viernes, agosto 18, 2023

Lagos de Moreno, ¡hasta aquí!

Cartón de Rictus @monerorictus

 Por Rogelio Ríos Herrán

 

No hay palabras suficientes que expliquen la tristeza en las miradas de los jóvenes torturados que se observa en una fotografía que circuló ampliamente en redes sociales. Son miradas de miedo, de profunda desesperanza desde la impotencia de esperar de rodillas y maniatados, a la muerte inminente.

 

Son las miradas de Roberto (20 años), Diego (20 años), Uriel (19 años), Dante (22 años) y Jaime (21 años), todos ellos residentes de Lagos de Moreno, Jalisco, quienes se conocían desde la niñez y pasaban un rato de diversión juntos en su ciudad.

 

Ellos fueron secuestrados y torturados, según los testimonios gráficos en redes sociales, por un cártel de narcotraficantes.

 

La generación de Roberto, Diego, Uriel, Dante y Jaime es la que nació en este siglo. Iban caminando estos muchachos con el nuevo siglo 21, descubriendo sus maravillas tecnológicas y forjándose un futuro entre estudios y oficios, el box y las cervezas entre amigos.

 

El manotazo brutal de los señores de la muerte que deciden quién vive y quién no en México, les cortó de tajo sus planes de vida. En un país sin autoridad ni gobierno, en la tierra de nadie, ellos imponen su brutalidad y gobiernan de facto con la violencia desenfrenada de sus sicarios.

 

Como padre de dos lindas hijas de las edades de los muchachos de Lagos de Moreno, me estremezco tan sólo de pensar que a ellas -y a muchos otros jóvenes mexicanos- les pueda suceder algo similar en un país en el que ya no pueden confiar para vivir en paz.

 

No hablo al aire ni exagero. Al día 15 de agosto, se contabilizaban 163 mil 246 homicidios en México. Con la tendencia actual , el sexenio de AMLO cerraría con una cifra muy cercana a los 200 mil homicidios. 

 

La cifra total de homicidios para el sexenio de Enrique Peña Nieto fue 156 mil 055; para el de Felipe Calderón, 120 mil 463.

 

El promedio diario de homicidios bajo el gobierno de AMLO va en 95 asesinatos, contra 71 durante Peña Nieto y 55 de Felipe Calderón. 

 

Completa el cuadro de horror de López Obrador la cifra de 109 mil 705 desaparecidos en lo que va de su gestión, muchos de ellos presumiblemente muertos. Todas las anteriores son cifras oficiales recopiladas por analistas y columnistas de prestigio.

 

“La violencia es el mayor fracaso del Estado mexicano”, escribe Sergio Sarmiento en su columna “No los oigo” (EL NORTE, 17 de agosto). “Lo peor que podemos hacer es minimizar el problema. Quienquiera que vea las imágenes de los jóvenes secuestrados, golpeados y asesinados de Lagos de Moreno entenderá que esta situación no puede continuar. Excepto el Presidente, que prefiere burlarse”.

 

Por su parte, el periodista Héctor de Mauleón afirma en un tuit que “la tragedia de los jóvenes de Lagos de Moreno carece de adjetivos. Lo deja a uno sin fuerzas, vacío por su nivel de horror, de barbarie, de inhumanidad. ¿Quiénes son estas personas? ¿Hasta dónde seguiremos cayendo en el pozo atroz de la oscuridad?” (@hdemauleon).

 

Hasta aquí, digo yo. Lagos de Moreno debe ser el final de esta apatía de los mexicanos ante la notoria incapacidad del gobierno federal y los gobiernos estatales para siquiera comprender la magnitud de la violencia desbordada en México, no digamos prevenirla ni frenarla.

 

¿Esperará la sociedad mexicana a llegar a los 200 mil homicidios para actuar? ¿No es tiempo ya de poner un alto a la negligencia criminal del gobierno de AMLO y los gobiernos estatales?

 

Para concluir, recuerdo las palabras que Alejandro Martí espetó en 2008 ante el gabinete de seguridad del entonces presidente Felipe Calderón: “Señores, si piensan que la vara es muy alta, que es imposible hacerlo, si no pueden, ¡renuncien! No sigan ocupando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada. Eso es también corrupción”.

 

Es el momento de retirarse del cargo para AMLO, de aceptar que su gobierno fracasó y no puede dar seguridad a los mexicanos, ¿para qué esperar al 30 de septiembre del 2024?

