domingo, abril 14, 2019

Parroquiales vs. Globalistas


De raid, la vida en la mochila y la guitarra.
Fuente: Google.com


Por Rogelio Ríos Herrán

“Cuando le dije a mi padre que me iba a echar a volar…”

Alberto Cortez

A Colmecas 81, mis globalistas favoritos

Desde hace tiempo, observo entre los mexicanos una marcada tendencia a expresar opiniones y tomar posturas con base a qué tanto alcanzan a ver del mundo: los de mirada corta (parroquiales) que se aferran a su terruño, sus fronteras definidas y a la raíz de sus ancestros; los de mirada larga (globalistas) que ven mucho más allá del suelo donde nacieron y anhelan hacer suyo el mundo entero, sí, literalmente el mundo en su totalidad.

Parroquiales

Despiden los parroquiales al hermano aventurero que se lanza al camino para explorar el mundo, ellos son los que guardan la tierra natal, la casa paterna, las fotografías y cartas de los antepasados. Ellos son los que se quedan, las raíces de sus pueblos y comunidades, los amigos a los que el globalista regresa de vez en vez a tocar el terruño nada más para emprender de nuevo el viaje. La solidez de su suelo nativo y de su Patria son como de roca, no las agrieta nada. Recelan del mundo externo, desconfían de todo lo que hay más allá de sus fronteras inmediatas. Para ellos, el paisaje conocido, el lenguaje propio, las costumbres y tradiciones, las tortillas y guisos de toda la vida son su baluarte contra todo lo que el resto del mundo tiene de amenazante. Más que oportunidades del exterior, perciben amenazas; se los dice su instinto que nunca falla. Se lamentan de que, desde dentro de sus comunidades, son la pérdida del sentimiento patriótico, del fervor religioso y de la educación cívica las que erosionan poco a poco su forma de vida tradicional. Están convencidos de que “Cómo México no hay dos” y cantan el Corrido de Monterrey, el Corrido de Chihuahua, Sonora Querida, Tabasco es un Edén y Caminos de Guanajuato, o el que aplique según el caso, como sus verdaderos himnos nacionales. Gracias a ellos se mantienen las tradiciones mexicanas: la machaca con huevo, las tortillas de harina, la carne zaraza, los tamales y la cochinita pibil y abundantes libaciones de tequilas y mezcales. Gracias a ellos, nuestros ancestros aún reciben cada domingo flores en sus tumbas y son recordados puntualmente cada Día de Muertos. Usan sus iPhones, sí, pero para ayudarse a resguardar su mundo local contra las amenazas globales. Son los pilares de nuestras comunidades, sin ellos no habría Patria tal como hoy la conocemos y debemos agradecerles por ello.

Globalistas

¡Ah! Los globalistas, mi tribu preferida. Son los trotamundos, los “pata de chucho” que no se pueden quedar quietos en un mismo lugar por mucho tiempo. Nómadas existenciales como son, las tradiciones los ahogan, el patriotismo es una camisa que les queda apretada, la Patria (sí, la quieren tanto como sus hermanos parroquiales, pero con amor de caminante) no es la Dama regañona que los sujeta, sino un papel que llevan en el bolsillo mientras recorren en aventón el camino de México hasta Argentina. Son mexicanos, son patriotas, pero juegan en un equipo diferente a los sedentarios: son, quieren ser, sueñan con el mexicano universal. Cuando vuelven a su terruño, traen noticias e historias del mundo externo, fascinan a sus hermanos y amigos sedentarios que casi nunca salen de su pueblo con historias y anécdotas sin fin con las que les dicen que allá, atravesando las fronteras, hay gente de carne y hueso como uno, samaritanos y villanos como en todos lados, idiomas, tradiciones, cocinas y canciones tan viejas y venerables como las nuestras, y muchas formas de imaginarse a Dios y vivir la vida. Cantan “no soy de aquí ni soy de allá”, como Alberto Cortez o “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, como Serrat. Disfrutan el privilegio de ser mexicanos mientras se toman un tequila en Roma, Teherán o Seúl, en cualquier parte del mundo en donde reciben bien a los mexicanos, lo cual es decir en todo el mundo. Los globalistas aman el camino tanto como a sus parejas de vida (o quizá un poco más), para ellos Jesucristo fue el gran globalista de pelo largo e ideas universales, no temen a lo que hay más allá del territorio conocido, son los Magallanes del siglo 21 y, a la manera del navegante portugués, le dan la vuelta al globo terráqueo con un mensaje inconfundible: aquí estamos, venimos de México, somos del Mundo, vivamos en paz.

