viernes, octubre 18, 2024

¿Cómo vivir con las fake news?

 


Por Rogelio Ríos Herrán 

Estar desinformados es la forma de vida natural de nuestro tiempo. 
Por más listos que nos creamos, por más títulos académicos y experiencia profesional que acumulemos, casi nada podemos hacer contra el entorno de desinformación en que vivimos y bajo el cual tomamos las decisiones importantes para la vida privada y la comunitaria. 
El ciudadano, como usted y como yo, está indefenso ante la abundancia de información que, en realidad, es plenitud de mala información: distorsionada, torcida al extremo, tendenciosa y tóxica. 
Quienes acudimos a los medios de comunicación profesionales, rigurosos y equilibrados contamos con un escudo protector, pero es tal la cantidad y variedad de información proveniente de múltiples fuentes que el chequeo de su veracidad se vuelve imposible. 
¿Qué hacer ante esta situación adversa para los ciudadanos? 
Empecemos por esto: si tuvieran ustedes que decidir entre dos posturas, ¿cuál elegirían?: 
  1. “La cuestión más importante es asegurar que la desinformación y las fake news no circulen e influyan en los ciudadanos, aunque esto reduzca la libertad de expresión.” 
  2. “La cuestión más importante es garantizar la libertad de expresión de todos los ciudadanos, aunque esto pueda conducir a que la desinformación y las fake news circulen más fácilmente.” 
No es fácil elegir una opción. Dicha pregunta se la hicieron a nivel internacional a 3 mil expertos en 50 países y a 20 mil ciudadanos encuestados en 15 países para el informe “AXA Future Risks Report 2024”, en el cual la desinformación generada por la Inteligencia Artificial (IA) es uno de los mayores riesgos previstos. 
Bien, pues el 59 por ciento de los expertos y el 62 por ciento de los ciudadanos estuvieron a favor de restringir la desinformación al costo de limitar la libertad de expresión. 
Por el contrario, el 41 por ciento de los expertos y el 38 por ciento de los ciudadanos expresaron que garantizar la libertad de expresión para todos los ciudadanos está por encima de la libre circulación de desinformación y fake news. 
Además, el 59 por ciento de los expertos y el 70 por ciento de los ciudadanos consultados apoyaron las intervenciones de gobiernos para frenar la desinformación, como, por ejemplo, las restricciones temporales de internet o la remoción directa de contenidos durante una crisis (en China, el apoyo a esta idea fue de ¡99 por ciento!). 
Finalmente, ante la IA, señalada como una fuente sofisticada de generación de información falsa, tanto expertos (82 por ciento) como ciudadanos (75 por ciento) la consideraron como una gran herramienta si se utiliza de manera correcta para prevenir la difusión de fake news. 
La responsabilidad de combatir la desinformación corresponde no sólo a los gobiernos, sino también a las empresas, sugieren los expertos. 
David Colon, profesor en Science Po en París y autor de “La Guerre de L’information” (Éditions Tallandier, 2023), nos dice -en una entrevista para el reporte “AXA Future Risks”- sobre las empresas: 
  1. El advenimiento de smartphones, redes sociales e inteligencia artificial ha llevado a la desinformación a un nivel sin precedente tanto en su alcance como en su profundidad. 
  2. El modelo de negocios de las principales plataformas en línea -orientado a maximizar las ganancias por anuncios- ha fomentado la proliferación de fake news y teorías de conspiración. 
  3. En muchas compañías, el uso de los anuncios programáticos ha resultado en el fondeo frecuente y sin matices de sitios de internet no confiables. 
  4. En la convergencia actual de influencers, algoritmos y audiencias digitales, nuestro espacio de información se ha vuelto más volátil que antes. 
Es interesante tomar en cuenta que, en inglés, hay una leve diferencia entre “disinformation” (desinformación deliberada) y “misinformation” (desinformación no deliberada), pues ésta última es la que hace cualquier persona que le dé forward o RT a las noticias que recibe, por más absurdas que sean. 
En lo personal, estoy a favor de contener la desinformación y las fake news tanto por acción gubernamental como por iniciativa empresarial, aunque reconozco que la libertad de expresión se vería restringida. 
¿Es un valor absoluto la libertad de expresión? No lo creo así, pero esa es una discusión para otro momento. 
Lo urgente es combatir las mentiras y falsedades que contaminan el espacio de información de cada uno de nosotros, por más preparados que estemos y más “fregones” (como diría Enrique Canales) que nos consideremos. 
Para mí, dedicado al periodismo, el combate a la desinformación y las fake news es un asunto personal. 
Y, por favor, piénselo usted dos veces antes de dar su próximo RT. 
@rogeliux 
Link a “AXA Futures Risks Report 2024”: 

viernes, octubre 11, 2024

‘Son Niñas, No Madres’



