego de la intolerancia y el miedo dentro de las sociedades receptoras de migrantes.

Por eso vale la pena ponderar, aunque sea tentativamente, el impacto de la ola migratoria que ha barrido a Europa: de una u otra manera y a pesar de las manifestaciones de rechazo, los migrantes y refugiados ya están en suelo europeo, un millón de ellos tan sólo en Alemania, y ese hecho demuestra que Europa sí estuvo a la altura de sus grandes ideales, Alemania en primer término, al atender a tantas personas en una situación de crisis.

Eso de inmediato nos lleva a considerar su contraparte: parece que Europa ya llegó al límite de su capacidad receptora de migrantes y de sus sentimientos de solidaridad hacia quienes huyen de conflictos y guerras.

Alemania no tendrá lugar quizá para otro millón de migrantes en 2016, eso es impensable dado el momento de cuestionamiento político interno que vive la Canciller Ángela Merkel después de abrir las puertas de su país a los refugiados.

La reacción a las amenazas terroristas, por otro lado, apuntan hacia un estricto control de las fronteras y a una reducción de la movilidad al interior de la Unión Europea.

Y el inicio de una ofensiva diplomática para encontrar una solución al conflicto sirio y detener la salida masiva de sirios que huyen de la violencia de su país devastado, puede disminuir o quizá parar por completo el flujo migratorio desde su nacimiento.

No esperemos, por tanto, un 2016 en el que se repitan las escenas y el drama de los refugiados del 2015, si bien las imágenes impactantes que nos sacudieron jamás serán olvidadas.

Un angustiado padre intenta mantener a flote a su hijo tras naufragar su balsa.
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La gran lección de ese fenómeno inédito en Europa que se vivió este año será si perdurará la apertura y la acogida de migrantes o, por el contrario, las cosas volverán a la ‘normalidad’ del rechazo y el control de las fronteras contra los refugiados.

Si se cierra Europa y las crisis en Medio Oriente, la pobreza en África y la falta de oportunidades en América Latina persisten y se agudizan, ¿a dónde irán entonces los migrantes y refugiados? ¿Se resignarán a ser rechazados o querrán tomar por fuerza lo que anhelan de Europa y Estados Unidos: una oportunidad de sobrevivir y de prosperar?

Veremos qué nos trae el 2016.


¡Feliz año nuevo!

rogelio.rios60@gmail.com

jueves, octubre 08, 2015

Reforma petrolera, ¿en marcha?

Plataforma petrolera en la Sonda de Campeche
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Por Rogelio Ríos Herrán

Tras el tibio intento que representó la fase uno de la Ronda Cero en la asignación de contratos para la explotación petrolera con participación de capital privado, la celebración el 30 de septiembre de la fase dos nos permitió empezar el mes de octubre con mucho mejores noticias: se asignaron tres de los cinco contratos ofrecidos bajo el esquema de producción compartida.

Los campos a explotar se encuentran en aguas someras frente a las costas de Campeche y Tabasco y sus nombres llevan el sello del colorido de aquella región petrolera: Amoca, Miztón y Teocalli, en Tabasco; Pokoch e Ichalkil, en Campeche, por ejemplo, que me remontan en la memoria al legendario Ixtoc frente a Isla del Carmen.

La inversión estimada para los bloques asignados es de 3 mil millones de dólares y se estima una producción conjunta de 90 mil barriles diarios de petróleo a partir de 2018, según cifras de Lourdes Melgar, subsecretaria de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía.

Vale la pena mencionar que un escenario petrolero tan complejo a nivel mundial como el actual, con precios deprimidos e inversiones y proyectos cancelados por doquier por las compañía e inversionistas petroleros, el hecho de que la fase dos de la Ronda Uno haya colocado tres contratos y declarado desiertos solamente dos de ellos es un buen avance en la ruta de la apertura petrolera de México.

Críticos o no de la reforma petrolera, de las modalidades que contempla y hasta de sus alcances o el riesgo de corrupción y sobornos, y sin desdeñar la polémica intensa generada a su alrededor desde su concepción y negociación a través del Poder Legislativo, creo que no debemos olvidar que lo que se juega sobre la mesa es el futuro petrolero de México en un mercado difícil por donde se le vea y en el contexto de un mundo lleno de conflictos que nos hacen sentirnos, de nuevo, en un escenario que creíamos superado: el de la Guerra Fría y el enfrentamiento de las superpotencias en Siria con el afán de conservar sus “zonas de influencia”.