Lo mejor de la existencia de parroquiales y globalistas (tome su bando si usted gusta, estimado lector) es que, contra lo que pudiera pensarse, ambos se necesitan y se atraen para darle sentido a sus existencias: sin los sedentarios no habría hogar ni Patria a donde regresar; sin los nómadas no habría mundo a donde ir ni nadie que disipara los temores y miedos de los sedentarios. Son La Cigarra y La Hormiga, pero en buena onda (“estamos pisteando tranquilos”, como dirían los sinaloenses) y sin moraleja incómoda. Como el regreso del hijo pródigo que nos cuenta la Biblia, el retorno del globalista es ansiado por el sedentario, por sus padres cariñosos que echan la casa por la ventana cuando lo reciben, por sus hermanos alborotados que siempre lo esperan. Sin los que se quedan, el que se va no tendría adónde volver; sin el que se va, el que se queda se marchitaría de encierro, tristeza y aislamiento. Se rompería el orden universal de las cosas sin el Ying y el Yang de los taoístas.

El camino llama al viaje; el hogar espera el retorno. Vivir es irse, pero también quedarse. Es mi idea de Dios.

   

jueves, abril 11, 2019

Mérida: ¡a escena!


Sede de la US Chamber of Commerce, Washington, DC
Fuente: Google.com
Por Rogelio Ríos Herrán

Si nos quedamos solamente con los trascendidos de algunos columnistas y del gossip político mexicanos, parecería que la reunión del 11 y 12 de abril en Mérida, Yucatán, a la que acuden empresarios y funcionarios estadounidenses y mexicanos, es una movida más en el ajedrez político mexicano para resaltar la figura de Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores.

Pero no es así, el fondo del evento es mucho mayor. Son la US Chamber of Commerce y su US-Mexico CEO Dialogue las organizaciones que convocan a la reunión, en la cual una veintena de CEOs de empresas americanas de alto nivel escucharán lo que los funcionarios mexicanos (El Presidente López Obrador, Marcelo Ebrard, Graciela Márquez, Olga Sánchez, Alfonso Romo, etc) les dirán en sus comparecencias. Es decir, son ellos quienes ponen el escenario; es a los mexicanos a quienes toca aprovecharlo y salir a escena.

No es una reunión de un elitista grupo de grandes empresarios americanos, sino lo que está detrás de ellos: la US Chamber of Commerce (www.uschamber.com) es la organización de negocios más grande del mundo con unos 3 millones de afiliados entre pequeños, medianos y grandes empresarios y agrupa a cámaras de comercio locales y asociaciones de industriales en Estados Unidos.

Además, desde febrero pasado la US Chamber lanzó, en conjunto con 200 empresas y asociaciones en Estados Unidos su UMSCA Coalition (www.umscacoalition.org) cuyo objetivo es influir en el Congreso de Estados Unidos para la aprobación del T-MEC, cuya deliberación está en curso.

Nada más para tener presente por qué los americanos se toman el trabajo de ir a Mérida y armar un foro: México y Canadá son los dos principales destinos para las exportaciones de más de 120 mil empresas pequeñas y medianas estadounidenses. 
Las manufacturas estadounidenses que se exportan a México y Canadá apoyan a unos 2 millones de empleos de hombres y mujeres de más de 43 mil firmas manufactureras en Estados Unidos. Casi un tercio de las exportaciones agrícolas de USA tienen como destino a México y Canadá.

Así que no, lo de Mérida no es un numerito armado en función de intrigas palaciegas en México para impulsar a alguien en el Gabinete. Es, en este momento, un evento crucial para definir -de una vez por todas- el tono de las relaciones económicas de México y Estados Unidos directamente con los empresarios estadounidenses, es decir, con quienes toman las decisiones sobre las grandes inversiones.
Wilbur Ross, Secretario de Comercio de Estados Unidos
Fuente: Google.com
Por supuesto que la presentación de Marcelo Ebrard es esperada con especial atención por los CEOs y funcionarios americanos, pues acudirá nada menos que Wilbur Ross, Secretario de Comercio de Estados Unidos, entre los presentes. La responsabilidad de Ebrard como Secretario de Relaciones Exteriores lo coloca como una de las figuras principales del evento.

Lleva Marcelo en sus alforjas el respaldo de un cuerpo de funcionarios experimentado, de elevada formación y experiencia profesional tanto en la Cancillería como en el Servicio Exterior Mexicano, en donde observarán seguramente con ansiedad su presentación, las de los otros funcionarios mexicanos y los comentarios de los CEOs que incidirán en sus tareas diplomáticas.

