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Fuente: Google.com |
Hillary Clinton
“Hard Choices”
New York: Simon
& Schuster, 2014, 635 pp.
Disfruté mucho la lectura de las memorias de Hillary
Clinton al frente del Departamento de Estado (2009-2013), una de las facetas más
interesantes de su extensa vida pública.
No sólo porque el libro en sí mismo es un testimonio
invaluable de su paso como jefa de la diplomacia estadounidense bajo las
órdenes del Presidente Barack Obama, sino porque su lectura la empecé desde
antes de que ella decidiera lanzarse por la conquista electoral de la Casa
Blanca.
Que haya perdido la elección ante el paso del huracán
Trump no le resta mérito al libro, al contrario, realza su valor testimonial y
ayuda a tratar de descifrar algunos de los dilemas que todo Presidente
estadounidense -y el propio Donald Trump, por supuesto- enfrenta en la arena
internacional: la elección entre la defensa de los intereses de Estados Unidos
por sobre sus ideales democráticos, la lucha por los derechos humanos aunque se
apoye a gobiernos dictatoriales si los intereses de Washington así lo justifican,
la definición de ayuda al desarrollo sin que conlleve implicaciones políticas, en
fin, todas las “hard choices” (“decisiones difíciles”) que los mandatarios
norteamericanos y sus funcionarios más cercanos enfrentan una vez que llegan al
cargo.
No pierde interés el libro de Hillary por el hecho de
que ella no hubiera sido electa para la Casa Blanca, pues en el fondo los
dilemas que expone como parte de su labor diplomática están siempre presentes
para cada nuevo gobierno. El arranque impreciso y errático de la administración
de Trump exhibe una falta de preparación cuyos riesgos, como bien lo mencionara
Clinton en su libro, debilitan la posición influyente de los Estados Unidos en
los asuntos mundiales y crean un factor de inestabilidad con amplias
repercusiones mundiales.
“La vida es toda sobre tomar decisiones. Nuestras
decisiones y la manera en que las manejamos modelan a las personas en que nos
convertimos. Para los líderes y sus naciones, pueden significar la diferencia
entre la guerra y la paz y entre la pobreza y la prosperidad”, afirma Hillary.
Lo que se gana y se pierde en cada decisión tomada,
los costos de lo que se dejó de hacer por seguir una senda determinada en lugar
de otra, es algo con lo que los líderes de naciones y gobiernos tendrán que
vivir para el resto de sus vidas.
Atinadamente, Hillary desglosa en cada uno de sus
capítulos, dedicados a temas específicos o regiones y países, los dilemas a los
que se enfrenta y su razonamiento para haber tomado tal o cual decisión de una
manera que busque conciliar los intereses estadounidenses con sus grandes
ideales democráticos. No siempre se pudo lograr ese delicado balance, según la
crónica de Clinton.
Para los estudiosos de las relaciones internacionales
y, en particular, de todo lo que sucede en la política norteamericana, las
memorias diplomáticas de Hillary Clinton le proporcionarán un vistazo bien
hecho y escrito sobre la diplomacia estadounidense actual, su concepción y formulación
y los siempre presentes problemas en su implementación como política concreta.
Al libro lo complementan, además, una serie de
fotografías de la labor diplomática de Hillary, algunas con líderes mundiales,
pero sobre todo mostrando en ellas la atmósfera en la cual trabajaba la máxima
encargada de la diplomacia estadounidense, una trotamundos que indudablemente
dejó una huella profunda y un legado difícil de igualar o superar por sus
sucesores en el Departamento de Estado.
Ojalá esta tradición anglosajona de escribir una
memoria de los cargos y momentos por los que una persona atraviesa en su vida
pública en Estados Unidos se replicara en América Latina, así tendríamos más oportunidades invaluables de conocer desde adentro, a través de la mirada de
sus protagonistas clave, los valores y concepciones del mundo que impulsan la
toma de las “decisiones difíciles” de nuestros líderes.
Gracias por el esfuerzo, Hillary.
rogelio.rios60@gmail.com