lunes, marzo 12, 2012

Encrucijada en Siria



Protestas en las calles de Homs.

Por Rogelio Ríos Herrán

Siempre parece que la crisis del momento en algún país, como ahora sucede en Siria, es la que, entre otras cosas, pondrá en evidencia que las instituciones internacionales encargadas de la seguridad y la paz mundiales son obsoletas, no cumplen con su misión elemental, y permanecen como vestigios de una era que ya no corresponde a la realidad del mundo.


El reciente veto de Rusia y China a una resolución que condenaba y sancionaba al régimen sirio de Bashar Assad, cuya cuenta de muertos ya enfila a los 10 mil en aproximadamente un año del surgimiento visible de la protestas internas contra su régimen, es no sólo una muestra de esa obsolescencia, sino el último clavo en el ataúd de la ONU tal y como la conocemos en la actualidad.


El cinismo rampante con que en particular los gobernantes rusos se han comportado en la crisis siria no corresponde ni de lejos al poder real de Rusia en la escena internacional. La antigua superpotencia, la que verá el regreso de Putin al poder después de un intermedio, se aferra a un prestigio y un poderío internacionales que ya no tiene, pero cuyo recuerdo le bastan para erigirse como defensores de Assad y de su sangrienta represión en contra de su propio pueblo.


No valen la pena ni siquiera recordar las palabras textuales con las que el canciller ruso Serguei Lavrov explicó el veto ruso en el Consejo de Seguridad en febrero, no son más que expresiones bajas que en boca de un diplomático de ese nivel rebajan a la imagen de su país en su conjunto, algo que no hace justicia a la lucha de la sociedad rusa, contra toda adversidad, por abrir espacios democráticos en Rusia.


No olvidemos que los rusos son el principal proveedor de armas del Gobierno sirio y que se ha beneficiado Moscú de contratos por varios miles de millones de dólares en los últimos años (unos 4 mil millones de dólares, según el centro de Estudios Estratégicos e Internacionales del Programa Rusia y Eurasia, y unos 160 millones de dólares anuales en 2009 y 2012 según el Instituto Internacional de Estocolomo de Investigaciones para la Paz, citados en CNN México; además de un acuerdo entre Moscú y Damasco por 550 millones de dólares por aviones de entrenamiento militar) y que son las armas surtidas por Rusia las que se utilizan contra la población civil, por ejemplo, de Homs, cañoneada por tanques y bombardeada por los aviones de Assad. Además, desde la época de la Guerra Fría los rusos tienen una base de apoyo logístico naval en Tartus, en la costa mediterránea siria (como se aprecia en un análisis con imágenes satelitales en www.taringa.net).


Dicha situación llevó en febrero al Parlamento Europeo a emitir una resolución en la que se pide al Gobierno ruso que cese inmediatamente sus envíos de armas a Siria y se le solicita una lista de las empresas armamentistas involucradas en esas operaciones para evitar sus exportaciones. Eso explica el veto ruso: no quieren perderse de un gran negocio.


Rusia y China, veto en el Consejo de Seguridad

Los diplomáticos chinos tienen sus razones para haber ejercido el veto (China es el tercer mayor importador de productos sirios), y aunque son igualmente criticables que las de sus colegas rusos, tuvieron por lo menos el decoro de no hacer alharaca y circo como lo hiciera el canciller ruso en una visita a Damasco el mes pasado, para apoyar públicamente al régimen de Assad.


A casi 62 años de la creación de la ONU y de su estructura peculiar de un órgano abiertamente igualitario como lo es su Asamblea General (en donde cada país tiene un voto) en contraste con un círculo cerrado de potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial como lo es el Consejo de Seguridad (5 miembros con derecho a veto –Estados Unidos, Rusia, China, Francia e Inglaterra-, de un total de 15 miembros), la crisis siria, como antes otras innumerables crisis, rebasa a la capacidad negociadora de la ONU, y ni siquiera la urgente visita de Kofi Annan, su ex Secretario General, a Damasco como enviado especial conjunto de Naciones Unidas y la Liga Árabe, pudo lograr una tregua del régimen sirio en su cruel embestida en contra de su propio pueblo. Fue un fracaso rotundo, vergonzoso.