Cualquier comediante experimentado le dirá a usted que el Stand Up es quizá el tipo de presentación más complicado: solitario en el escenario, frente a un mar de parroquianos que son viejos lobos de mar y a los que no se les puede decir un chiste malo porque rechiflan y te botan, hay que sacar la casta para convencer y ser aplaudido.

¿Será muy diferente en el Stand Up político? No lo sé, pero a mí me revolotearían mariposas en el estómago de saber que en unos minutos más me darán el grito de “¡A escena!”, sobre todo si al colega que me preceda, como se dice coloquialmente, le fue como en feria; pero no dudaría en salir e intentarlo.

Bromas y gossip político aparte, si hay momentos en que los funcionarios mexicanos necesitan apoyo es en eventos como los del US Mexico CEO Dialogue en Mérida. El 2024 está muy lejano, la chamba hay que sacarla ahora o no habrá futuro alguno que disputar.

En un foro de tan alto nivel hay que portarse a la altura. Señores funcionarios, el escenario les espera y el público ya está impaciente porque arranque la función: ¡Última llamada!






martes, abril 02, 2019

Apodaca de golpe

Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PITT), Apodaca, México.
Fuente. Google.com

Por Rogelio Ríos Herrán

Fue de lo más refrescante ir al sábado 30 de marzo por la tarde a la conmemoración del 168 aniversario del Municipio de Apodaca, invitado para atestiguar la sesión solemne del Cabildo en la que, además, se entregó la Medalla al Mérito Cívico Moisés Sáenz Garza 2019, ilustre profesor apodaquense.

Para mí, fue una oportunidad de asomarme a un pedazo de historia nuevoleonesa, pues se rememoró en boca del Alcalde (César González Garza) el origen de estas “mercedes” alrededor de un ojo de agua que obtuvo Gaspar Castaño de Sosa, de donde surgió el mestizaje que formó a México, pero en particular, al Noreste mexicano.

Siglos después, lo dijo bien el Alcalde, Apodaca se ha transformado -no sin problemas- en lo que con orgullo los apodaquenses denominan “la capital industrial de Nuevo León”. Acompañado de mis amigos coreanos Byung Lim, Kevin Lee y Rubén Kim (Instituto de Política y Economía Corea-México), no pude dejar de pensar que está en vías de ser un municipio con tintes cosmopolitas.
Celebración 168 aniversario de Apodaca.
Recibió la medalla al Ciudadano Distinguido Don Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, coahuilense de nacimiento, apodaquense por devoción y buen amigo; por otro, se reconoció con la medalla “Profesor Moisés Sáenz Garza” la excelente labor que al frente de la Casa Hogar Alabastro de Amor Thelma, A.C., desarrollan Gerardo y Adriana dando un hogar, alimentación y cuidados médicos a adultos mayores de Apodaca y municipios circunvecinos.

El Cabildo les informó, por voz del Alcalde, que recibirán apoyos del Municipio en la forma de un terreno para una nueva sede y recursos por 3 millones de pesos para su construcción. La noble labor de Alabastro de Amor seguirá adelante.

Entre los honores a la Bandera, las sabias palabras de Catón, su buen humor, y la emoción de todos por el mensaje de Adriana en agradecimiento por la medalla y el apoyo recibidos, y en medio de un cielo nublado que amenazaba con caernos encima en cualquier momento, sentí de golpe a Apodaca: no estoy solamente de visita por aquí, los apodaquenses me hicieron sentir como uno más de ellos. Son parte del Nuevo León en el que sigo creyendo, el de la gente de abajo que no se da por vencida en la batalla diaria por ganarse el pan, que lucha contra muchas adversidades y aún le quedan ganas de fiesta y celebración cuando hay oportunidad.

Mientras transcurría el evento, recordé a un buen amigo apodaquense, Sergio Javier García Zapata, quien un día sí y otro también da gracias a Dios por las bendiciones recibidas, como hombre bien nacido, pero también por ser de Apodaca, tierra de la que siempre habla con orgullo.

Ya se transformó tu tierra, Sergio Javier: creció mucho, se industrializó, se formaron nuevas colonias, llegaron los coreanos (apodaquenses por adopción, como decimos en México), aparecieron el tráfico y los embotellamientos, la inseguridad, y ya no veo, como antes, vacas pastando tranquilamente en terrenos en breña.
Kevin Lee, Alcalde César Garza 
y el autor.

Ese crecimiento exige a las autoridades municipales que se esfuercen al máximo en su tarea, que cumplan con sus responsabilidades y estén a la altura del reto. Creo que el Alcalde César y su equipo lo tienen bien claro.

