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Entrada a un garaje en New Jersey, USA. Fuente: Google.com |
Por Rogelio Ríos Herrán
Confieso que asistí hoy 24 de agosto al foro sobre
Derecho a la Movilidad y Políticas de Estacionamiento, organizado por la
Plataforma Urbana Monterrey (PUM), bastante intrigado por la conexión entre la
idea de una ciudad sustentable, la movilidad ideal y los estacionamientos,
¿cómo encajaban éstos en la ecuación urbana?
Uno de los expositores del foro, Leonard Bier
(director ejecutivo de la Redevelopment Agency & Parking Authority de Nueva
Jersey, Estados Unidos), me abrió los ojos, sin embargo, a una dimensión urbana
que francamente yo no había considerado con la debida importancia: ¿qué papel
juegan los estacionamientos públicos y privados en la promoción de vecindarios
y ciudades prósperas?
Pues juegan nada menos que una función fundamental, de
acuerdo con Bier. El caso es
particularmente importante para los estacionamientos públicos impulsados por
los gobiernos municipales.
De la experiencia de su trabajo de décadas sobre el
tema, Bier nos proporcionó varios puntos -una especie de tablas de la ley- a
resaltar sobre los estacionamientos:
1.- Juegan un rol vital en el desarrollo económico
urbano.
2.- Impulsan el valor de los bienes raíces adyacentes.
3.- Permiten a los desarrolladores la maximización de
la densidad de sus proyectos.
4.- Pueden ser utilizados de manera compartida, es
decir, con usos mixtos (residencial y oficinas) por el público y los
desarrolladores.
5.- Tienen la capacidad de estabilizar a los
vecindarios.
6.- Incluso pueden crear nuevos vecindarios.
En Nueva Jersey, ciudad cuyo servicio de trenes
conecta a muchos “commuters” de la región con destino a la ciudad de Nueva
York, la promoción de estacionamientos públicos ha funcionado muy bien cuando,
por ejemplo, la construcción de garajes públicos liberó terrenos que se usaban
como estacionamientos privados para que los desarrolladores los aprovecharan y
se apoyaran en los “parking lots” públicos para estacionar vehículos de
residentes y empleados de oficinas y comercios, un esquema ganar-ganar para el
gobierno municipal, los empresarios y los ciudadanos.
Claro que para lograr eso es preciso que se establezca
que los ingresos generados por los estacionamientos se reinviertan en su
mantenimiento y en la promoción de nuevos garajes públicos, es decir, que los
recursos provenientes de esa área se utilicen escrupulosamente en ella misma,
no en otras cosas.
Bier habló con un entusiasmo contagioso de cómo un
estacionamiento, cuando está bien planeado y ejecutado en concordancia entre
los intereses públicos y privados, es verdaderamente un detonador de la
actividad económica y del mejoramiento del entorno urbano al liberar más espacios
para usos residenciales, comerciales o recreativos.
Leonard Bier |
Un punto clave a considerar es que para cada cajón de
estacionamiento se consiga el financiamiento suficiente para encuadrarlo en la
perspectiva más general del proyecto sobre una ciudad sustentable que todos
soñamos. No hay lonche gratis, dicen por ahí, así como no hay estacionamiento
gratis, pues su existencia y mantenimiento requiere de recursos continuos para
cumplir su papel de motor de la economía urbana.
De inmediato, los
presentes en el evento pensamos en cómo podría suceder algo similar en
Monterrey y otras ciudades de nuestro país. ¿Cómo aplicar “los seis
Mandamientos de Bier” sobre los estacionamientos en el área metropolitana
regiomontana? ¿Cómo saber si nuestras autoridades municipales, desarrolladores
urbanos y automovilistas tienen la suficiente altura de miras para tomar
conciencia sobre la importancia de los estacionamientos en una metrópoli saturada
de automóviles?
Supongo que la respuesta vendrá del lado del usuario
más importante de los estacionamientos: el ciudadano automovilista. Tenemos
derecho -porque soy uno de ellos- a una mejor movilidad y a estacionamientos
planeados y que cumplan la función estratégica que tienen, así que empecemos a
solicitar con firmeza a la autoridad que comience a implementar las soluciones
ganar-ganar que los regiomontanos nos merecemos. Menos ruido y más nueces,
señores.
Por lo pronto, ¡gracias por sus consejos, Mr. Bier!
rogelio.rios60@gmail.com