 

Roberto, Diego, Uriel, Dante y Jaime: estamos en deuda con ustedes.

 

@rogeliux

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“Dichoso el humilde estado /del sabio que se retira /de aqueste mundo malvado /y con pobre mesa y casa /en el campo deleitoso /con solo Dios se compasa”.
Fray Luis de León

lunes, agosto 14, 2023

¿Es México irrelevante desde el exterior?

 


Por Rogelio Ríos Herrán  

 

En un viaje turístico reciente a la ciudad de Nueva York, en medio del descubrimiento personal de la Gran Manzana, pude comprobar uno de mis hondos temores con respecto a México y su imagen en el exterior: el riesgo de volvernos irrelevantes como país para el resto del mundo. 


No hubo en los noticieros televisivos que capté en el cuarto del hotel, entre los descansos de las largas caminatas por la urbe, más que una sola nota dedicada a México, repito, una sola nota. ¿Y saben cuál fue? Se trató del ataque y asesinato de dos policías municipales en Nuevo Laredo a manos de criminales, grabado en video y difundido extensamente en la Unión Americana. 


No escuché mencionado el nombre de México o los temas mexicanos entre la infinita cantidad de conversaciones que recogí en restaurantes y cafeterías, el Metro y los Buses, en calles y avenidas, museos, la visita obligada al World Trade Center, etcétera. 


No es posible, pensaba, que esto esté sucediendo. De veras, ¿México, su imagen, el gobierno, la gente y la cultura están ausentes en el interés neoyorquino?

  

En una de las grandes ciudades de los Estados Unidos, ciertamente el símbolo de ese país y una metrópoli de trascendencia mundial, ¿por qué no se habla de México y de su estatus de socio comercial privilegiado y vecino geográfico de los estadounidenses? 


Al salir del territorio mexicano y con la perspectiva que proporciona la distancia física, ¡qué poco peso tiene hoy el nombre de México! ¡Qué pequeños y patéticos se ven tanto el nivel de su debate público como la calidad de sus políticos y gobernantes! 


Ahí vamos los turistas mexicanos con el orgullo de nuestro país a cuestas, pero sólo lo vemos reflejados en las sonrisas de cocineros y meseros de restaurantes que, por lo general, provenían de Puebla y no paraban de chambear con la sonrisa en el rostro sudado.  


¿Quién tiene la culpa de la invisibilidad de México en el exterior? 


La respuesta corta es que el gobierno actual lleva una buena parte de culpa por su inexplicable tendencia al aislamiento de foros y organismos internacionales, a cuya asistencia contínuamente se negó a lo largo de cinco años.  


Además, la proclividad de AMLO a denostar públicamente al gobierno de Estados Unidos, a rehusarse a cumplir las reglas del TMEC, a intervenir constantemente en sus asuntos internos, ha creado una muralla de indiferencia estadounidenses hacia loa asuntos mexicanos. 


La cosa no para ahí. La respuesta larga a la pregunta que me hago abarca a gobiernos anteriores y sus acciones diplomáticas insuficientes y fallidas, pero también a una sociedad mexicana (empresas, ONGs, líderes de la sociedad civil, activistas políticos, etcétera) que no ha sabido conquistar plenamente el interés de los estadounidenses hacia el país vecino ubicado al sur de la frontera.

 

Abarca también a los medios de comunicación mexicanos que no dan peso ni cobertura suficiente a las noticias internacionales ni a la rica afluencia de información generada en Estados Unidos que tiene relación con México. 


Los medios mexicanos se contentan también con el mundillo de los políticos y la politiquería interna, con la “grilla” y las frases diarias de los gobernantes que ocupan el lugar de las noticias sobre hechos. 

 

Es el periodismo de frases, de recoger declaraciones en las conferencias de prensa y llenar con esa paja los espacios informativos. 


Cuando observamos otra clase de periodismo, en otros países, nos damos cuenta de por qué México ha perdido peso internacional y es casi irrelevante en los Estados Unidos.

  

Esos medios foráneos no se detienen en registrar declaraciones de funcionarios y tomarlas tal cual para publicarlas (salvo honrosas excepciones), sino que investigan, analizan datos. exprimen a sus fuentes, acuden a verificar los hechos, interrogan a testigos y víctimas. 


Cualquier cosa que diga un presidente de México, aunque sea la mayor mentira imaginada, es nota de titulares en México. No lo es en el resto del mundo, no lo es en los grandes medios de comunicación internacionales.