Sobre todo exige a los propios ciudadanos apodaquenses que cuiden su tierra, reconozcan a sus paisanos que hacen obras buenas y no despeguen el ojo crítico de lo que hacen sus gobernantes.

Apodaca, así de golpe como me sucedió a mí, se ganará su lugar en Nuevo León, en Corea del Sur (Fara-Fara con K-Pop) y en el resto del mundo. Todo es que sigan adelante.

rogelio.rios60@gmail.com

domingo, marzo 31, 2019

España: las trampas del pensamiento


Paelleros mexicanos en Festival de la Paella, Club Mundet, CDMX, puente con España.
Fuente: Google.com

Por Rogelio Ríos Herrán
¿Por qué tengo que dedicarle tiempo, esfuerzo, desgaste emocional e intelectual a cuestiones que, por mucho, no son, en mi opinión, las más importantes en la agenda pública?
¿Por qué consume a la opinión pública mexicana en estos días la cuestión de la carta del Presidente López Obrador al Rey de España sobre sucesos de hace 500 años?
Se habla más de eso que de los problemas urgentes de hoy: las consecuencias negativas de la cancelación del Aeropuerto en Texcoco que padeceremos por mucho tiempo, la posible degradación de la deuda soberana mexicana, las amenazas y hostilidad abiertas del Presidente Trump hacia México, la revisión del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos, la CNTE y su bloqueo al Congreso de la Unión, y un largo etcétera.
No me atribuyo, por supuesto, la capacidad de decidir por mi cuenta qué es o no lo importante para los demás. Lo que no acepto es que se me imponga una agenda pública en donde las prioridades de los gobernantes en turno y de sus “ideólogos” (de alguna manera hay que llamarlos) parecen enfocadas a cuestiones específicas que no son relevantes en el momento actual, aunque por sí mismas sean temas fascinantes para historiadores, literatos y personas en general, como lo son la Conquista y la época colonial (la Nueva España) en México.
Por eso no me había agregado a la discusión pública sobre ese tema, uno que me fascina y del cual aprecio su importancia, pero que planteado ahora y desde el Gobierno, además del manejo mediático y diplomático que ha tenido hasta el momento, es irrelevante para “el interés nacional”, por usar ese concepto tan preciado por muchos.
Filósofos y literatos, además de académicos y pensadores, nos ayudan a pensar con claridad, discernir entre los problemas y asuntos bajo nuestra atención y, sobre todo, a argumentar con elegancia y mantener una mente abierta a las opiniones de los demás y advertir los errores cometidos.
No sucede así cuando desde “la esfera del poder” (otra noción tan preciada) se elaboran conceptos y argumentaciones que derivan en decisiones que al gran público le parecen inexplicables: ¿Por qué una crisis diplomática con España en este momento y por esos motivos?
¿Con base en qué proceso racional o ideológico se tomó esa decisión? ¿Qué información, cuáles opiniones y trabajo académico de historiadores la nutrieron? ¿Qué universidades y centros de estudios mexicanos participaron con opiniones y documentación en su elaboración?
Bueno, casi caigo en mi propia trampa. Aquí estoy discutiendo sobre lo que no quiero discutir. Lo hago, sin embargo, porque me parece un buen ejemplo de como una idea convertida en política pública, cuando viene débilmente sustentada y extrañamente manejada, entra a la arena de la opinión pública y se convierte en una bola de nieve que nadie puede detener y que consume valiosos recursos humanos, intelectuales y físicos, que dejan de enfocarse a otras cosas de suma urgencia.
Mi intención no era provocar un enfrentamiento con España, expresó el propio Presidente López Obrador con toda sinceridad. No dudo de sus buenas intenciones e integridad, pero sus palabras me mueven a pensar que no supo medir esas consecuencias, no consultó con alguien más fuera de su círculo cercano o no hubo quien le diera una opinión diferente. Tal vez eso hubiera evitado lo que sucedió después y le causó tanto asombro.
La Madre Naturaleza nos dio un cerebro evolucionado y la capacidad de pensar y reflexionar, pero también nos puso algunas trampas para frenar el entusiasmo desmedido que nos podría llevar a la soberbia intelectual: las falacias, las confusiones mentales, las extrapolaciones sin sustento, la selección inadecuada de las palabras, la falta del sentido de oportunidad, el lenguaje teñido de ambigüedad.
Mucho cuidado debe tener el gobernante -mucho más cuidado que cualquier ciudadano en particular- en recibir la información adecuada para tomar la mejor decisión sobre cada asunto, luego de discernir entre el abanico de posibilidades cuál de ellos merece la atención prioritaria.
Puede ser que en los altos círculos de Gobierno (la Casa Blanca, el Palacio Nacional, el Rey de España, Vladimir Putin y Theresa May) se dé una paradoja similar: sus titulares, esos poderosos gobernantes, no son necesariamente los que toman las mejores decisiones. No por la cantidad de información de la que disponen, ni su calidad (cuentan con información altamente procesada y seleccionada), sino por las trampas del pensamiento: viven en círculos tan cerrados que sus opciones de pensamiento y reflexión son escasas y sorprendentemente alejadas del sentido común. No son discutidas, no son contrastadas contra la evidencia. Nada.
Así como abrimos las ventanas de nuestra casa para orearla de los olores y humedad que se encierran ella, así también podrían los gobernantes orear un poco sus propias ideas y la manera en que funcionan sus pensamientos: nadie, absolutamente nadie en este mundo es infalible. Es bueno tenerlo en cuenta.
rogelio.rios60@gmail.com