Por tanto, del fracaso o del éxito de la reforma petrolera en el terreno, en la explotación de los campos y en las negociaciones con las compañías petroleras como Panamerican Energy (filial de British Petroleum) o el consorcio mexico-americano Petrobal y Fieldwood sobre los márgenes de utilidad operativa que garantizarán al Gobierno mexicano (en algunos casos, hasta el 92 por ciento), más el pago de regalías, de todo eso depende que la economía mexicana sea viable en el mediano plazo en cuanto a gobierno, empresas y mercados se refiere: mientras no se encuentre otro camino, si la renta petrolera mejora y se eleva a través de asociaciones con capital privado, más elevado será el beneficio para México.

El eterno riesgo: accidentes en las plataformas petroleras
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Es todo un dilema, es verdad, el del petróleo: cuando volteamos a ver todo lo que se hizo antes con el derroche o gasto inútil de los ingresos petroleros, con cientos de miles de millones de dólares tirados a la basura que nos hubieran permitido tal vez dar el salto anhelado al desarrollo económico pleno y benéfico para todos los mexicanos, dan ganas de retirar todo apoyo o simpatía por la reforma energética; pero cuando nos damos cuenta también que el petróleo sigue siendo nuestra mejor apuesta en un mundo global para impulsar a México a niveles superiores de desarrollo económico y político, entonces, hay que ponderar cuidadosamente el camino de la reforma energética como uno que, con una vigilancia adecuada de la sociedad mexicana sobre la utilización de los recursos generados, sea nuestra llave de entrada a un mejor país para todos.

Usted, ¿qué postura tomaría?

rogelio.rios60@gmail.com





viernes, septiembre 18, 2015

Siria: a la raíz

Vista de calles de Aleppo, ciudad casi inhabitable para las familias sirias.
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Por Rogelio Ríos Herrán

No hay mejor manera, diríamos que no hay otra manera, de controlar y detener una fuga incesante de agua que ir a la fuente de donde brota el torrente y arreglar la fuga, sea en una tubería o un manantial.

En Europa, el torrente incontenible es uno de refugiados sirios y de otras nacionalidades y el manantial, el origen del éxodo bíblico de sirios al exterior, es la guerra interna que consume a Siria.

Si no se detiene la inundación desde la fuente, nada más funcionará a mediano y largo plazos, la solución debe negociarse o imponerse en Siria misma: quitando del poder al cruel Assad que bombardea a su propio pueblo, o bien con la intermediación de la ONU o El Vaticano o, siendo realistas en un mundo pragmático, negociando al más alto nivel entre Estados Unidos y Rusia un acuerdo del que derive el fin de la guerra interna en Siria y la reconstrucción del país.

El Gobierno estadounidense ha dado ya un paso en ese sentido al anunciar el 18 de septiembre el Secretario de Estado, John Kerry, que el Presidente Obama está dispuesto a tratar directamente con Vladimir Putin, Presidente de Rusia, negociaciones directas sobre la crisis siria.

“El Presidente (Obama) considera que una conversación de nivel militar a militar es el próximo paso importante”, afirmó Kerry al New York Times a su llegada a Londres para discutir con británicos y árabes sobre el problema sirio.

“Nuestro enfoque sigue siendo la destrucción del Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) y también un arreglo político con respecto a Siria, sobre el que creemos que no puede ser logrado con una presencia a largo plazo de Assad”, agregó el funcionario estadounidense.

Kerry ya ha sostenido una conversación telefónica reciente con Sergey Lavrov, el Ministro del Exterior ruso, sobre la posibilidad de pláticas directas al más alto nivel, las cuales se concretarían cuando tanto Obama como Putin converjan en Nueva York junto con líderes mundiales al 70 periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU.

¿Es la mejor solución a la crisis siria un acuerdo político directo entre Moscú y Washington? No lo es, por supuesto, porque implica el reconocimiento de que el mundo sigue siendo una arena de confrontación de fuerzas entre los estados más poderosos, quienes se lo reparten a placer en las llamadas “zonas de influencia”, el paraíso de la teoría del realismo político.

Pero una solución negociada entre Obama y Putin, si detiene de inmediato la violencia en Siria y sienta las bases para la reconstrucción política y económica de esa nación devastada, y, además, alivia para Europa el peso terrible del flujo incesante de refugiados sirios, es no sólo conveniente, sino necesaria.

Los niños sirios son los más afectados por la guerra interna.
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Siendo quien escribe un observador mexicano del mundo, no podría dejar de señalar, aunque me parezca urgente un acuerdo sobre Siria que detenga la violencia y el éxodo, que la ausencia de una solución multilateral surgida del seno de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad es absolutamente lamentable y señala la incapacidad de la ONU de cumplir a cabalidad su papel como garante de la paz y la seguridad internacionales y como guardiana de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

La tragedia siria, los aproximadamente 250 mil muertos en su guerra interna desde 2011 y el dramático flujo de millones de refugiados sirios que dejan en el camino a niños inocentes ahogados en los mares y en las playas, es una tragedia mundial porque, aunque lejana a México y América Latina en el espacio geográfico, señala que incluso en pleno siglo 21 la humanidad en su conjunto no ha sido capaz de construir una instancia universal que nos libre del “flagelo de la guerra”, como señalaba la Carta de las Naciones Unidas en 1945, año de la fundación de la ONU recién concluida la Segunda Guerra Mundial.