  

Por eso, entre otras cosas, nos volvemos invisibles: ¿a quién le importan las declaraciones de políticos mexicanos de dudosa veracidad?

 

No le importan a nadie en Nueva York.

 

@rogeliux  

domingo, agosto 13, 2023

TREN MAYA: el ecocidio de AMLO

  


Por Rogelio Ríos Herrán 

 

Un “Tribunal Ético” internacional, es decir, una Corte de Conciencia como lo es el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza llevó a cabo en marzo visitas y audienciasen la Península de Yucatán para constatar los daños, recopilar testimonios y emitir una sentencia dura: el Tren Maya es un proyecto del Gobierno del presidente López Obrador responsable de los crímenes de ecocidio (daños al medio ambiente) y etnocidio (daños a los pueblos indígenas). 


Así que súmele usted a los títulos internacionales obtenidos por AMLO (por ejemplo, el de persona non grata en Perú), el de responsable de ecocidio y etnocidio en Yucatán, México. 


Como parte de los procedimientos judiciales del Tribunal, que incluyeron la presentación de cargos por parte de un Fiscal de la Tierra, se invitó a las autoridades mexicanas de nivel federal, estatal y municipal a presentar sus oposiciones, pero ninguna de ellas se dignó a comparecer. 


La Sentencia del Tribunal en el Caso Tren Maya (sustentada en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra), dada a conocer recientemente a la opinión pública, no deja lugar a dudas: 

  1. El Tribunal decide reconocer de modo irrefutable la violación a los derechos de la Naturaleza y los derechos bioculturales del Pueblo Maya, que ancestralmente ha sido y continúa siendo, protector y guardián de su territorio, de sus cenotes, cuevas y costas; sus selvas, su biodiversidad y sus cultivos tradicionales, y los seres no humanos que habitan los ecosistemas, todo lo cual configura crímenes de ecocidio y etnocidio.  

  1. El Tribunal responsabiliza al Estado Mexicano por la violación de estos derechos fundamentales de la Naturaleza y del Pueblo Maya (Décimo Tribunal Local por los Derechos de la Naturaleza). 

  2. El Tribunal condena a las autoridades de los Estados Unidos Mexicanos a la suspensión inmediata del megaproyecto Tren Maya en todos sus componentes, así como la desmilitarización de los territorios indígenas.  

  3. El Tribunal Exige al Estado, particularmente al Gobierno Central y al Ejecutivo, a que cese el despojo de las tierras ejidales y en general del territorio, así como el terminar con la persecución, amenazas, hostigamiento e intimidación de las personas defensoras de la naturaleza. 

Los jueces cuidaron muy bien la fundamentación de los cargos contra el Estado Mexicano y el Tren Maya sobre la legislación internacional reflejada en convenios de aplicación universal, de los cuales el Gobierno de México es adherente y que están incorporados al derecho mexicano como leyes supremas. No hay duda, entonces, sobre la jurisdicción del Tribunal. 


Uno de los jueces es Raúl Vera, Obispo de Saltillo y antiguo Obispo Coadjutor de Samuel Ruiz durante la época del levantamiento indígena del EZLN en 1994. Los otros magistrados son Maristella Svampa (Argentina), Yakú Pérez (Ecuador), Francesco Martone (Italia) y Alberto Saldamando (Estados Unidos, chicano-zapoteca). 


Como conclusión a mi escrito, citaré el testimonio de Vilma Esquivel Pat del centro cultural UKúuchil, en Felipe Carrillo Puerto, Q.R.: 

  1. El proyecto ha cambiado totalmente sus vidas, en su familia y en su comunidad. Quienes están en contra del tren son discriminados. El pueblo está dividido por promesas incumplidas. Ha habido despojo de tierras y precarización de las personas que trabajan en la obra. Hablar de la naturaleza es hablar de nuestro pueblo y nuestra espiritualidad.  

  2. En la falsa consulta nos dijeron sólo mentiras, lo que sucede siempre; no se puede confiar en el Estado. El proyecto destruye la selva. No se han calculado los daños que generará en el tejido comunitario la llegada de miles de turistas. Hay violencia generada por la obra. 

Doña Vilma recogió en su testimonio las preocupaciones de quienes resienten en el Sureste mexicano la necia y mal calculada decisión de uno de sus hijos, el tabasqueño López Obrador, sobre una obra que dañará irremediablemente a pueblos y selvas nativos y que ahora ha sido sentenciado como ecocida y etnocida.  