sábado, marzo 16, 2019

Interview con Obama (un sueño que sucedió)


Barack Obama en un coffee-break
Fuente: Google.com

Por Rogelio Ríos Herrán

No me lo van a creer, pero estaba yo sentado muy a gusto en la cafetería Starbucks habitual (la de Magma Towers) a la que voy a charlar con los amigos, leer y revisar papeles e ideas, en el área de San Pedro, un suburbio rico de Monterrey, México, cuando entró al recinto nada menos que Barack Obama.

Sí señor, era el mismísimo ex Presidente de Estados Unidos, con su look habitual de saco sin corbata, aunque ahora había cambiado su sonrisa habitual, la que le da ese “charming” mediático tan apreciado por muchos, por un semblante pensativo.

Se sentó a mi lado en la barra y como si nada empezamos a platicar, yo no me iba a quedar impávido ante su presencia y me presenté como periodista. Curiosamente, él hablaba un español fluido, así que la plática, breve en realidad, se desarrolló intermitentemente en español e inglés.

¿En qué piensa, señor Presidente? En una cuestión sobre los niños en países en desarrollo, me contestó. ¿Qué te parecería, me dijo, un programa de mi Fundación con donativos para apoyarlos dando fondos a los gobiernos de sus países? Los gobiernos aplicarían esos recursos para aliviar su pobreza y carencias de educación y servicios de salud.

¿Cómo calificarías esa propuesta?, me preguntó el señorón a mí, un columnista provinciano que no podía creer siquiera que lo tuviera tomando un café conmigo. Tuve arrestos todavía para contestarle que, en una escala de 1 al 10, le daría un 8, pues todo está muy bien en su programa excepto que entregar dinero directamente a los gobiernos latinoamericanos no era lo más conveniente, ¿por qué no buscar otra manera de hacerlo?

En ese momento, varias personas se habían acercado ya, atraídas por Don Barack, quien las saludaba y se sonreía con ellas. El instinto me dijo que la plática perdería fuerza con tantas interrupciones, así que le empecé a preguntar sobre Michelle, sus hijas, qué hacían ahora, ¿se lanzaría su esposa a la candidatura en el 2020?, cómo pasaba él sus días de pensionado, etc., como cuando uno pregunta a los amigos cómo está la familia, a qué te dedicas ahora, cuándo nos tomamos unas cervezas.

No tuve tiempo ni de tomarme la obligada selfie del recuerdo, se hubiera visto muy bien la foto de Obama y un servidor encabezando este escrito, en lugar de una foto de archivo: hubiera sido un hit de primera plana. Los dos perros de la casa se pusieron a ladrar furiosos a un gato noctámbulo que cada noche, como a las tres de la mañana, se divierte con sus tontos amigos caninos al pasar caminando, muy lentamente, por la cochera, justo abajo de la ventana de nuestra recámara en la planta alta, y volverlos locos. El sueño terminó.

Bajé a calmar a los perros, a tomar un poco de café y a sacudirme la impresión que me causó la plática con Obama. No es una cosa de todos los días lo que me pasó. Fue algo surrealista, a André Bretón le hubiera fascinado, la vida es demasiado grande para abarcarla con la estrecha realidad, me hubieran dicho los surrealistas; por eso, los sueños la complementan, le abren un “dintel” a la experiencia total de vivir: el sueño es la vida en toda su plenitud. La vida es sueño, agregaría Lope de Vega, y los sueños, sueños son.

Regresé a mi lecho, me volví a dormir, pero ya se había ido Don Barack a otro lado, lástima; espero que por lo menos le dé una breve consideración a lo que le dije. De mi parte, le cumplo como periodista al compartirles a ustedes una estampa posible de un sueño que sucedió, una evidencia onírica, una realidad ampliada: decir lo soñé es decir que lo viví.
Ya quiero que sea de noche: ¿con quién soñaré hoy?

