México está a las puertas de una regresión política profunda si se aprueba esta reforma electoral morenista. Mientras tanto, para mejor distracción del “pueblo”, ¡ahí viene la Copa Mundial FIFA 2026! ¿Llegará la Selección Nacional al quinto partido bajo un gobierno morenista?
Por Rogelio Ríos Herrán
Desde hace años, he observado con preocupación que en la gestión pública las respuestas dadas a los problemas del día a día no derivan en soluciones definitivas.
Coloquialmente, a esto se le conoce en México como “patear el bote”, es decir, encontrar un remedio temporal a los problemas y empujarlos más adelante para que los herede el sucesor en el cargo.
Es un mal a nivel federal, estatal y municipal, y es transversal a todos los partidos políticos y “fuerzas vivas” de la nación, como se les denominaba en la era priista, de la cual provienen la inmensa mayoría de los morenistas de hoy, incluyendo a López Obrador.
En cada época y a todos los niveles, a las soluciones temporales se les justificaba con verborrea ideológica pomposa, justiciera y reivindicativa.
Los mitos de la Revolución Mexicana y la Cuarta Transformación sirven para dar una perspectiva épica a decisiones mal tomadas -y peor fundamentadas- de políticas públicas e iniciativas de leyes como las reformas morenistas.
La iniciativa de ley de reforma electoral morenista enviada al Congreso de la Unión por la presidencia de la república, por ejemplo, incluye la mitificación de la historia política reciente de México para fines de retención permanente del poder.
Van algunos ejemplos de los excesos retóricos en la exposición de motivos:
“La transformación institucional del sistema político electoral actual debe comprenderse como parte de la evolución normativa, política y estructural de las instituciones públicas, orientada al perfeccionamiento de la democracia y al fortalecimiento de la soberanía popular como fundamento del orden jurídico nacional.”
“La evolución del sistema político y electoral mexicano ha sido el resultado de procesos históricos que han buscado colocar al pueblo como eje de legitimidad del poder público, bajo principios de legalidad, honestidad (no es broma, así viene en el texto), austeridad republicana y responsabilidad institucional.”
“Ha sido largo el camino por consolidar la democracia en México… Los escandalosos fraudes de 1988, 2006 y 2012 son parte de esta historia accidentada de transición a la democracia en México. A pesar del espíritu autoritario del régimen y de la represión, las fuerzas verdaderamente democráticas perseveraron. México tardó 40 años en llegar a la democracia, incluso se estableció una alternancia que fue en realidad una simulación democrática”.
“La Cuarta Transformación nace de los anhelos de las luchas del pueblo. Hemos aprendido que no hay democracia verdadera sin justicia social, poniendo los valores humanistas y de desarrollo social como pilares de la transformación.”
Es suficiente verborrea. La distorsión de la perspectiva histórica es evidente y suficientemente manipulada para llegar a la inevitable conclusión de que la Cuarta Transformación es el fin de la historia de México, la culminación de la democracia y la llegada al cielo de la justicia social. No más patear el bote, sino robárselo.
Los detalles técnicos de las modificaciones y revisiones de las instituciones, leyes y procesos electorales contenidos en la reforma electoral son incomprensibles para la mayoría de los mexicanos.
Para ellos, los ciudadanos de a pie que no entienden de técnica electoral, con tirarles un rollo mareador de la historia de la democracia mexicana revisada por los morenistas es más que suficiente.
¿A quién en su sano juicio se le ocurriría oponerse a la justicia social y al Humanismo Mexicano?
La trampa retórica morenista está lista y puesta en su lugar. Los cazadores de Palacio Nacional aguardan a sus presas.
México está a las puertas de una regresión política profunda si se aprueba esta reforma electoral morenista.
Mientras tanto, para mejor distracción del “pueblo”, ¡ahí viene la Copa Mundial FIFA 2026!
¿Llegará la Selección Nacional al quinto partido bajo un gobierno morenista?
Mejor patear el balón, que patear el bote.