Tal vez por esa conciencia de fracaso de la misión diplomática de Annan es que el fin de semana en Nueva York, durante una reunión del Consejo de Seguridad en la que se trató la crisis siria, William Hague, Ministro de relaciones Exteriores británico, expresó atinadamente que “la situación en Siria proyecta una larga sombra sobre este debate. A los ojos de una mayoría abrumadora del mundo, este Consejo ha fallado de largo en sus responsabilidades hacia el pueblo sirio”.


“Ha fracasado (el Consejo de Seguridad) a la hora de afrontar la opresión brutal de manifestantes pacíficos por parte del régimen sirio, y aún no ha puesto todo su peso y autoridad en apoyo a los esfuerzos de la Liga Árabe”, agregó Hague.


El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, por su parte, expresó que “el Gobierno sirio ha fracasado a la hora de proteger a su pueblo, al contrario, ha sometido a sus ciudadanos a un ataque militar y a un uso desproporcionado de la fuerza”.


Hizo bien el Gobierno mexicano en sumarse a los llamados a una solución diplomática de la crisis siria y a que el régimen de Assad deje de utilizar la fuerza en contra de sus ciudadanos, desde febrero pasado la Secretaría de Relaciones Exteriores fijó su postura ante el problema: “México hace un llamado a las autoridades sirias a detener el uso de al fuerza, a respetar los derechos humanos y a establecer un diálogo incluyente que satisfaga los legítimos deseos de la ciudadanía”.


¿Qué sigue en Siria? Desafortunadamente, cuando Assad desdeña tanto a la ONU como a la Liga Árabe, lo que se prevé es un escenario de sufrimiento extremo para el pueblo sirio y un conflicto interno, una guerra civil, que se prolongue tanto tiempo como en Libia con el saldo trágico que todos conocemos y el triste fin que le aguardó a Gaddafi. Ni el apoyo ruso ni el chino bastarán al cruel Assad para mantenerse en el poder, a menos que de plano se decida a eliminar a una buena parte de sus compatriotas de la faz de la tierra, ¿hasta allá lo acompañarán los rusos?

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miércoles, febrero 08, 2012

DEFINICIONES


Por Rogelio Ríos Herrán 

Nunca como antes percibo en este 2012 electoralmente agitado entre la gente cercana y en mi comunidad en general no sólo una ansiedad tan grande por las cosas que están sucediendo en México, por la inseguridad y la precariedad de la economía, sino por lo que se puede expresar como la necesidad imperiosa de tomar decisiones, de definirse: ¿vamos o no a cambiar de una vez por todas para ser otro tipo de ciudadanos?



Habrá, por supuesto, durante años y generaciones por venir quienes seguirán siendo ciudadanos a la vieja escuela, la de la pasividad propiciada por un sistema político al cual le convenían ciudadanos poco o nada participativos, indiferentes a la suerte de los demás, poco solidarios, acríticos y cuya actividad política se reducía, si acaso, a acudir a votar el día de las elecciones.


Pero me atrevo a decir que en el horizonte cívico que se divisa esos ciudadanos serán pronto una especie en extinción, una minoría irreductible pero poco significativa para el peso de la vida pública.


Dos factores acuden en apoyo a esa percepción: primero, la formación de generaciones enteras de niños y jóvenes en otros valores cívicos muy diferentes a los que nos inculcaron a sus mayores, con conciencia ambiental, con nociones sólidas de ética y honestidad, con una visión positiva del mundo.


Ellos ya están entre nosotros, ya forman parte de nuestra vida comunitaria, y sus acciones y opiniones empiezan a impactar de manera inmediata la forma en que vivimos.


Niños que ya no tiran basura en las calles, que no hacen bullying, que perciben y critican a sus padres cuando los sorprenden dando “mordidas”.


Jóvenes que muestran un conocimiento profundo y percepción aguda de lo que pasa en Monterrey y en el resto de México, que cuestionan, critican, hablan en voz alta y no se contentan con recibir explicaciones bobas de los políticos ni se resignan a recibir malos tratos de las autoridades.


Y a todos ellos impulsa, como factor adicional, junto a sus padres el hartazgo con la deteriorada calidad de vida que el nuevo siglo trajo para todos nosotros: parece como si la actual clase política local y nacional se empeñara en ganarse a pulso el título de los peores políticos que hemos visto en nuestras vidas.




“Nunca habían robado tanto”, “jamás se habían mostrado tan cínicos”, “ya no se esconden para hacer sus transas”, son las frases que escucho por doquier de gente madura y curtida en los asuntos públicos y que ha observado el paso de varias generaciones de políticos en el poder.