Por Rogelio Ríos Herrán 

Para más de 600 millones de niñas adolescentes en el mundo, la jornada del 11 de octubre del Día Internacional de la Niña (establecido desde 2011 por la ONU) se convertirá en un reconocimiento mundial de uno de los aspectos más sombríos que pende sobre sus vidas: el embarazo forzado y la violación de sus derechos a decidir sobre su término. 
Bajo el tema “La visión del futuro de las niñas”, diversas organizaciones internacionales, como Planned Parenthood Global y “Son Niñas, No Madres”, se suman al esfuerzo de Naciones Unidas para abordar las oportunidades que se abren a los millones de entusiastas niñas que quieren y pueden cambiar el mundo. 
“Si se les dota de recursos y oportunidades adecuados, serán la mayor generación de mujeres líderes, innovadoras, emprendedoras y artífices del cambio que el mundo haya visto jamás”, nos dice el portal de Naciones Unidas sobre el Día Internacional de la Niña. 
¿Qué se interpone en su camino?  
*Cuatro de cada 10 niñas no terminan el ciclo de escuela secundaria. 
*A nivel mundial, las niñas de entre 5 y 14 años dedican 160 millones de horas diarias más al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los niños de su misma edad. 
*Las adolescentes siguen representando 3 de cada 4 nuevas infecciones por VIH entre adolescentes. 
*Antes de la pandemia de Covid 19, 100 millones de niñas corrían el riesgo de contraer matrimonio infantil en la siguiente década.  
*En la actualidad, en el transcurso de los próximos años, hasta 10 millones de niñas más en todo el mundo correrán el riesgo de casarse siendo niñas como consecuencia de la pandemia. 
Enfocado de esa manera el tema, vemos que la urgencia de la atención a los desafíos a las niñas en el mundo y en México se reúne en el movimiento internacional “Son Niñas, No Madres”, que impulsa una organización creada en el año 2016 (www.ninasnomadres.org), y se enfoca a la violencia sexual, el embarazo forzado, el matrimonio infantil y la negativa de servicios de salud reproductiva a las niñas adolescentes. 
En una colaboración reciente para la newsletter “Americanas” (El país, 7 de octubre), Marianny Sánchez (de Planned Parenthood Global), escribió tres puntos interesantes: 
*Desde este espacio buscamos escuchar a las niñas, sus decisiones y garantizar que el personal de salud no enfrente ningún tipo de sanción por asegurarles sus derechos, ofrecer educación sexual integral en las escuelas, y establecer medidas para erradicar los estereotipos de género y la violencia obstétrica en el acceso a la salud sexual y reproductiva. 
*La violencia sexual contra niñas y adolescentes... no es casual, es el resultado directo de estereotipos machistas decisiones negligentes y omisiones en la aplicación de leyes y políticas públicas que reflejan un menosprecio por la niñez y específicamente por las niñas. 
*Estos prejuicios... refuerzan la desigualdad y dejan a las niñas y adolescentes en una situación de vulnerabilidad extrema, robándoles para siempre su infancia. 
Respecto a México en particular, la organización “Son Niñas, No Madres” nos comparte datos que mueven a una preocupación profunda: 
*Durante el año 2017 hubo, en promedio, dos nacimientos al día de madres entre 10 y 11 años. 
*En ese mismo año, 2017, uno de cada 6 nacimientos fue de una niña o adolescente. 
*Cuatro de cada 10 víctimas de violencia sexual son niñas menores de 15 años. 
*En el estado de Quintana Roo, al sureste de México, 142 niñas denuncian violencia sexual cada año. Se registran anualmente ahí, en promedio, más de 100 nacimientos en niñas. 
Es grave la situación de niñas y adolescentes en el mundo, no menos seria lo es en México, y por eso es muy importante la jornada del 11 de octubre sobre el Día Internacional de la Niña como forma de resaltar el problema. 
El evento ha pasado, sin embargo, casi desapercibido en mi ciudad y en el país. Escribir sobre esta triste situación el mismo 11 de octubre me llena de pesar y rabia. 
“El mundo que merecen nuestras niñas, en donde se les respete, empodere, resuene su voz, no pueden construirlo ellas solas”, expresó Marianny Sánchez. 
Concluiré suscribiendo con contundencia: “Son Niñas, No Madres”. No las dejemos solas. 
@rogeliux 

miércoles, octubre 09, 2024

Claudia: el café descafeinado

  Por Rogelio Ríos Herrán  

Es del mismo color y humea igual que siempre, pero al café descafeinado le falta sabor. 