Rogelio.rios60@gmail.com




domingo, marzo 10, 2019

¡Mejor 200 días!


El Presidente de España, Pedro Sánchez, y AMLO.
Fuente Google.com


Por Rogelio Ríos Herrán 

En mis tiempos de corredor aficionado activo, allá en la lejana juventud, siempre preferí la media distancia, alcanzar el mayor kilometraje posible con mi capacidad física, que las carreras de velocidad. El hermoso Bosque de Tlalpan al sur de la CDMX fue testigo de innumerables corridas en medio de sus árboles y senderos que me transportaban a un pequeño Nirvana chilango.

Aprendí de esas corridas que lo veloz, lo inmediato, lo que hay que analizar y darle forma cuando está a la vista, es siempre un asunto traicionero al juicio, un pantano en donde fácilmente podemos atascarnos en busca de respuestas rápidas y evaluaciones sobre las rodillas (“bomberazos”, como se les conoce en el argot). Sólo la carrera larga me daba la serenidad necesaria para reflexionar. Me volví desde entonces enemigo de las prisas.

¿100 días de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador? Puedo dar una opinión, por supuesto, pero les diré que mi meta desde el arranque del presente sexenio fueron los primeros seis meses, digamos los 200 días, para empezar a tener una idea más clara de lo que estaba pasando.

¿Por qué? No creo que 100 días sean un corte preciso para evaluar seriamente a una administración pública que apenas arranca. La tentación de extender una opinión, sin embargo, es demasiado grande para cualquier periodista, por eso creo que sí es relevante dar ahora una fotografía de lo que puede o no puede venir en el futuro inmediato.

Mi fotografía va más en el sentido de lo externo que de lo interno, es decir, de lo que nos espera del mundo para México, una variable que definitivamente está fuera de nuestro control:

1)    ¿Qué viene de USA? El arranque de las precampañas presidenciales desde hace semanas, la depuración de posibles candidatos y, sobre todo, la definición de una plataforma Demócrata para el 2020 hace que “el tema México” (las caravanas, la migración, drogas, El Chapo, las armas que llegan al país, las calificadoras, la legalización de la mariguana que podría incluso discutirse en Texas -of all places- este mismo año)  juegue, independientemente de lo que quieran los mexicanos un papel importante en la carrera electoral. ¿Seremos alfiles o peones en el tablero de ajedrez demócrata-republicano? Tenemos un buena estrategia de protección al migrante recientemente expuesta por el Secretario Marcelo Ebrard que se aplicará a través del trabajo intenso del Servicio Exterior Mexicano, pero ¿qué más va a hacer AMLO para apoyar el plan de Ebrard? ¿Está plenamente consciente el Presidente mexicano -¿se lo han recalcado sus asesores y funcionarios del área?- de que una actitud pasiva ante Washington (el Washington de Trump) es una invitación abierta a la hostilidad y al manejo negativo de la imagen de México como carta electoral? ¿Cuándo irá AMLO por primera vez como Presidente a Los Ángeles, Nueva York, Houston, San Antonio, Atlanta, para “hacer campaña” entre las comunidades mexicanas a favor de una imagen positiva de México? ¿Por qué no lo hizo en estos 100 días? ¿Por qué el Presidente no viaja el exterior?


2)    Los conflictos entre países con armamento nuclear como el actual entre Paquistán-India y Corea del Norte-Corea del Sur, además de Corea del Norte-Estados Unidos, más el anuncio del Presidente ruso Vladimir Putin del desarrollo de nuevos y poderosos misiles en Rusia y su postura de reiniciar la carrera armamentista con Washington al retirarse estadounidenses y rusos de los actuales tratados de desarme nuclear, son para poner los pelos de punta a cualquiera. Si las potencias reviven la carrera armamentista de la Guerra Fría y los conflictos regionales elevan el riesgo de una crisis con armas nucleares, a México no le queda más remedio que elevar la voz para condenar esa carrera y a los involucrados, tal como lo demanda nuestra tradición anti-armamentista. No he escuchado mucho sobre eso en la opinión pública mexicana, no es tema de debate y parece como si ignorar la cuestión nos “blindara” contra los riesgos. No nos engañemos: será un tema obligado para AMLO definir posturas en los siguientes 100 días, incluso si ello lo enfrenta a Trump.