Nada los detiene, es verdad, y con ello ocasionan que se pierda la credibilidad en los partidos políticos y en el sistema político mismo.


Y al perderse la credibilidad, al ciudadano no le queda nada, se ve vulnerable e indefenso ante el embate de la delincuencia y ante la adversidad que representa la incertidumbre económica, el no saber si se mantendrá el empleo actual y el constatar que los salarios cada día alcanzan menos para vivir dignamente.


Entre la espada y la pared, al mexicano así acorralado no le queda más remedio que reaccionar y enfrentar la situación antes de que termine en la debacle social.


Poco a poco, el giro de la conciencia individual hacia una conciencia colectiva y participativa se hace más perceptible de entre la maraña de pasividad que nos ahoga.


Poco a poco, niños, jóvenes y padres de familia comienzan a vivir de una manera diferente en el ámbito inmediato de sus vidas cotidianas, ahí donde no tirar basura y no dar mordida puede hacer toda la diferencia del mundo.


Por eso esta elección presidencial no será ni de lejos un día de campo para cualquier candidato de cualquier partido. No habrá solamente ciudadanos pasivos a la espera de recibir un mensaje y acudir a votar. Por el contrario, habrá una masa crítica lo suficientemente notable como para cuestionar a fondo a cada candidato al grado de hacerles saber, de parte de los ciudadanos, que el mensaje lo da el votante al candidato: no más demagogia, no más promesas incumplibles, no más deshonestidad.


Si hay que definirse, hagámoslo hoy: la soberanía reside en el pueblo, como dice la Constitución que acaba de cumplir 95 años. ¡Recuperémosla!
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lunes, enero 02, 2012

Flamante 2012




Fuente: malcomallison.lamula.pe



Por Rogelio Ríos Herrán


Recién desempacado, brillando de limpio y oliendo a nuevecito, llega el 2012 con ese aire de renovación personal y profesional al que tan afectos somos los mexicanos, pues nunca perdemos la esperanza de que a nuestras vidas lleguen segundas oportunidades y nuevos comienzos a partir de un borrón y cuenta nueva.


A contracorriente de esta sensación, sin embargo, los augurios que nos vienen de fuera del país no son alentadores para la economía si nos atenemos a los discursos de fin de año de dirigentes como Ángela Merkel, de Alemania, y Nicolás Sarkozy, de Francia, quienes en pocas palabras han advertido a sus ciudadanos que el 2012 será nada menos que un año crítico para el futuro de la Unión Europea y de mayores sacrificios para sus ciudadanos.


“Europa atraviesa ahora una de las pruebas de solidez más difíciles en décadas”, dijo la canciller alemana en su mensaje de Año Nuevo, y agregó: “pueden estar seguros de que haré todo lo posible para reforzar el euro. Pero ello sólo será posible si Europa aprende la lección de los errores del pasado. Una de estas lecciones es que la moneda común sólo tendrá éxito si cooperamos más en Europa”.


Por su parte, Sarkozy calificó a la actual como la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, la cual seguirá a través del 2012 y requerirá del estoicismo de los franceses.


“Sé que la vida de muchos de ustedes”, expresó el Presidente francés, “ya desafiada por dos años difíciles, ha sido puesta a prueba una vez más. Están acabando el año más preocupados por ustedes mismos y por sus hijos”.


Remató Sarkozy diciendo que “la única forma de conservar nuestra soberanía, de controlar nuestro destino es elegir… la ruta de reformas estructurales en vez de la de acciones impulsivas que sólo suman confusión y caos sin restaurar la confianza”.


“Solidez a prueba” y “estoicismo” son los temas recurrentes de los líderes alemanes y franceses que gobiernan en los dos pilares de la Unión Europea. Para los mexicanos es crucial seguir de cerca los acontecimientos en Europa y las vicisitudes del euro porque ahí, en ese territorio históricamente tan ligado a México, están en juego también las posibilidades de recuperación económica de la maltrecha economía mexicana.


Ni siquiera Estados Unidos con su poderosa economía podría resistir indemne una crisis europea que llegara al punto de acabar con el euro como moneda común, y con ella, hacer añicos el proyecto de la integración europea. En Washington saben muy bien las implicaciones de un posible derrumbe europeo y están haciendo todo lo posible por intervenir para que eso no ocurra, pues las repercusiones serían incalculables.