¿Quién detendrá al Tren Maya? La Madre Naturaleza lo hará. 


sábado, agosto 12, 2023

México y la lista de Chomsky

 



Las revelaciones recientes ante el Congreso de Estados Unidos de la titular de la DEA (DrugsEnforcement Agency) Annie Milgram, respecto a la composición e influencia de dos cárteles de las drogas mexicanos (Cártel de Sinaloa y CJNG con al menos 44 mil miembros con presencia en 100 países), no dejaron de levantar más de una ceja entre los mexicanos, pero además reforzaron la percepción externa de México como un Estado vulnerable ante el crimen organizado.

 

Anteriormente, en marzo del 2021, El General Glen VanHerk, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, afirmó en una audiencia en el Congreso estadounidense que entre un 30 y 35 por ciento del territorio nacional (más de 600 mil kilómetros cuadrados, un área superior al territorio de Francia) se encontraba controlado por organizaciones criminales; es decir, el Estado mexicano estaba ausente de esas zonas sin imponer su autoridad. 

  

En el transcurso de la semana, nos enteramos del asesinato de Fernando Villavicencio, candidato presidencial ecuatoriano, a manos de integrantes de la banda Los Lobos, asociada presuntamente a narcotraficantes mexicanos, cuya guerra contra el cártel rival ha sido llevada al Ecuador (entre los cárteles de Sinaloa y CJNG). 


Si, hablamos de Ecuador, un pequeño país sudamericano asolado por la violencia del narcotráfico, cuyos principales protagonistas son asociados a cárteles mexicanos. Es decir, ahora exportamos exitosamente desde México el “know how”de la violencia y las drogas de los narcotraficantes nativos. 


De los sucesos de Ecuador me enteré mientras releía un libro muy interesante del pensador estadounidense Noam Chomsky, titulado “Estados Fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia” (publicado en español por Ediciones B, 2007) en donde se refería al concepto de “Estado fallido” como una categoría analíticamente imprecisa, pero fácilmente reconocible para el público en general. 


No puedo dejar de relacionar sus argumentos con la realidad de la enorme debilidad del Estado mexicano bajo el gobierno del presidente López Obrador, quien no ha sabido entender el problema del narcotráfico y se ha limitado a dejarlo hacer, aunque en esa estrategia se ponga en entredicho la capacidad de sobrevivencia de las instituciones políticas mexicanas. 


Chomsky plantea lo siguiente:  

  1. El sistema (mundial) está empezando a presentar algunos de los rasgos de los estados fallidos, por adoptar una noción de moda en la actualidad que por lo general se aplica aestados que se consideran potenciales amenazas a la seguridad de Estados Unidos (como Irak) o necesitados de nuestra intervención para rescatar a la población de graves amenazas internas (como Haití).  

  2. Aunque se reconoce que el concepto es “frustrantemente impreciso”, es posible identificar varias de las características primarias de los estados fallidos. Una es la falta de capacidad o voluntad para proteger a sus ciudadanos de la violencia y tal vez incluso la destrucción.  

  3. Otra característica es su tendencia a considerarse más allá del alcance del derecho nacional o internacional, y por tanto libres para perpetrar agresiones y violencia.  

  4. Además, si tienen forma democrática, padecen un grave “déficit democrático” que priva a sus instituciones democráticas de sustancia.   

Faltaría agregar a esa lista la tendencia de los gobiernos fallidos a perpetuarse en el poder una vez que lo capturan. Las constituciones y leyes se modificaron para permitir a líderes como Hugo Chávez o Evo Morales continuar en la presidencia sin límite, o hasta que se murieron o fueron destituidos. 


No es lo mismo Haití que México, por supuesto, pero aún guardadas todas las proporciones, es difícil argumentar –como ejercicio intelectual- que México no es un Estado fallido, pues cumple cabalmente, hasta el momento, todos los rasgos de la lista de Chomsky; ¡y lo que nos falta hasta la elección presidencial de 2024! 


Cada quien haga su lista y saque sus conclusiones: ¿Es México un Estado fallido? 


@rogeliux 

domingo, julio 09, 2023

Elección 2024: legalidad vs. realismo

 


Por Rogelio Ríos Herrán

 

No me cabe la menor duda que los arranques anticipados de precampañas en el partido oficial, Morena, y en la alianza opositora, Frente Amplio por México, están fuera de lo que indica la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (artículo 226), por lo que percibo una fuerte tensión entre la legalidad dudosa de esos procesos anticipados y los imperativos del realismo político que los animan.