En eso pensé cuando escuchaba, el martes 1 de octubre, el mensaje presidencial de Claudia Sheinbaum después de prestar juramento en la sede del Congreso de la Unión: algo le falta a este café. 

Mientras los mexicanos esperaban un diagnóstico contundente de la realidad del país, sus problemas y soluciones urgentes, Claudia eligió llenar su mensaje de alabanzas a López Obrador, juramentos de fidelidad a los principios de la “cuarta transformación” y marcar la raya a cualquier posibilidad de tolerancia a las críticas o diálogo con la oposición política. 

Las decisiones sobre la continuidad de la plataforma de gobierno las tomarán ella y su partido Morena, nadie más, y eso está decidido y no se encuentra sujeto a discusión. Adiós “gobierno para todos” 

¿El Tren Maya? Se ampliará con una ruta adicional de Mérida a Puerto Progreso, faltaba más.  

¿Programas sociales y pensiones universales? No sólo se quedan las que ya existen, sino que se agregarán algunos programas más. 

Es en el mensaje político, sin embargo, en donde Claudia mostró de qué está hecha realmente:  

  • 1) “Cualquiera que diga que habrá autoritarismo está mintiendo”. 


  • 2) “Quien crea que la Guardia Nacional, estando en la Secretaría de la Defensa, es militarización, está totalmente equivocado”. 


  • 3) “En nuestro gobierno garantizaremos todas las libertades, la de expresión, de prensa, de reunión, de movilización. La libertad es un principio democrático y nosotros somos demócratas... nunca usaremos la fuerza del Estado para reprimir al pueblo”. 


Al día siguiente, informó que seguirá en las conferencias matutinas, la sección enfocada al “contra fact checking” que se llamará, aunque usted no lo crea “el detector de mentiras”. Vaya libertad de prensa. 

No percibió el redactor de su discurso inaugural las contradicciones inherentes en el texto: somos demócratas, pero consideramos “mentiroso” a quien se atreva a criticar al gobierno y a señalar sus rasgos autoritarios. 

Otra contradicción: cualquier crítica a la militarización del país es una equivocación, cosa que contradice la libertad de expresión y el supuesto espíritu demócrata de la presidente morenista. 

Al observar con ojo crítico el mensaje de la presidente Claudia, su lenguaje corporal y la ceremonia de saludos posteriores a su discurso, noté que ella tiene la actitud del deportista que en una competición no siente el reto opositor, no compite con nadie porque va solo en la pista, ¿para qué esforzarse? 

Al descalificar a priori a los opositores y críticos como “mentirosos” o “equivocados”, Claudia se queda sola en el escenario; su diálogo es, en realidad, un largo monólogo en el que puede decir cualquier cosa como, por ejemplo, que la militarización no es militarización sin inmutarse, como personaje de Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll). 

No dejé de constatar el vergonzoso “besamanos” presidencial de épocas anteriores, el mismo que ahora encontró acomodo en la cuarta transformación. 

Por otra parte, en todo mensaje político que proviene de la presidencia de la república siempre es interesante señalar lo que no se dijo, ya que las omisiones fueron más importantes que lo mencionado en el texto de Sheinbaum. 

 ¿La violenta toma de Culiacán desde hace semanas por bandas contrarias del crimen organizado ante la negligencia de los militares de la zona? Ni una sola mención. 

¿El déficit histórico entre ingresos y egresos en el presupuesto público de casi 6 millones de millones de pesos? Nada. 

¿Los casi 200 mil homicidios durante el sexenio de López Obrador, la mayor cifra sobre la de cualquier otro presidente anterior? Nada. 

¿Las más de 100 mil víctimas de desapariciones forzadas? ¿Las fosas clandestinas por todo el país? ¿El desdén de López Obrador hacia las madres buscadoras? Nada dijo, no sea que se arruine la fiesta. 

¿Los señalamientos de corrupción y posibles complicidades con el crimen organizado en la persona y el ámbito familiar de López Obrador? 