“Sin duda, vendrán muchos más cambios en 2012… confío en que tenemos lo que se necesita para afrontar ese cambio y salir incluso más fuertes, para hacer crecer nuestra economía, crear más empleos y revigorizar a la clase media”, expresó el Presidente norteamericano en su mensaje del 31 de diciembre con un ojo puesto al otro lado del Atlántico.


En su respectivo mensaje, el Presidente Felipe Calderón se limitó a refrendar su política de combate frontal a la delincuencia organizada y a mantener a la seguridad pública como la prioridad de sus acciones de gobierno. No hubo mayor atención al panorama internacional y a las crisis económicas que amenazan con afectar a México, y sólo se limitó a decir que “la tarea del Gobierno es garantizar las condiciones para que los proyectos de cada familia se cumplan”.


A pesar del gran contraste entre los discursos de los líderes europeos y norteamericanos con su énfasis en la crisis económica, y el del Presidente mexicano con su enfoque hacia la seguridad, bien haríamos los ciudadanos y empresarios mexicanos en no perder de vista a Europa y su año crítico, y en no dejar que el tema económico siga en segundo plano atrás del de la seguridad en México, pues nuestro destino va ligado irremediablemente al del vecino del norte y al de los vecinos al otro lado del Atlántico.


No habrá recuperación económica mexicana si la economía de Estados Unidos no se reactiva; y no habrá reactivación económica norteamericana si Europa no se recupera y, al contrario, se agudiza su crisis.


Pero, a pesar de todo, mantengamos el optimismo: ¡Feliz Año Nuevo 2012!

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martes, noviembre 15, 2011

¿Qué hacer para crecer?



Fuente de la fotografía: Inovablog


Por Rogelio Ríos Herrán


La pregunta que formulo en el título del artículo es precisamente la que dio vida al suplemento especial “México. ¿Qué hacer para crecer?” publicado por Grupo Reforma el lunes 8 de noviembre, una sintética y aguda radiografía de los problemas y oportunidades de nuestro país, justo cuando termina la primera década del siglo 21.


Que se vaya a considerar la actual como otra década perdida más para la economía y la sociedad mexicana, eso está por verse. Lo que está fuera de duda es nuestra urgente necesidad de superar las trabas y obstáculos “estructurales”, como dicen los economistas, que atan a la productividad y a la innovación, según los expertos que colaboran el suplemento.


Tomando la definición de “innovación” que maneja la OCDE como “la implementación de un producto, proceso o práctica de negocio que lleve a una transformación”, la investigadora del CIDE Luz María de la Mora concluye que lo que tienen en común los países de alto desarrollo económico es que implementan políticas de Estado que promueven recursos e incentivos para que los empresarios tomen riesgos.


No es el caso de México, por cierto, salvo algunas áreas productivas que sí reciben esos recursos e incentivos, pero en escala insuficiente para tener un impacto profundo y prolongado.


Por eso ella aboga por ubicar a la innovación en el centro de una política de fortalecimiento del sector productivo y del desarrollo nacional, cosa que no existe hoy al no ser, en los hechos, considerada la innovación como “una variable estratégica que debe ser prioritaria en las políticas de desarrollo”, de acuerdo a la CEPAL.


Roberto Newell, del Instituto Mexicano para la Competitividad, por su parte, no se anda por la ramas y expresa que para que la productividad laboral vuelva a crecer se necesita vencer una serie de obstáculos políticos que ponen en el camino “los actores a los cuales no les conviene que cambien las cosas”.


¿Tomar riesgos? ¿Innovar y elevar la productividad? Estoy totalmente de acuerdo con Mora y Newell, pero el horno de la mediana y pequeña empresa, por ejemplo, que constituyen el grueso de las empresas mexicanas, no está para esos bollos.


A los factores de fondo, los vicios añejos de la economía mexicana improductiva y protegida durante décadas, a la obesidad de las burocracias públicas, a la corrupción y los “moches”, a los sindicatos charros, ahora se suman la inseguridad pública y los latigazos de las crisis financieras internacionales o las depresiones económicas en Estados Unidos para inhibir al espíritu empresarial mexicano.


Tengo años que casi no he escuchado hablar a jóvenes universitarios o ya graduados de su impulso por crear un negocio, de emprender por su cuenta. Se suman al mercado laboral en busca de un empleo ideal que no existe en la realidad, con un cheque quincenal seguro y prestaciones, cuando las hay.