 

La tensión entre legalidad y realismo es tan fuerte que amenaza perturbar severamente las elecciones generales del 2024, en las cuales se renovará al Presidente de la República. Quizá en un grado similar al de 1994, la imagen de un choque de trenes captura bien lo que podría ocurrir en junio próximo.

 

Yo entiendo que el afán del presidente López Obrador por asegurar el control de la sucesión presidencial lo haya empujado a adelantar notoriamente la selección del candidato de Morena, la cual al final le corresponderá a él y solamente a él, pero que necesita revestir, por lo menos, de un barniz de democracia partidista.

 

Después de todo, el desdén por la Constitución, las leyes y el principio de legalidad es parte de la personalidad de AMLO y la mentalidad política de sus seguidores. Si la estrategia lo dicta, ¿qué importa lo que diga la ley?

 

Por el lado del Frente Amplio por México, el adelanto de la selección de candidato presidencial a través de un proceso simulador semejante en su intención al de Morena obedece, claramente, a una mentalidad pragmática: si obedecemos la ley y nos esperamos hasta noviembre para cumplir los tiempos legales, se dicen entre ellos, los morenistas tomarán ventaja y quizá una delantera definitiva. La estrategia demanda a los frontistas acción política inmediata; la estrategia manda sobre la ley.

 

Puestas todas las fuerzas políticas nacionales en ese terreno, es decir, en la ilegalidad, no dejo de protestar por ello como ciudadano, pero al menos espero lo siguiente: que el costo de violar las leyes electorales sea muy muy bajo comparado con el beneficio de las acciones ilegales.

 

En otras palabras: si lo que resulta de los procesos adelantados de selección de candidatos presidenciales para el 2024 es un ejercicio de mejoramiento y avance democrático interno del partido oficialista y del Frente Amplio y da lugar a una elección general segura y estable que garantice la transición pacífica del poder, entonces (y sólo entonces), se vería desde la sociedad con buenos ojos -y cierto relajamiento- el resultado.

 

No hay indicios, sin embargo, de que la “democratización” interna de los partidos políticos y su selección de candidatos vaya a ocurrir ahora o en el futuro próximo. No hay señales de que el presidente López Obrador se rehúse a nombrar él mismo (como todos los presidentes anteriores lo han hecho desde la Revolución Mexicana) a su sucesor; el “dedazo” no ha muerto.

 

En fin, el año electoral presidencial del 2024 podría ser tan peligroso y desequilibrado que lo vivido con angustia en 1994 (año del asesinato de Colosio) lo recordaríamos como un juego de niños. 

 

No sé, lo confieso, cómo se va a resolver la tensión entre la legalidad y el realismo (de alguna manera más suave hay que llamar al cinismo) que desde este 2023 amenaza con liquidar de antemano al año 2024. Lo que mal empieza, mal acaba.

 

No obstante, dejo abierta la posibilidad de que todo funcione bien al final y que los partidos políticos, junto con la sociedad civil, obtengan buenos resultados después de apostar temerariamente a los procesos anticipados e ilegales de precampañas, como si el país fuera nada más de ellos y no de nosotros: les gusta apostar, pero con dinero ajeno.

 

San Judas Tadeo era el santo de la devoción de mi querida abuela materna Mamá Chayito, ella me contaba que nunca le fallaba en sus ruegos. Por si acaso, le pido a San Juditas: ¡no nos desampares!

 

@rogeliux

 

 

miércoles, julio 05, 2023

USA en el año 2050

 


Por Rogelio Ríos Herrán

 

Casi transcurrido el primer cuarto del siglo 21 y con suficiente distancia del final del siglo 20 como para intentar una mirada al futuro de mediano plazo, me pregunto cómo serán los Estados Unidos en el año 2050, a 274 años de su declaración de independencia de Inglaterra.

 

El ejercicio no es ocioso en el aniversario del 4 de julio del 2023. No lo es porque involucra no sólo a la Unión Americana, sino a México y Canadá.

 

Si persisten las tendencias actuales de los tres países de la América del Norte, claramente se puede afirmar que México se quedaría rezagado ante sus socios económicos y en profundo contraste con el desarrollo político e institucional de estadounidenses y canadienses.