¿La devastación ecológica del Tren Maya?  

Adivinó usted bien: Claudia no mencionó esos temas. 

“Lo que no se menciona no existe”, expresó la nueva presidente en una parte de su mensaje: nos dio su receta personal para el café descafeinado. 

@rogeliux 

martes, octubre 08, 2024

'Mañaneras', la adicción de los medios

 Por Rogelio Ríos Herrán  

Desde que anunció la entonces candidata Claudia Sheinbaum durante su campaña electoral que, de ganar la presidencia, continuaría utilizando las conferencias de prensa matutinas en Palacio Nacional, las “Mañaneras”, me pregunté cuál sería la reacción de los medios de comunicación mexicanos tanto del del “mainstream” como los independientes: ¿repudiarían la máquina de propaganda y distorsiones de la verdad en que se convirtieron las “mañaneras” bajo la mano de López Obrador y Jesús Ramírez Cuevas? 

Confieso mi ingenuidad: por un momento, pensé que sí las rechazarían y que los medios de comunicación mexicanos recurrirían al trabajo periodístico propio para generar información veraz, oportuna y relevante para las vidas de los ciudadanos. 

No fue así. Ahora etiquetadas como “Las Mañaneras del Pueblo”, título más propio de los programas de variedades matutinos en la televisión, y con la infaltable sección “Detector de Mentiras”, los medios de comunicación mexicanos siguen mostrando el mismo apetito y similar adicción a la fuente de información pública -no importa qué tan sesgada, distorsionada y poco veraz sea- que durante el sexenio anterior. 

¿No bastaron seis años y montañas de mentiras, insultos, acusaciones, violaciones de datos privados y la presencia de medios y periodistas protegidos del régimen, para poner en evidencia que las conferencias matutinas eran una máquina de propaganda política? 

¿No hay otra manera de llenar las páginas impresas de los periódicos y revistas o los "budgets" de noticias en radio y televisión que la información (de alguna manera hay que llamarla) de “las mañaneras del pueblo”? 

Cubrir la fuente presidencial en Palacio Nacional –a partir de la era AMLO- fue desde el principio una acción periodística que consumía tiempo y recursos humanos de reporteros, fotógrafos y editores que encontraban ahí las notas fáciles para el día y les evitaba hacer su trabajo duro periodístico. 

No se trata sólo de tener notas con qué llenar los noticieros, sino de desperdiciar el valioso tiempo periodístico en una cobertura de información oficialista en detrimento de la cobertura sobre los problemas y aflicciones reales de las personas de carne y hueso, tanto en la capital de la república como el resto del país. 

Lo que López Obrador hizo desde sus “mañaneras”, entre otras cosas, fue robar a millones de mexicanos (el “pueblo” al que tanto decía adorar) la posibilidad de que sus voces, sus problemas y barrios y comunidades se hicieran visibles, se pudieran escuchar y ver en periódicos y noticieros. 

Esas voces, genuinamente populares, se perdieron en un mar inundado de información manipulada que los volvió invisibles en la agenda pública impuesta desde el Palacio Nacional a conveniencia del gobernante en turno: primero, López Obrador; ahora, Claudia Sheinbaum. 

Los propagandistas del gobierno morenista hacen su trabajo. La manipulación de la opinión pública que ellos intentan hacer cada día requiere, para su éxito, de la complicidad de medios de comunicación “enganchados” a la propaganda y a los recursos públicos para difundir mentiras y medias verdades. 

Para sobrevivir, los medios de comunicación recurren, en mayor o menor medida, a la fuente de información oficial que les facilita el trabajo de diarismo en periódicos y noticieros, pero inhibe al periodismo de investigación y, como hemos visto últimamente, de opinión crítica. 

Aun considerando las escasas excepciones a esta tendencia, en la forma de piezas impecables de periodismo y periodistas de investigación, al grueso de los medios lo que les interesa es llanamente sobrevivir, para lo cual harán lo que sea necesario hacer. 

Cada día, la misión del periodismo –presentar información veraz y oportuna a las personas- palidece ante la aplanadora informativa oficialista del Palacio Nacional y la cesión de lo más valioso que tienen los periodistas: la dignidad de su oficio. 

Mientras tanto, el show de las "mañaneras” debe continuar. 

@rogeliux  

México, ‘una hoja en la tormenta’

México, como vecino geográfico de los Estados Unidos, no puede escapar a l destino de convivir con un vecino poderoso, inestable y nada  co...