Venezolanos en Monterrey.
Fuente: Google.com
3)    Sobre el conflicto venezolano, me parece que se discutió y analizó suficientemente la postura de México (“Cien días de soledad” le llamó el analista y ex diplomático Enrique Berruga), la cual no ha rendido los frutos esperados. Considerando el nudo en el que se ha convertido Venezuela y su conflicto interno, se explica esa falta de resultados porque nadie más (el Grupo de Lima, la presión de Washington, el Secretario Luis Almagro en la OEA) ha logrado nada. Maduro se aferra al poder a cualquier precio, el opositor Guaidó se apoya en Trump y los venezolanos sufren cada día más el deterioro de su nación. La pregunta es si, a la luz de los hechos, México alterará o no su curso diplomático y cambiará su estrategia, a qué costo y bajo cuáles circunstancias. El acercamiento a la comunidad venezolana exiliada en México podría proporcionar claves para un mejor entendimiento de la situación interna en esa nación; por lo menos con los venezolanos en Monterrey (donde resido) no se ha intentado.


4)    Si bien las remesas provenientes de Estados Unidos alcanzaron una cifra récord en 2018 al superar los 30 mil millones de dólares, no es posible que el Gobierno mexicano cuente con un panorama similar para el presente año. Hay signos de una desaceleración económica norteamericana, su guerra comercial con China empieza a cobrar el precio y el ciclo de crecimiento económico que tanto a ha beneficiado al Presidente Trump (cortesía de Barack Obama) parece llegar a su fin. Hay voces en el Congreso y en los sindicatos automotrices estadounidenses que piden una mayor revisión del T-MEC (otra vez) negociado con la anterior administración mexicana. ¿Se ha preparado el actual Gobierno mexicano para tal eventualidad? ¿Cuenta ya AMLO con el relevo de Ildefonso Guajardo, el negociador estrella de Peña Nieto, que lleve a buen puerto una posible renegociación comercial? ¿Será Jesús Seade el nuevo “Golden Boy” del equipo negociador comercial mexicano?

Vaya, reviso lo escrito y percibo más preguntas que respuestas, pero no se me ocurre cosa para estos primeros 100 días que compartir con ustedes mis interrogantes.

En términos beisboleros, como le gustan a AMLO, apenas va el Gobierno mexicano rumbo a la mitad de la temporada, sus mejores pitchers siguen frescos, no se les ha cansado el brazo y siguen tirando rectas de 90 millas, pero sus bateadores estrella aún no logran, lamentablemente, sacarla del cuadro.

Como buen estratega, “El Peje” sabrá a quién y cuándo enviar de relevo a la caja de bateo, pues sin un bateador oportuno no hay pitcher que aguante siquiera siete entradas contra el poderoso team USA y su aguerrido coach Trump con su inseparable cachucha roja.

Nos vemos mejor en 100 días para otro recuento. 
Rogelio.rios60@gmail.com

domingo, marzo 03, 2019

¿Es la política lo más importante para los mexicanos?