Volteo a ver empresas de todos tamaños, colores y sabores, y predomina en ellas la actitud ya no de buscar expandirse y “tomar riesgos”, sino de mantenerse a flote haciendo lo que han hecho siempre de la misma manera en que les ha funcionado medianamente: más vale malo por conocido que bueno por conocer.


La otra cara de la innovación y la productividad es la de las personas y sus actitudes y mentalidades. Generaciones enteras de mexicanos, asediados por crisis y devaluaciones mortíferas, han visto acallados sus impulsos naturales por innovar y hacer mejor las cosas arriesgando en el camino perder un poco en aras de ganar mucho más.


Parece como si esas leyendas empresariales de antaño, tan distantes ya, hubieran ocurrido en otro planeta, no en Monterrey y en México. Abrir un negocio hoy, tomar riesgos hoy, invertir en Investigación y Desarrollo hoy, ser empresario hoy es, para la mayoría, como practicar un deporte extremo en el que se puede perder todo sin tener siquiera un premio a la vista.


¿Qué hacer para crecer? Innovar, producir mejor, trabajar más, y quejarse menos. Pero sobre todo sacudirse las telarañas mentales que a personas y organizaciones atrapa en las redes del conformismo porque, como concluye Luz María de la Mora, “la innovación puede ser una buena apuesta”, a lo cual agrego de mi parte: es la única apuesta para las organizaciones y las personas.

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lunes, octubre 24, 2011

GRECIA, LA CUNA



Por ROGELIO RÍOS HERRÁN

Por esas ironías de la Historia que la mantienen siempre como un imán fascinante de observar y una fuente de lecciones para los hombres de todas las épocas y ubicaciones, la Grecia de hoy, la cuna de la civilización que da forma a la cultura occidental como tal, puede empezar a ser la tumba de la noción de una “unión europea”.

El ideal de una Europa unida en torno a la arquitectura institucional que da forma a la actual Unión Europea, y que naciera con la Comunidad del Carbón y del Acero a mediados del siglo pasado, se ve amenazado hoy por la inminencia de una suspensión de pagos del Gobierno griego, endeudado a más no poder, y que daría al traste con el euro y la concepción de una zona económica común que dé soporte a la unión política.

Si no todos los pueblos pueden vivir y prosperar política y económicamente bajo el paraguas europeo, entonces, ha llegado el momento de revisar a fondo no sólo los tratados sobre los que sustenta la UE, sino la noción misma de la unión de pueblos y economías europeas.

Acciones y medidas urgentes se están tomando en el seno de la UE respecto a Grecia, se arma un rescate que es como una de esas medicinas tan fuertes que pueden matar al paciente, en vez de curarlo; se quiere evitar a toda costa, y por sobre el terrible sacrificio impuesto al pueblo griego, una suspensión de pagos que detonaría la mayor crisis financiera de la Europa contemporánea. ¿Será posible evitar esa crisis sin tener que revisar los cimientos de la casa europea?

No hay una respuesta certera a tal interrogante. Las calles de Atenas ya se han incendiado con protestas violentas, la exhausta economía griega no da para más, su gobierno luce empequeñecido e impotente para manejar por sí mismo el tema de la deuda griega, y, por si fuera poco, posibles crisis de deuda aguardan en otros países europeos, prestas a saltar a la menor oportunidad.

Qué lejos se ve hoy el sueño europeo de un solo continente, una sola moneda, e instituciones e ideales comunes a la gran diversidad social europea. Qué terrible golpe se asesta no sólo a Europa, sino a la América Latina toda que ha visto durante décadas con asombro y envidia cómo el sueño de la integración europea se materializaba ante sus ojos, y cómo se ponía en evidencia el contraste de tal esfuerzo con los fracasos de la integración latinoamericana.

Todo eso está en peligro de derrumbarse. No quisiera bajo ningún motivo que Grecia fuera expulsada de la zona euro, o en extremo de la propia UE, como se expulsa al animal enfermo de la manada para que no obstruya su marcha. Si Grecia no cabe en la UE, entonces, todo el experimento de integración, no obstante lo avanzado que está después de seis décadas de su inicio, carecería de sentido al empezar a restar en vez de sumar países al seno de la gran cultura europea.

