miércoles, febrero 18, 2026

Marco Rubio alecciona a Europa

Rubio es quizá el mejor orador en el gabinete del presidente Trump: no se enreda con las palabras, sí tiene idea de lo que está diciendo y elabora sus argumentos con buena cohesión durante su mensaje.

Por Rogelio Ríos Herrán


Entre los fundamentos de la fundación del proyecto comunitario que desembocó en la actual Unión Europea, destaca indudablemente el de la cesión de soberanía nacional en favor de una soberanía comunitaria que dio paso a la creación no sólo de un mercado común, sino de una gobernanza común ubicada por encima de las fronteras nacionales.

En un ejercicio de imaginación, si Estados Unidos fuera un estado nacional más con membresía en la Unión Europea y sujeto a sus normas, órganos de gobierno y tribunales comunitarios, no hubiera sufrido el deterioro político e institucional que hoy vive derivado de sucesivos cambios de gobierno que, sin supervisión externa alguna, debilitaron su democracia.

Sujeto a la posibilidad de sanciones comunitarias, sus políticas económicas y comerciales tendrían que haberse ceñido al marco regulatorio común que comparten los países miembros.

A cambio de ello, Estados Unidos se habría beneficiado del mercado común, los fondos comunitarios, los espacios de libre circulación de personas y mercancías, y no sufriría el sentimiento inexplicable de sentirse un pueblo excepcional en el mundo.

Todo esto vino a mi mente mientras leía y escuchaba el discurso de Marco Rubio, Secretario de Estado norteamericano, durante su presentación en la Conferencia de Seguridad de Múnich el 14 de febrero.

Rubio es quizá el mejor orador en el gabinete del presidente Trump: no se enreda con las palabras, sí tiene idea de lo que está diciendo y elabora sus argumentos con buena cohesión durante su mensaje.

El tono tranquilizador de su “speech” fue bien recibido por el público europeo en un momento en que se viven tensiones fuertes en el seno de la OTAN (por el asunto de Groenlandia) y por el choque de visiones entre el actual gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea en temas comerciales y los relativos a la guerra de agresión rusa a Ucrania.

“Hoy estoy aquí para dejar claro que Estados Unidos está trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad y que, una vez más, queremos hacerlo junto a ustedes, nuestros queridos aliados y nuestros amigos más antiguos… queremos hacerlo junto a ustedes, con una Europa orgullosa de su patrimonio y de su historia”, expresó Rubio al final de su discurso.

Al empezar a leer su texto, sin embargo, sus referencias  a la “cesión de soberanía” como un error o, por otra parte, al “orden internacional basado en las normas” y al “derecho internacional” como equivocaciones históricas, me dejaron sorprendido.

Rubio trató de elaborar en esos términos las posiciones del presidente Trump en su política exterior multilateral y en la enfocada a Europa, pero fue la parte de su oratoria en la que pisó terreno pantanoso.

¿Por qué habría de insinuar el representante diplomático de más alto nivel de Estados Unidos que la vía a la prosperidad conjunta de su país y sus aliados europeos no es el multilateralismo (ONU), ni un proyecto comunitario (Unión Europea), sino la recuperación de la primacía de la soberanía nacional?

Al secretario Rubio le faltó quizá asesoría en los temas históricos -y algunas buenas lecturas- antes de ir a Munich aleccionar a los europeos sobre que ha llegado la hora, en el reloj de Washington, de tirar más de 70 años de historia comunitaria europea por la borda.

Veamos:


  1. Las Naciones Unidas siguen teniendo un enorme potencial para ser una herramienta de bien en el mundo. Pero no podemos ignorar que hoy en día, en los asuntos más importantes que se nos plantean, no tienen respuestas y prácticamente no han desempeñado ningún papel”.

  2. “Ya no podemos anteponer el llamado orden mundial a los intereses viales de nuestros pueblos y nuestras naciones. No necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos, ni desmantelar las instituciones mundiales del antiguo orden internacional que construímos juntos. Pero hay que reformarlas. Hay que reconstruirlas.”

  3. “No podemos seguir permitiendo que aquellos que amenazan de forma descarada y abierta a nuestros ciudadanos y ponen en peligro nuestra estabilidad global se escuden tras las abstracciones del derecho internacional que ellos mismos infringen habitualmente.”

  4. “Este es el camino que han emprendido el presidente Trump y Estados Unidos. Es el camino al que pedimos que se unan aquí en Europa.”


Una cosa que se agradece a Marco Rubio es su claridad de intenciones: es Europa la que debe unirse al camino de Estados Unidos, para lo cual debe deshacerse de “la abstracción del derecho internacional” y dejar de “anteponer el llamado orden mundial a los intereses de nuestros pueblos”.

Es un precio muy alto, en mi opinión, el que demanda Washington a los aliados europeos.

¿Cómo va a responder Europa a la propuesta política de Rubio?







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