 

Dejemos para después el escenario mexicano. Para los Estados Unidos apunto lo siguiente:

 

1)     Si las proyecciones se cumplen, la población llegará a  unos 400 millones de habitantes, dentro de los cuales la población blanca sería de un 46 por ciento, es decir, ya no tendría la mayoría (lo cual ocurrirá desde el año 2042). Las mujeres americanas jóvenes tienden hoy a tener menos hijos, por lo cual la fertilidad se ubicaría debajo de la tasa de reemplazo poblacional. Las poblaciones hispanas y asiáticas casi duplicarán sus porcentajes en el total de población: los hispanos del 17 al 28 por ciento; los asiáticos de 5 a 9 por ciento. Los flujos de migrantes podrían empujar aún más la cifra total hasta los 440 millones de pobladores, según algunas estimaciones.

2)     Entre las 5 primeras economías del mundo en 2050, las proyecciones de analistas disputan si Estados Unidos o China estarán en primer lugar. Los acompañarán India (que ya superó en 2023 a China en número de habitantes), Alemania y Reino Unido, quizá Brasil o Indonesia en un sexto lugar. La última vez que México se colocó entre las 10 primeras economías del mundo fue en el año 2000 (lugar 9 entre 191 países). Nuestro país seguirá viviendo a la sombra de la economía estadounidense.

3)     En vista de la enorme distancia entre las economías de Estados Unidos y México y considerando la imposibilidad crónica de que nuestro país respete los compromisos internacionales, ¿le convendrá a Estados Unidos seguir manteniendo el TMEC con México? ¿Lo reducirá Washington a un acuerdo comercial con Canadá? ¿Se correrá la frontera de la América del Norte hasta el Río Bravo?

4)     En un escenario posible, cuando parecía que se colapsaba por completo el sistema bipartidista de partidos y la polarización política habría llegado a su máximo en la elección presidencial del 2028, la Suprema Corte anula las candidaturas en disputa y obliga a una reestructuración profunda de la política estadounidense. A ese rompimiento le ayuda el relevo generacional de la clase política americana, pues para ese entonces, los Trumps y Biden septuagenarios habrían salidos del escenario político. Surgen entonces nuevos partidos regionales (en los cuatro puntos cardinales)  y más partidos en torno a ejes temáticos (sustentabilidad, políticas de inclusión, el sistema de salud pública, políticas de combate a la desigualdad, combate a la corrupción) o estatales (californianos, texanos, la Costa Este, etcétera), todo lo cual reflejó más fielmente la diversidad estadounidense que el sistema actual de partidos y de hacer política, simple y sencillamente, es incapaz de reconocer -y mucho menos representar- en el Congreso, el Senado y la Casa Blanca. Para el 2050, el techo de cristal se habrá hecho pedazos por el empuje de las mujeres en la política. 

5)     Hablar de la identidad estadounidense en el año 2050 implicará hablar de una identidad multicultural, poliétnica, multilingüe, tecnológica y científicamente sofisticada, montada sobre la IA con naturalidad, cuya voz se escuchará en las redes sociales. Sus múltiples rostros, colores de piel y lenguajes reflejarán el aporte de las olas migratorias que sumarán su acervo humano al poderío de su nación, algo con lo cual China no cuenta.

6)     En fin, no veo a los Estados Unidos en decadencia, sino en transición. No es un proceso ordenado, sino confuso y por momentos caótico, como el terrible episodio del Asalto al Capitolio en 2021. Un nuevo progresivismo, a la par que un nuevo conservadurismo, pugnan por reemplazar a las mentalidades obsoletas en ambos extremos políticos. Buscan también impulsar las nuevas formas de banderas políticas: el cambio climático, el género, la inteligencia artificial, la definición de éxito, riqueza y pobreza, vaya, hasta la definición misma de capitalismo.

 

Todo eso y otras cosas más veo en Estados Unidos en el largo horizonte que se extiende hasta el 2050, a la mitad del siglo. Seguir la huella a tantas transformaciones y cambios no será sencillo, pero sí es fascinante. Los Estados Unidos, en este 4 de julio, nos muestran desde ya un cambio de piel, un rostro que empieza a definir sus rasgos finales.

Feliz Aniversario a los amigos gringos.

 

@rogeliux




¡Qué pena con el INE!

¿Habrá tiempo para detener la degradación del INE y volver a confiar en él? ¿O terminaremos viendo en 2027 el fin de las elecciones confiabl...