Que no sea la cuna de la civilización occidental la tumba de la Unión Europea.

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jueves, octubre 06, 2011

CEO en blue jeans


 
Por Rogelio Ríos Herrán

Luces y sombras, amores y odios, concita la figura de Steve Jobs ante el anuncio de su deceso lamentable que ha llenado de nostalgia a quienes ya lo extrañan como símbolo del genio de nuestra época.


Un CEO en blue jeans, tenis y T-shirt, completamente casual aun en su mundo corporativo, rompió desde hace mucho -con su pelo largo juvenil, su estilo fuera de moldes, y su enérgica conducción de proyectos y pasión por el detalle- el estereotipo tradicional y predominante del hombre de negocios ortodoxo, formal y asesino de la creatividad y el impulso innovador.


Jobs hizo pedazos esa parte de la cultura de negocios que parecía inamovible. Andar en tenis presentando nuevos productos no era algo visto antes en el mundo del big business. No es simplemente algo anecdótico que se pueda explicar con un “él podía hacer eso porque era el jefe”. Era mucho más que eso. Se trataba de una propuesta, de una declaración al público sobre la necesidad de no fijarse en las formas, las apariencias, sino en la sustancia y el fondo de las cosas y las personas.


Ver en sus últimos años a Jobs sin corbata era realmente refrescante, abría ventanas, como sus iphones y macs, a mundos distintos en donde las prioridades eran otras más allá de andar vestido o no de una forma determinada.


En esos toques se percibía el genio de Steve, no sólo en su capacidad inventiva, en sus habilidades para transformar o proponer productos y servicios que nos han cambiado la vida cotidiana, ese nivel al que sólo unos elegidos, desde Jesucristo y Buda, han podido llegar.

La imagen que manejó en los últimos años –y su semblante de hombre que lucha y vive con una enfermedad crónica- nos transmitió lo que en su alma abrevaba como un gusto por la vida manifestado en la creatividad sin ataduras y la convicción de que las personas y las cosas, la creación entera, valen por lo que en ellas hay de bueno y valioso para la comunidad, no por sus vestimentas y apariencias.


Un CEO en blue jeans, un George Harrison corporativo, Steve Jobs, descansa hoy en paz.


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lunes, octubre 03, 2011

Sobre la razón humana




Pablo Latapí Sarre
 

Por Rogelio Ríos Herrán

Un hombre sabio, un ser humano inteligente, un observador generoso de la vida fue Pablo Latapí, quien al final de su existencia tuvo la entereza y la energía de legarnos en un libro, según sus propias palabras, sus “pensamientos, vivencias y testimonios”. Rico en temas y pleno de serenidad y convicción por su labor educativa, por su amor a la investigación académica y a la difusión de las ideas, les comparto tan sólo un párrafo que nos mueve a reflexionar profundamente sobre lo que somos y lo que significamos en el universo:


Sobre la razón humana “comprobamos de muchas maneras que ésta es limitada, que existen realidades cuya comprensión nos rebasa y que ‘ni siquiera podemos sospechar’ cómo pueden ser sorprendidas. Es lo que califico, con todo rigor epistemológico, como ‘misterio’; afirmo que hay otro orden o nivel de realidad y, a la vez, afirmo que ese orden nos es inaccesible. ‘Misterio’ es para mí, por ejemplo, la muerte, mi origen, mi destino, mi existencia posterior, el porqué de mi libertad, etc. En suma, muchas realidades para las cuales mi razón es insuficiente. Suelo pensar que nos aflige una ‘asimetría existencial’: tenemos la capacidad para plantearnos preguntas, pero no tenemos la capacidad de responderlas.


Hoy en día no es popular aceptar que existen misterios y llamarlos con esta palabra; algunos aceptan el misterio como un recurso fácil de nuestra incapacidad ante lo que ‘todavía’ la ciencia no ha descifrado. Para mí, en cambio, el misterio es esencial al ser humano, y no podemos educarnos a nosotros mismos ni educar a otros si no lo aceptamos como una categoría epistemológica rigurosa”.


Fuente: Finale Prestissimo. Pensamientos, vivencias y testimonios. México: Fondo de Cultura Económica, 2009.

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JUGAR CON LA HISTORIA

Sheinbaum demuestra, como su antecesor López Obrador, un rasgo de personalidad preocupante: la arrogancia de nombrar a discreción los lugare...