Esa ausencia de organizaciones internacionales efectivas a las cuales los estados nacionales sometan sus intereses nacionales y contra la cual se estrellen sus ambiciones de poder es la gran falla de nuestro tiempo.

A 70 años de concluida la Segunda Guerra Mundial no hay en nuestro mundo una instancia efectiva que anule de raíz, incluso antes de que estallen, conflictos como el de Siria o violaciones atroces a la dignidad humana y al patrimonio cultural de la humanidad como las que ejecuta el Ejército Islámico, y no nos queda más salida que las negociaciones y acuerdos políticos entre los más poderosos del mundo en crisis como las de Siria y Ucrania.

Pero como también soy un ferviente apostador por la diplomacia y la negociación por sobre las soluciones de fuerza, creo que ese camino es el más conveniente para atacar el problema sirio desde su raíz, no importa si esa salida negociada se da entre Moscú y Washington o en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU: lo importante es que se dé, que suceda y entren en vigor un cese al fuego en Siria, la salida de Assad y la construcción de un futuro mejor para los sirios, para los que se quedaron en su patria y para los 4 millones o más que peregrinan por el mundo en busca una nueva patria.

Se lo debe el mundo al niño Aylan.




martes, julio 07, 2015

¿HURACÁN GRIEGO?

Ciudadanos griegos celebrando el triunfo del 'No' en el referendo del 5 de julio.
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Por Rogelio Ríos Herrán

¿Puede Grecia realmente desestabilizar no sólo a la Unión Europea y a la Euzona, sino a la economía mundial? Si nos atenemos a la cobertura mediática de la crisis de pagos griega parecería indudablemente que sí, que un tropezón en Atenas hará derrumbarse a Berlín, París y Nueva York como si fueran fichas de dominó.

Pero si seguimos un análisis más pragmático y separado de las emociones intensas que provoca el “No” que la mayoría de los participantes griegos en el referendo del domingo 5 de julio le plantaron al FMI, al Banco Central Europeo y a la Comisión Europea, veremos que el peso efectivo de la crisis griega está situado en algún punto más cercano a las posibilidades de un acuerdo que a un apocalipsis financiero.

Todo el armado de un referendo que el gobierno de Tsipras hizo de último momento y cuando la materia sobre la que se iba a votar ya no estaba vigente (un paquete de rescate europeo que ya había expirado) fue, sobre todo, una demostración de fuerza política que le daría capital político.

Por supuesto que el nacionalismo resurgiría entre una población agobiada por medidas sumamente restrictivas impuestas por organismos financieros externos a la realidad cotidiana de Grecia.

Era evidente que, como en otros casos de rechazo nacional al FMI, la reivindicación de la soberanía griega alentaría a muchos griegos a votar por el “No” incluso si no simpatizaban realmente con el gobierno de Tsipras.

Lo que sigue, y que ya inició en Europa, es que acudan de nuevo a la mesa de negociaciones tanto griegos como europeos para, bajo un nuevo contexto, hallar una salida a la crisis de liquidez de Grecia.

¿Se concretará el ‘Grexit’? ¿Abandonará Grecia a la Eurozona? Me parecen medidas extremas a las cuales se llegaría solamente si se agotan otras etapas intermedias de negociación, lo cual es un camino improbable.

Parece más factible que en una nueva negociación –y bajo la batuta de un nuevo Ministro de Finanzas griego que reemplazó a Varoufakis- y bajo el apremio del contexto financiero, se llegue a una restructuración de la deuda griega, que es lo que ha estado en juego desde el principio, el punto central de las negociaciones.

Fuente: google.com
Si no perdemos eso de vista, veremos que aunque haya mucho ruido político alrededor de la mesa de negociaciones (nacionalismo, europeísmo, soberanía, irresponsabilidad financiera, etc.) al final, lo que persiguen acreedores y el deudor es encontrar la manera de pagar lo que se debe bajo las debidas consideraciones, descuentos, quitas o rebajas que se estilan en estos casos.

El resto es ruido político y mediático.



Ceuta: la respuesta comunitaria

Como España es parte de la Unión Europea, fueron varios países de esa entidad los que llamaron a las altas autoridades europeas a activar lo...