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Ciudadanos griegos celebrando el triunfo del 'No' en el referendo del 5 de julio. Fuente: google.com |
Por Rogelio Ríos Herrán
¿Puede Grecia realmente desestabilizar no sólo a la Unión Europea y a la
Euzona, sino a la economía mundial? Si nos atenemos a la cobertura mediática de
la crisis de pagos griega parecería indudablemente que sí, que un tropezón en
Atenas hará derrumbarse a Berlín, París y Nueva York como si fueran fichas de
dominó.
Pero si seguimos un análisis más pragmático y separado de las emociones
intensas que provoca el “No” que la mayoría de los participantes griegos en el
referendo del domingo 5 de julio le plantaron al FMI, al Banco Central Europeo
y a la Comisión Europea, veremos que el peso efectivo de la crisis griega está
situado en algún punto más cercano a las posibilidades de un acuerdo que a un
apocalipsis financiero.
Todo el armado de un referendo que el gobierno de Tsipras hizo de último
momento y cuando la materia sobre la que se iba a votar ya no estaba vigente
(un paquete de rescate europeo que ya había expirado) fue, sobre todo, una
demostración de fuerza política que le daría capital político.
Por supuesto que el nacionalismo resurgiría entre una población agobiada
por medidas sumamente restrictivas impuestas por organismos financieros
externos a la realidad cotidiana de Grecia.
Era evidente que, como en otros casos de rechazo nacional al FMI, la
reivindicación de la soberanía griega alentaría a muchos griegos a votar por el
“No” incluso si no simpatizaban realmente con el gobierno de Tsipras.
Lo que sigue, y que ya inició en Europa, es que acudan de nuevo a la mesa
de negociaciones tanto griegos como europeos para, bajo un nuevo contexto,
hallar una salida a la crisis de liquidez de Grecia.
¿Se concretará el ‘Grexit’? ¿Abandonará Grecia a la Eurozona? Me parecen
medidas extremas a las cuales se llegaría solamente si se agotan otras etapas
intermedias de negociación, lo cual es un camino improbable.
Parece más factible que en una nueva negociación –y bajo la batuta de un nuevo
Ministro de Finanzas griego que reemplazó a Varoufakis- y bajo el apremio del
contexto financiero, se llegue a una restructuración de la deuda griega, que
es lo que ha estado en juego desde el principio, el punto central de las
negociaciones.
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Fuente: google.com |
Si no perdemos eso de vista, veremos que aunque haya mucho ruido político
alrededor de la mesa de negociaciones (nacionalismo, europeísmo, soberanía,
irresponsabilidad financiera, etc.) al final, lo que persiguen acreedores y el
deudor es encontrar la manera de pagar lo que se debe bajo las debidas
consideraciones, descuentos, quitas o rebajas que se estilan en estos casos.
El resto es ruido político y mediático.