Pulquería Las Mil Mentiras, CDMX
Fuente: Google.com

Por Rogelio Ríos Herrán
La respuesta a esta interrogante no es complicada: la política, es decir, el funcionamiento de las instituciones, la aplicación de las leyes y el desempeño de los gobernantes no capta realmente la atención del mexicano promedio en su vida diaria.
El hombre y la mujer de la calle, los jóvenes recién llegados a su ciudadanía, los más viejos que ya han visto ir y venir a muchos gobernantes, a ninguno de ellos le roba el alma -no por más de un momento, la respuesta a una encuesta o una plática de café- lo que llamamos vida pública y el mundo de lo político.
Digo esto porque mi observación de la vida cotidiana de las personas, a lo largo de los años, me ha llevado a darme cuenta de que nuestra “alimentación” de información sobre la política en México sigue siendo tan deficiente y distorsionada que inevitablemente orilla, en la mayoría de los casos, al rechazo de todo lo que huela a rollo político.
Abunda la información pública, incluso la de buena calidad hecha por periodistas de alto nivel, pero su consumo es incompleto y limitado porque las personas tienen cosas más importantes que hacer que perder tanto el tiempo con los políticos.
Al mexicano común le sigue llegando, es verdad, por todos los medios de comunicación disponibles, la lluvia de declaraciones y dichos de los políticos: presidentes municipales, diputados y senadores, gobernadores, Presidente de la República, funcionarios de cualquier nivel, etcétera, que constituyen lo que para nosotros es la vida pública.
Si la cobertura de los medios de información se enfocara no hacia lo que dicen los políticos, sino a los hechos cumplidos, a las obras realizadas y bien hechas, sus páginas y noticieros se quedarían vacíos.
Sin las palabras diarias de cada Tlatoani mexicano -desde el presidente municipal del pueblo más rascuache hasta el mismo Presidente- no habría nota periodística, los reporteros y editores caerían en pánico porque no tendrían con qué llenar sus páginas o su tiempo de transmisión al aire.
Mientras tanto, los más chavos no encuentran empleo o se meten a trabajar en lo que sea ganando cualquier cosa, sin prestaciones. El adulto mayor vive al pendiente de que no falle o se retrase el pago de su pensión, de tomar su medicina, de que sus hijos ya no lo visitan. La esposa maltratada vive la angustia de no poder quitarse de encima a su golpeador, al vecino le preocupa que no le tapen su cochera. La traición y la deslealtad campean libremente entre amigos, familiares y socios de negocios que acaban peleados a muerte y sus negocios en la ruina.
División y más división, pleitos interminables entre los mexicanos. Enfermedades y padecimientos temporales y crónicos que nos impiden dedicarnos a ser ciudadanos de tiempo completo y exigirles a los políticos que se dejen de tonterías y se pongan a trabajar.
Una montaña de obstáculos se interpone para emprender cualquier negocio, desde una taquería en la esquina de la calle hasta una planta manufacturera que daría empleo a mil personas, es lo mismo para la burocracia, la cual no interviene para ayudar, sino para que su tajada sea más grande.
El desencanto del mexicano con la política no es de hoy, de este gobierno nacional o del anterior o del anterior del anterior, ni de este gobierno estatal y municipal ni del anterior y el anterior del anterior.
La decepción profunda del mexicano con sus autoridades viene de siglos atrás: “Dios está muy alto, el Rey está muy lejos”, se decía en la Nueva España para justificar las transas. El incumplimiento de las leyes, sacar la vuelta a las normas establecidas es proverbial, tan antiguo como los antiguos mexicanos.
La construcción de un México diferente desde décadas atrás, la participación de grupos políticos y sociales para la creación de organismos autónomos, de una cultura de transparencia y rendición de cuentas, el crecimiento de la sociedad civil que es indispensable para la vida común de las personas, la libertad de expresión periodística, se ven amenazados hoy no nada más por los gobernantes en turno, sino por el desinterés tan hondo y abismal que los mexicanos siguen teniendo en la vida pública.
Dejar hacer y dejar pasar todo lo que hagan los políticos es una receta para el desastre. Si como ciudadanos no queremos o no podemos zafarnos por lo menos un poco de las cadenas de la vida cotidiana, de las deudas, el desempleo, las enfermedades y padecimientos, la manipulación de que somos víctimas por la propaganda gubernamental y la cobertura ineficaz de los medios de información que confunden más en lugar de aclarar, seguiremos condenados a jugar el papel secundario y subordinado que los mexicanos hemos tenido desde la creación de México como país independiente: las leyes como letra muerta, la palabra del gobernante como norma.

¿Qué hacer? De entrada, cuestionar todo lo que dicen los políticos, desconfiar de sus palabras y sus personas y solamente confiar en sus actos si estos se realizan conforme al bien común y en cumplimiento del interés público. Hacerles saber que gobernar no es cosa de ocurrencia, de cómo amaneció hoy el Tlatoani en turno, sino de una tarea profesional en la toma de decisiones y en cumplimiento de las leyes, de dar resultados, no declaraciones sin fin, ¿es mucho pedir a los políticos mexicanos?
Además, bien podríamos los ciudadanos ir colocando “la política” en otro lugar de nuestras vidas, en uno en donde la veamos no como problema, sino como solución. Después de cada elección, al ver el desempeño inicial de quienes elegimos para gobernantes, siempre nos cuestionamos: ¿en qué estaba yo pensando que voté por fulano o menganita? ¿No me di cuenta de cómo eran en realidad? (No se preocupe: eso mismo se preguntan los estadounidenses, los ingleses, los franceses, argentinos, etcétera).
No se trata, para los ciudadanos, de poner al país de cabeza, sino de hacerlo caminar por un camino ya trazado y conocido como exitoso en otros países: participar activamente para construir un estado de derecho, de rendición de cuentas de los gobernantes, de gobiernos responsables y gobernantes juiciosos y respetuosos de los principios democráticos, de anteponer el interés público al privado, de gobernar para todos, no solamente para los del mismo partido, entre otras cosas.
¿Es mucho pedir a mis compatriotas mexicanos? ¿Neta?
rogelio.rios60@gmail.com

  

  


  




  

México: fecundidad a la baja

El cambio demográfico importante en el siglo 21, sin embargo, está en marcha: de un país de jóvenes empezamos a pasar a un país de adultos, ...